¿De la tempestad del conflicto al mar del olvido?
Publicado 2004/12/18 00:00:00
Hasta ahora sólo se han encontrado en América los restos de tres naves de esa época. La de Panamá es la mejor conservada.
CUANDO EN noviembre de 2001, las autoridades del Instituto Nacional de Cultura de ese entonces, dieron a conocer el hallazgo de un navío colonial presuntamente español en aguas territoriales panameñas, lejos estaban de imaginar las controversias locales e internacionales que tal evento desataría.
Pero es que no se trataba de cualquier hallazgo, la nave descubierta podría ser una de las cuatro empleadas por "el almirante de la mar océano", Cristóbal Colón, en su última travesía por aguas del nuevo mundo: La Vizcaína.
En 2001 se manejó también la tesis que podría tratarse de una de las carabelas utilizadas por el célebre Francisco Pizarro, colonizador del imperio incaico, en Perú, tesis que cada vez se menciona menos, frente al avance de las controversia sobre los restos de la embarcación.
El descubrimiento tuvo como protagonistas a una empresa denominada Investigaciones Marinas del Istmo (IMDI), autoridades del INAC, y a un buzo de Estados Unidos que ya había visitado las aguas donde reposa el pecio arqueológico con lugareños que le habían dado pistas sobre el vetusto naufragio.
Con posterioridad, entraron en escena la Fundación ICASUR, el conglomerado de medios de comunicación alemán Der Spiegel, las universidades de Kiel (Alemania), A&M de Texas (Estados Unidos) y la estatal de la Florida (Estados Unidos. También han visitado el sitio reconocidos arqueólogos como el Dr. Don Keith, el Dr. Roger Smith, el Dr. Cheryl Ward, Filipe Castro y el Dr. Abraham López. Y más recientemente, la empresa Barcos Pacíficos del Este, todos ellos con mayor o menor intervención o ingerencia en el sitio del hallazgo. Esto sin contar el interés mostrado por los gobiernos de España, Italia o por el organismo especializado del sistema de Naciones Unidas: la UNESCO.
Libros, vídeos, documentales e incluso una página de Internet dan cuenta al mundo de algunos pormenores y teorías acerca del navío colonial que reposa en Playa Damas, sin embargo los panameños estamos impedidos de acceder a la mayoría de estas informaciones por un sin numero de litigios que se han desatado alrededor del singular descubrimiento.
Cristóbal Colón emprendió su cuarto viaje el 11 de mayo de 1502 con cuatro carabelas. Partió con 150 hombres desde Cádiz hasta La Española (actualmente Haití y la República Dominicana), para posteriormente bordear América Central y alcanzar la bahía de Portobelo (Panamá), en noviembre de ese mismo año.
La "Vizcaína" fue una de las cuatro carabelas con las que Colón, hizo su cuarta y última travesía por los mares del nuevo mundo. Ninguno de los cuatro barcos regresó a España. Según los historiadores, Colón, quien también utilizó otras tres carabelas -"La Capitana", "La Gallega" y "La Santiago de Palo"- en su infructuosa búsqueda del "paso al Catai", ordenó el hundimiento de "La Vizcaína" porque sus condiciones de navegación ya no eran óptimas y estaba carcomida por gusanos marinos. La orden se dio cerca de lo que ahora es Playa Damas, en Nombre de Dios, provincia de Colón, Panamá. Esta información, además de otros datos históricos, son los que hicieron presumir desde el inicio que pudiera tratarse de la histórica y malograda embarcación de Colón.
Fue con "La Vizcaína" y sus compañeras que el almirante genovés exploró las costas de Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Panamá.
El barco de madera, una carabela de tres palos que mide de 15 a 18 metros de eslora, cubierto y conservado por la arena del litoral atlántico de Panamá, fue descubierto por el buzo de nacionalidad estadounidense Warren White en 1998, quien dio aviso a las autoridades culturales sin despertar mayor interés en primera instancia, pero tras insistir logra que se realice un rescate de piezas en noviembre del año 2001.
El lugar específico donde reposa la nave es en Playa Damas, en las costas de Nombre de Dios, región que pertenece al distrito de Santa Isabel, en la provincia de Colón, a poco más de 100 kilómetros al norte de la ciudad capital de Panamá. A unos 800 metros de la playa y a una profundidad de entre 20 y 25 metros.
Tras anunciar que posiblemente se trataba de una nave de Colón, estallan los conflictos, fundamentalmente, porque no han sido honrados los contratos y las concesiones establecidas con la empresa Investigaciones Marinas del Istmo (IMDI), quienes desde el año 2000 establecieron acuerdos con el estado panameño a través del INAC y posteriormente, a través del MEF.
Los representantes de la empresa IMDI señalan que el ex titular de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico del INAC, violentando los términos de lo acordado con IMDI, otorgó permisos y/o concesiones similares a terceros, sobre el descubrimiento y el lugar que ya les había sido otorgado a ellos, obviando incluso los requisitos o procedimientos y avales legales que les habían solicitado a su empresa para realizar la contratación.
Así las cosas, se han dado no menos de tres litigios, tanto en los tribunales de justicia. Sin embargo no impidió que otras entidades, ajenas a esa empresa y al estado panameño, obtuvieran beneficios (libros, revistas) por la explotación de filmaciones, fotografías elaborados por IMDI para el estudio y rescate de piezas del barco de Playa Damas.
Estamos de acuerdo que el hallazgo es único en su clase y de una importancia histórica y arqueológica.
Pero ¿habrá que esperar que desaparezcan los restos de este navío, como el Arco Chato, para que se le preste atención cuando poco pueda hacerse o alguna autoridad tomará el timón para "llevar este barco a buen puerto"?
Pero es que no se trataba de cualquier hallazgo, la nave descubierta podría ser una de las cuatro empleadas por "el almirante de la mar océano", Cristóbal Colón, en su última travesía por aguas del nuevo mundo: La Vizcaína.
En 2001 se manejó también la tesis que podría tratarse de una de las carabelas utilizadas por el célebre Francisco Pizarro, colonizador del imperio incaico, en Perú, tesis que cada vez se menciona menos, frente al avance de las controversia sobre los restos de la embarcación.
El descubrimiento tuvo como protagonistas a una empresa denominada Investigaciones Marinas del Istmo (IMDI), autoridades del INAC, y a un buzo de Estados Unidos que ya había visitado las aguas donde reposa el pecio arqueológico con lugareños que le habían dado pistas sobre el vetusto naufragio.
Con posterioridad, entraron en escena la Fundación ICASUR, el conglomerado de medios de comunicación alemán Der Spiegel, las universidades de Kiel (Alemania), A&M de Texas (Estados Unidos) y la estatal de la Florida (Estados Unidos. También han visitado el sitio reconocidos arqueólogos como el Dr. Don Keith, el Dr. Roger Smith, el Dr. Cheryl Ward, Filipe Castro y el Dr. Abraham López. Y más recientemente, la empresa Barcos Pacíficos del Este, todos ellos con mayor o menor intervención o ingerencia en el sitio del hallazgo. Esto sin contar el interés mostrado por los gobiernos de España, Italia o por el organismo especializado del sistema de Naciones Unidas: la UNESCO.
Libros, vídeos, documentales e incluso una página de Internet dan cuenta al mundo de algunos pormenores y teorías acerca del navío colonial que reposa en Playa Damas, sin embargo los panameños estamos impedidos de acceder a la mayoría de estas informaciones por un sin numero de litigios que se han desatado alrededor del singular descubrimiento.
Cristóbal Colón emprendió su cuarto viaje el 11 de mayo de 1502 con cuatro carabelas. Partió con 150 hombres desde Cádiz hasta La Española (actualmente Haití y la República Dominicana), para posteriormente bordear América Central y alcanzar la bahía de Portobelo (Panamá), en noviembre de ese mismo año.
La "Vizcaína" fue una de las cuatro carabelas con las que Colón, hizo su cuarta y última travesía por los mares del nuevo mundo. Ninguno de los cuatro barcos regresó a España. Según los historiadores, Colón, quien también utilizó otras tres carabelas -"La Capitana", "La Gallega" y "La Santiago de Palo"- en su infructuosa búsqueda del "paso al Catai", ordenó el hundimiento de "La Vizcaína" porque sus condiciones de navegación ya no eran óptimas y estaba carcomida por gusanos marinos. La orden se dio cerca de lo que ahora es Playa Damas, en Nombre de Dios, provincia de Colón, Panamá. Esta información, además de otros datos históricos, son los que hicieron presumir desde el inicio que pudiera tratarse de la histórica y malograda embarcación de Colón.
Fue con "La Vizcaína" y sus compañeras que el almirante genovés exploró las costas de Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Panamá.
El barco de madera, una carabela de tres palos que mide de 15 a 18 metros de eslora, cubierto y conservado por la arena del litoral atlántico de Panamá, fue descubierto por el buzo de nacionalidad estadounidense Warren White en 1998, quien dio aviso a las autoridades culturales sin despertar mayor interés en primera instancia, pero tras insistir logra que se realice un rescate de piezas en noviembre del año 2001.
El lugar específico donde reposa la nave es en Playa Damas, en las costas de Nombre de Dios, región que pertenece al distrito de Santa Isabel, en la provincia de Colón, a poco más de 100 kilómetros al norte de la ciudad capital de Panamá. A unos 800 metros de la playa y a una profundidad de entre 20 y 25 metros.
Tras anunciar que posiblemente se trataba de una nave de Colón, estallan los conflictos, fundamentalmente, porque no han sido honrados los contratos y las concesiones establecidas con la empresa Investigaciones Marinas del Istmo (IMDI), quienes desde el año 2000 establecieron acuerdos con el estado panameño a través del INAC y posteriormente, a través del MEF.
Los representantes de la empresa IMDI señalan que el ex titular de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico del INAC, violentando los términos de lo acordado con IMDI, otorgó permisos y/o concesiones similares a terceros, sobre el descubrimiento y el lugar que ya les había sido otorgado a ellos, obviando incluso los requisitos o procedimientos y avales legales que les habían solicitado a su empresa para realizar la contratación.
Así las cosas, se han dado no menos de tres litigios, tanto en los tribunales de justicia. Sin embargo no impidió que otras entidades, ajenas a esa empresa y al estado panameño, obtuvieran beneficios (libros, revistas) por la explotación de filmaciones, fotografías elaborados por IMDI para el estudio y rescate de piezas del barco de Playa Damas.
Estamos de acuerdo que el hallazgo es único en su clase y de una importancia histórica y arqueológica.
Pero ¿habrá que esperar que desaparezcan los restos de este navío, como el Arco Chato, para que se le preste atención cuando poco pueda hacerse o alguna autoridad tomará el timón para "llevar este barco a buen puerto"?

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