Bochinches sólo en Panamá
Publicado 2006/11/16 00:00:00
- Rosalina Orocú mojica
Trata sobre los 224 términos que llevan la marca Panamá, entre los 35 mil de la DRAE.
RODOLFO de Gracia es un buen investigador. Hace tres años está siguiendo las pistas a las palabras. Atrapó un grupo interesante en una no menos interesante obra que sale a la luz pública el 23 de noviembre y que hará que Panamá deje de estar a la cola, como uno de los países que menos palabras tiene registradas en el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE.
En "El rumbo de nuestras palabras", que ha sido posible con el aval de la Academia Panameña de la Lengua, el Prof. de Gracia. descubrió que más palabras de las que aparecen en el DRAE deberían llevar la marca Panamá. Aunque no sean términos de uso exclusivo entre los panameños y sean compartidos con los hablantes de otros países.
Así tenemos, por ejemplo, que entre las palabras exclusivas de los panameños (esto quiere decir que sólo nosotros las usamos con el significado que le damos aquí) están: "bochinche", "bocacho", "birrioso", "cují", "chaquira", "cantadera", "carilimpio", "bollo", "atracón", "aperrear", aguelasón", "congo" y "tamborito" (con las dos connotaciones, el baile y le formó un tamborito o sea un problema). Bueno, se nos olvidó mencionar "vidajenear", que, aunque no somos los únicos que lo practicamos, sólo nosotros usamos esa palabra con la connotación de meterte en lo que no te incumbe, de andar averiguando qué hacen y dejan de hacer los demás, para luego andar con el "bochinche", término que también es un panameñismo.
Igualmente tienen la marca Panamá "rambulería", "pollera", "ñampear", "membretar", "guaricha" y "paquetazo" (ambas connotaciones, la de fraude electoral y la de robo).
Según el Prof. de Gracia, esto de seguirle la pista a las palabras lo empezó en 2003, estando en España. Quería seguirle la pista a los 224 términos que llevan la marca Panamá y más que otra cosa lo movió el interés por saber si nada más los usamos nosotros. Aprovechó el mejor banco de datos que hay en Español, que es el que está en la Real Academia Española. Allí aparece consignado un gran número de diccionarios de los diferentes países y le sirvió para cerciorarse si las palabras nuestras ya las mencionaban en otras naciones o si el Diccionario de Panameñismos de Baltazar Isaza Calderón había sido el primero. Y resulta que en algunos casos sí. En otros, ya las palabras con el significado que le damos los panameños aparecían en otros diccionarios, como en el del mexicano Francisco Santamaría (1942), el del español Sebastián de Covarrubias Horozco y el del argentino Augusto Malaret (1946).
Asimismo, para escribir "El rumbo de nuestras palabras", el Prof. de Gracia se documentó leyendo obras de autores locales que se han dedicado a los panameñismos, como Baltazar Isaza Calderón, Luisita Aguilera, Gil Blas Tejeira (El Habla del Panameño), Ángel Revilla, Joaquina Pereira de Padilla, Martín Jamieson y Elsie Alvarado de Ricord (quien se dedicó a recoger información lexicográfica). Igualmente, se leyó todos los boletines de la Academia Panameña de la Lengua, desde su fundación en 1926.
Con estos resultados la Academia podrá actualizar el registro de voces panameñas que debería crecer enormemente porque Panamá es uno de los países que menos registros tiene (sólo 224), en comparación con otros como Costa Rica (817), Colombia (1256) y Honduras (1950).
La publicación está a la venta, a B/. 10.00, en la sede la Academia, en Calle 50.
Al final aparece la historia de algunos panameñismos, como "enantes", término que estudiaron Gil Blas Tejeira, Elsie Alvarado de Ricord y Rafael Candanedo.
En "El rumbo de nuestras palabras", que ha sido posible con el aval de la Academia Panameña de la Lengua, el Prof. de Gracia. descubrió que más palabras de las que aparecen en el DRAE deberían llevar la marca Panamá. Aunque no sean términos de uso exclusivo entre los panameños y sean compartidos con los hablantes de otros países.
Así tenemos, por ejemplo, que entre las palabras exclusivas de los panameños (esto quiere decir que sólo nosotros las usamos con el significado que le damos aquí) están: "bochinche", "bocacho", "birrioso", "cují", "chaquira", "cantadera", "carilimpio", "bollo", "atracón", "aperrear", aguelasón", "congo" y "tamborito" (con las dos connotaciones, el baile y le formó un tamborito o sea un problema). Bueno, se nos olvidó mencionar "vidajenear", que, aunque no somos los únicos que lo practicamos, sólo nosotros usamos esa palabra con la connotación de meterte en lo que no te incumbe, de andar averiguando qué hacen y dejan de hacer los demás, para luego andar con el "bochinche", término que también es un panameñismo.
Igualmente tienen la marca Panamá "rambulería", "pollera", "ñampear", "membretar", "guaricha" y "paquetazo" (ambas connotaciones, la de fraude electoral y la de robo).
Según el Prof. de Gracia, esto de seguirle la pista a las palabras lo empezó en 2003, estando en España. Quería seguirle la pista a los 224 términos que llevan la marca Panamá y más que otra cosa lo movió el interés por saber si nada más los usamos nosotros. Aprovechó el mejor banco de datos que hay en Español, que es el que está en la Real Academia Española. Allí aparece consignado un gran número de diccionarios de los diferentes países y le sirvió para cerciorarse si las palabras nuestras ya las mencionaban en otras naciones o si el Diccionario de Panameñismos de Baltazar Isaza Calderón había sido el primero. Y resulta que en algunos casos sí. En otros, ya las palabras con el significado que le damos los panameños aparecían en otros diccionarios, como en el del mexicano Francisco Santamaría (1942), el del español Sebastián de Covarrubias Horozco y el del argentino Augusto Malaret (1946).
Asimismo, para escribir "El rumbo de nuestras palabras", el Prof. de Gracia se documentó leyendo obras de autores locales que se han dedicado a los panameñismos, como Baltazar Isaza Calderón, Luisita Aguilera, Gil Blas Tejeira (El Habla del Panameño), Ángel Revilla, Joaquina Pereira de Padilla, Martín Jamieson y Elsie Alvarado de Ricord (quien se dedicó a recoger información lexicográfica). Igualmente, se leyó todos los boletines de la Academia Panameña de la Lengua, desde su fundación en 1926.
Con estos resultados la Academia podrá actualizar el registro de voces panameñas que debería crecer enormemente porque Panamá es uno de los países que menos registros tiene (sólo 224), en comparación con otros como Costa Rica (817), Colombia (1256) y Honduras (1950).
La publicación está a la venta, a B/. 10.00, en la sede la Academia, en Calle 50.
Al final aparece la historia de algunos panameñismos, como "enantes", término que estudiaron Gil Blas Tejeira, Elsie Alvarado de Ricord y Rafael Candanedo.

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