Festival de las carretas
Publicado 2002/04/18 23:00:00
- Carlos Estrada A
Por más de 20 años los residentes del corregimiento de Capellanía, distrito de Natá, han celebrado el Festival de la Carreta, actividad netamente folclórica que anualmente se realiza en este mes. Esta fiesta se ha distinguido por mantener las tradiciones y costumbres del hombre del campo, sin embargo, debido a la falta de organización o por la poca participación de la comunidad en este evento, la actividad ha ido decayendo. Actualmente se intenta rescatar las raíces de este festival con el ánimo de que los residentes de Capellanía participen y proyecten las costumbres de su pueblo.
El Primer Festival de La Carreta se organizó en 1977, sin embargo, los orígenes de estas fiestas surgieron tres años antes de que fuera reconocida como tal. Según Roy Vargas, uno de los iniciadores de este festival, la Cía. Azucarera La Estrella, S.A., le había cedido a la comunidad un lote para que se practicara el béisbol, pero este terreno no se encontraba en buenas condiciones. Para acondicionar el área se debía pagar los servicios de una persona y el alquiler del equipo adecuado para este trabajo, dinero con el que no contaban, por lo que resultaba difícil hacer realidad su objetivo.
Con la creación del Comité Pro-Estadio de Capellanía, conformado por miembros de la comunidad, se organizaron algunas actividades bailables para recoger los fondos necesarios para esta obra, pero, según Vargas, estas actividades no llenaban las expectativas esperadas.
Dos años más tarde, la situación de este comité se complicó cuando las autoridades municipales de la época crearon un decreto que prohibía la realización de fiestas en la comunidad, con excepción de que se tratasen de las "patronales". Entonces, el comité pensó en organizar un festival. Con el nombre y mucho esfuerzo se llevó a cabo la primera actividad, que resultó todo un éxito porque se recaudaron suficientes fondos.
Ese año se escogió a la primera reina del festival y se dieron premios por las mejores carretas e incentivos a quienes participaron de la competencia. El año siguiente, la Junta Comunal se hizo cargo de la organización del festival y no el grupo de personas que lo iniciaron.
Lamentablemente, ya no es la comunidad o un comité organizador que prepara esta actividad, por lo que se ha perdido interés de los moradores de Capellanía. Aminto Fernández, en compañía de su hermano Aquino, decidieron rescatar las costumbres de la comunidad que se han ido perdiendo e involucrando a los residentes de la comunidad.
Los tamboritos, las murgas, tardes de cantaderas, corridas de toros, y las noches bailables con los mejores conjuntos típicos de la región, son algunas de las actividades que se realizarán durante los tres días de fiestas que inician a partir de hoy.
Pero lo característico de esta celebración es el desfile de carretas programado para el domingo, en el que participan, en su mayoría, dueños de carretas que durante el período de zafra de la caña, transportan el producto al Ingenio Ofelina, de la Compañía Azucarera La Estrella. Sobre la "cama de la carreta" son construidos pequeños ranchos, muy bien arreglados con pencas, varas de madera, y otros materiales que utilizaba el hombre del campo para construir sus viviendas.
Algunos otros objetos usados para estos arreglos son los utensilios de cocina como tinajas, también tinajeros; se construyen fogones con piedras y sobre ellos son colocados cazuelas de barro que muestran pedazos de carne y tortillas asadas. Se utilizan motetes, bateas, pilones, mechorros, artículos antiguos que eran usados por los abuelos y padres de los hoy moradores de Capellanía.
Las carretas son también adornadas con frutas de la época como marañones, naranjas, limones, también son usadas espigas de arroz, mazorcas de maíz y varas de caña. Las hijas de los moradores visten la basquiña o la lujosa pollera, mientras que los varones que las acompañan, lucen el montuno.
El Primer Festival de La Carreta se organizó en 1977, sin embargo, los orígenes de estas fiestas surgieron tres años antes de que fuera reconocida como tal. Según Roy Vargas, uno de los iniciadores de este festival, la Cía. Azucarera La Estrella, S.A., le había cedido a la comunidad un lote para que se practicara el béisbol, pero este terreno no se encontraba en buenas condiciones. Para acondicionar el área se debía pagar los servicios de una persona y el alquiler del equipo adecuado para este trabajo, dinero con el que no contaban, por lo que resultaba difícil hacer realidad su objetivo.
Con la creación del Comité Pro-Estadio de Capellanía, conformado por miembros de la comunidad, se organizaron algunas actividades bailables para recoger los fondos necesarios para esta obra, pero, según Vargas, estas actividades no llenaban las expectativas esperadas.
Dos años más tarde, la situación de este comité se complicó cuando las autoridades municipales de la época crearon un decreto que prohibía la realización de fiestas en la comunidad, con excepción de que se tratasen de las "patronales". Entonces, el comité pensó en organizar un festival. Con el nombre y mucho esfuerzo se llevó a cabo la primera actividad, que resultó todo un éxito porque se recaudaron suficientes fondos.
Ese año se escogió a la primera reina del festival y se dieron premios por las mejores carretas e incentivos a quienes participaron de la competencia. El año siguiente, la Junta Comunal se hizo cargo de la organización del festival y no el grupo de personas que lo iniciaron.
Lamentablemente, ya no es la comunidad o un comité organizador que prepara esta actividad, por lo que se ha perdido interés de los moradores de Capellanía. Aminto Fernández, en compañía de su hermano Aquino, decidieron rescatar las costumbres de la comunidad que se han ido perdiendo e involucrando a los residentes de la comunidad.
Los tamboritos, las murgas, tardes de cantaderas, corridas de toros, y las noches bailables con los mejores conjuntos típicos de la región, son algunas de las actividades que se realizarán durante los tres días de fiestas que inician a partir de hoy.
Pero lo característico de esta celebración es el desfile de carretas programado para el domingo, en el que participan, en su mayoría, dueños de carretas que durante el período de zafra de la caña, transportan el producto al Ingenio Ofelina, de la Compañía Azucarera La Estrella. Sobre la "cama de la carreta" son construidos pequeños ranchos, muy bien arreglados con pencas, varas de madera, y otros materiales que utilizaba el hombre del campo para construir sus viviendas.
Algunos otros objetos usados para estos arreglos son los utensilios de cocina como tinajas, también tinajeros; se construyen fogones con piedras y sobre ellos son colocados cazuelas de barro que muestran pedazos de carne y tortillas asadas. Se utilizan motetes, bateas, pilones, mechorros, artículos antiguos que eran usados por los abuelos y padres de los hoy moradores de Capellanía.
Las carretas son también adornadas con frutas de la época como marañones, naranjas, limones, también son usadas espigas de arroz, mazorcas de maíz y varas de caña. Las hijas de los moradores visten la basquiña o la lujosa pollera, mientras que los varones que las acompañan, lucen el montuno.

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