De jóvenes y el hábito lectura de la lectura
Publicado 2003/09/24 23:00:00
- Yovanska Spadafora
El agitado ritmo de la modernidad ha cuestionado brutalmente el papel de la lectura. Siendo ésta la forma y el placer de ubicarnos en el mundo, la lectura está actualmente convertida en un hábito escaso, reflejado este desapego a ella marcadamente en los niños y jóvenes de la sociedad.
La falta de hábito de lectura en este sector de la población es un problema educativo y cultural, que dentro del área metodológica e institucional debe abordarse en forma urgente.
Según manifestó Jorge Córdoba, dirigente del círculo juvenil de lectura “Alianza Eco de la Excelencia”, esta problemática obedece a diversos factores, destacándose la incidencia negativa que produce en los jóvenes la televisión, el Internet y los juegos de video; avances de la tecnología, que si bien es cierto, son muy buenos, hay que sopesarlos, por lo menos en esta parte del hábito de la lectura.
“Pienso que tal vez, esto les ha ocupado un espacio muy importante en su tiempo que les impide leer; por ejemplo, con el surgimiento de la Internet la búsqueda de información se ha hecho fácil y sin el requerimiento de leer con detalles”, alegó Córdoba.
Córdoba coincide con los expertos, al argumentar que otra de las razones más graves que ocasiona la falta de lectura es que no se fomenta en el hogar, ni en la escuela, y que en general lo profesores de los niveles educativos carecen de un marco de referencia que les permita ubicar el problema y proponer soluciones.
Se considera que en muchos casos no se llevan a cabo actividades de calidad para el fomento de la lectura porque no se sabe con precisión ¿qué, cuándo y por qué hacerlo? Se ignora el tipo de servicios que ofrecen las bibliotecas públicas, cuál es la finalidad de las ferias de libros, porque se constituye “La Semana del Libro”, qué es el libro desde la óptica de escritores y editores y cómo inducir o contagiar el gusto por la lectura.
En este contexto, Jorge, de tan sólo 29 años de edad, describió su poco interés por la lectura anteriormente. Fue así como surgió la idea de integrar un círculo de lectura de jóvenes, quienes tienen como objetivo primordial desarrollar una personalidad positivamente formada.
Relacionar el tema del hábito de la lectura con los jóvenes hoy en día sería colocar dos conceptos incongruentes, ya que son el sector de la sociedad más afectado por este complicado quebranto social.
Para incrementar el hábito de la lectura en los jóvenes, primeramente se debe identificar sus intereses, para así desarrollar lectura que se adapte a éstos.
La gran mayoría de los jóvenes abordados sobre el tema, expresó que las lecturas largas son monótonas y, sobre todo, abordan temas repetitivos que no aportan datos nuevos y de interés para la juventud.
Por otro lado, aunque parezca una forma de mermar la situación que se está enfrentando, la búsqueda de lecturas cortas y con un tipo de letra (grande), acorde con la ya conocida necesidad del lector, resultan estrategias beneficiosas para ir aplazando los niveles de descuido por la lectura.
Finalmente, Córdoba agrega “soy un promotor de la lectura, convencido de que todas las personas deben tener al menos una oportunidad para acercarse a los libros. Pienso que la lectura es un placer, pero también que es una forma para encontrarle sentido a la vida. En la medida que leemos ampliamos nuestra visión del mundo y con ello nuestra ubicación en la sociedad”.
La falta de hábito de lectura en este sector de la población es un problema educativo y cultural, que dentro del área metodológica e institucional debe abordarse en forma urgente.
Según manifestó Jorge Córdoba, dirigente del círculo juvenil de lectura “Alianza Eco de la Excelencia”, esta problemática obedece a diversos factores, destacándose la incidencia negativa que produce en los jóvenes la televisión, el Internet y los juegos de video; avances de la tecnología, que si bien es cierto, son muy buenos, hay que sopesarlos, por lo menos en esta parte del hábito de la lectura.
“Pienso que tal vez, esto les ha ocupado un espacio muy importante en su tiempo que les impide leer; por ejemplo, con el surgimiento de la Internet la búsqueda de información se ha hecho fácil y sin el requerimiento de leer con detalles”, alegó Córdoba.
Córdoba coincide con los expertos, al argumentar que otra de las razones más graves que ocasiona la falta de lectura es que no se fomenta en el hogar, ni en la escuela, y que en general lo profesores de los niveles educativos carecen de un marco de referencia que les permita ubicar el problema y proponer soluciones.
Se considera que en muchos casos no se llevan a cabo actividades de calidad para el fomento de la lectura porque no se sabe con precisión ¿qué, cuándo y por qué hacerlo? Se ignora el tipo de servicios que ofrecen las bibliotecas públicas, cuál es la finalidad de las ferias de libros, porque se constituye “La Semana del Libro”, qué es el libro desde la óptica de escritores y editores y cómo inducir o contagiar el gusto por la lectura.
En este contexto, Jorge, de tan sólo 29 años de edad, describió su poco interés por la lectura anteriormente. Fue así como surgió la idea de integrar un círculo de lectura de jóvenes, quienes tienen como objetivo primordial desarrollar una personalidad positivamente formada.
Relacionar el tema del hábito de la lectura con los jóvenes hoy en día sería colocar dos conceptos incongruentes, ya que son el sector de la sociedad más afectado por este complicado quebranto social.
Para incrementar el hábito de la lectura en los jóvenes, primeramente se debe identificar sus intereses, para así desarrollar lectura que se adapte a éstos.
La gran mayoría de los jóvenes abordados sobre el tema, expresó que las lecturas largas son monótonas y, sobre todo, abordan temas repetitivos que no aportan datos nuevos y de interés para la juventud.
Por otro lado, aunque parezca una forma de mermar la situación que se está enfrentando, la búsqueda de lecturas cortas y con un tipo de letra (grande), acorde con la ya conocida necesidad del lector, resultan estrategias beneficiosas para ir aplazando los niveles de descuido por la lectura.
Finalmente, Córdoba agrega “soy un promotor de la lectura, convencido de que todas las personas deben tener al menos una oportunidad para acercarse a los libros. Pienso que la lectura es un placer, pero también que es una forma para encontrarle sentido a la vida. En la medida que leemos ampliamos nuestra visión del mundo y con ello nuestra ubicación en la sociedad”.

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