¿En qué consiste el flechazo?
Publicado 2004/08/15 23:00:00
- Dra. Geraldine Emiliani*
Sin duda, afirmaciones como las siguientes tienen una pequeña parte de verdad y otro tanto de ingenuidad por parte de quien las dice: "Quedé flechado con solo verte", "fue amor a primera vista", "cuando te vi por primera vez, supe que pasaríamos juntos el resto de nuestras vidas"...
La lista puede ser interminable pero, la pregunta es si realmente es posible enamorarse de alguien en un primer encuentro.
Para muchos, el flechazo significa el encuentro con el ideal; porque si existe el ideal, existe el flechazo.
Aquí hay un error. La persona "real-ideal", por así decirlo, se podrá conocer después de haberse formado el ideal.
Una vez conocida, ya se verá si coincide o no con la persona "imaginada".
En la mayor parte de los casos, las personas son distintas de cómo se le ha imaginado.
No es lo mismo amar una "idea" que amar a una "persona". Si uno cree que ama a una persona pero lo que ama es una idea de persona, la frustración puede ser tremenda.
Pero al tratarla se da cuenta de que su "idea" no coincide en nada con la realidad. Si se hubiesen casado, se habría roto el matrimonio.
La solución consiste en tratar a la persona y verla, sentirla, apreciarla tal y como es. Hay que ser realistas en este sentido.
La atracción sexual, es genérica, se refiere simplemente al otro sexo, mediante la cual los hombres se sienten atraídos por las mujeres y, éstas, por los hombres.
El enamoramiento es más personal. Se refiere a una persona del otro sexo con exclusión de las demás.
Pero es muy importante advertir que en la evolución de la afectividad, el enamoramiento se refiere más bien a un tipo de persona; se tiene un "ideal" de hombre o de mujer.
Muchas veces se oye "este tipo está muy bien, esta tipa es muy guapa, pero no es mi tipo".
Aquí tenemos una clara alusión al ideal de persona que se tiene del otro sexo. Esta fuerza, hace que, para cada persona, la atracción de los sexos se concrete en unos ocho o diez tipos de personas del sexo opuesto.
Pareciera que todos los seres humanos están "atrapados" por la fuerza del ideal. Pero hay que descodificar el modo de orientarse en medio de esa corriente tumultuosa en la que se está inmerso.
Si esa fuerza no contara con ciertos contrapesos, las relaciones entre mujeres y hombres serían caóticas. Prácticamente la familia no existiría.
La sexología no sería más que una "animalidad". Pero, efectivamente, existe una segunda fuerza que guarda relación con este sentimiento: el estar enamorado.
(Psicóloga Clínica y Sexóloga)
La lista puede ser interminable pero, la pregunta es si realmente es posible enamorarse de alguien en un primer encuentro.
Para muchos, el flechazo significa el encuentro con el ideal; porque si existe el ideal, existe el flechazo.
Aquí hay un error. La persona "real-ideal", por así decirlo, se podrá conocer después de haberse formado el ideal.
Una vez conocida, ya se verá si coincide o no con la persona "imaginada".
En la mayor parte de los casos, las personas son distintas de cómo se le ha imaginado.
No es lo mismo amar una "idea" que amar a una "persona". Si uno cree que ama a una persona pero lo que ama es una idea de persona, la frustración puede ser tremenda.
Pero al tratarla se da cuenta de que su "idea" no coincide en nada con la realidad. Si se hubiesen casado, se habría roto el matrimonio.
La solución consiste en tratar a la persona y verla, sentirla, apreciarla tal y como es. Hay que ser realistas en este sentido.
La atracción sexual, es genérica, se refiere simplemente al otro sexo, mediante la cual los hombres se sienten atraídos por las mujeres y, éstas, por los hombres.
El enamoramiento es más personal. Se refiere a una persona del otro sexo con exclusión de las demás.
Pero es muy importante advertir que en la evolución de la afectividad, el enamoramiento se refiere más bien a un tipo de persona; se tiene un "ideal" de hombre o de mujer.
Muchas veces se oye "este tipo está muy bien, esta tipa es muy guapa, pero no es mi tipo".
Aquí tenemos una clara alusión al ideal de persona que se tiene del otro sexo. Esta fuerza, hace que, para cada persona, la atracción de los sexos se concrete en unos ocho o diez tipos de personas del sexo opuesto.
Pareciera que todos los seres humanos están "atrapados" por la fuerza del ideal. Pero hay que descodificar el modo de orientarse en medio de esa corriente tumultuosa en la que se está inmerso.
Si esa fuerza no contara con ciertos contrapesos, las relaciones entre mujeres y hombres serían caóticas. Prácticamente la familia no existiría.
La sexología no sería más que una "animalidad". Pero, efectivamente, existe una segunda fuerza que guarda relación con este sentimiento: el estar enamorado.
(Psicóloga Clínica y Sexóloga)

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