Evita discutir sin ton ni son, mejor argumenta
- Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com)
Peleas de perro y gato no caben en una relación en pareja. La desgastan.
Dialogar, con respeto es otra cosa.
Exponer sus puntos de vista, bien argumentados, permite que la otra persona se coloque en tu lugar y te comprenda. O al menos lo intente.
Pero, si así, a la ligera, uno de los dos pretende que el otro acepte, con la boca cerrada, no es justo. A menos que sea que él o ella “lo cogió con la mano en la masa” y claro, sería mucho irrespeto a la pareja esperar que acepte excusas endebles a algo que no tiene perdón. Lo que es más, es casi como creer que tu pareja no tiene dos dedos de frente.
Dialogar implica también, dar la oportunidad al otro de hablar. O sea, esperar turno.
Las parejas que hacen del diálogo y la negociación su manera de arreglar conflictos tienen más posibilidades de que la relación perdure, pues las que se enfrascan en discusiones donde los ataques verbales y psicológicos abundan van debilitándose. Se pierde el respeto, la confianza y el amor va siendo reemplazado por celos, desconfianza, resentimiento y hasta odio.
Un cuadro triste es el de las relaciones marchitas, donde la pareja es disfuncional y pernocta junta y hasta comparte un lecho, pero no sueños, planes, ni tiempo de calidad.

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