¿Náuseas matutinas? No deje que le afecten
Publicado 2002/12/09 00:00:00
- Yessika Valdés
El tener o no náuseas matutinas es una de las características que las mujeres embarazadas suelen tomar como referencia a la hora de calificar su embarazo como “bueno” o “malo”.
Afortunadas son (y ciertamente no lo son la mayoría por lo que he escuchado) quienes no saben lo que es esa desagradable sensación de vacío, angustia, desazón (que son las náuseas), ni han tenido que pasar hambre porque se sienten mejor sin comer que comiendo (así sea algo liviano) y teniendo que andar en carreras - en su casa, lugar de trabajo, plena calle o en un transporte colectivo caliente y harto de gente que hala para aquí y empuja para allá- buscando un baño u otro lugar dónde vomitar porque el estómago no aloja nada. Y eso sin mencionar las penas porque sin querer la embarazada vomita sobre alguien o porque está en medio de una comida y por más “gourmet” que sea, prefiere verla de lejos aunque la anfitriona la mire con malos ojos porque piensa que está exagerando con lo del malestar y lo que ocurre es que le desprecia las viandas. Cómo convencerla de lo contrario. Bueno, si ella insiste, después que no se queje: ya Ud. lo advirtió...
Ellas, las que nunca tuvieron náuseas ni vómitos, no saben de esto de tener que andar con algodones empapados de alcohol, bolsas plásticas” para por si acaso” o limones para “espantar” las náuseas.
Sí, las náuseas y vómitos son achaques que incomodan muchísimo, pero que cuando se tiene al/la bebé en brazos se olvidan por completo.
Para controlar las náuseas y evitar los vómitos, la Licda. Ida Solís, nutricionista del Centro Médico Paitilla, comparte útiles sugerencias con las lectoras embarazadas y máxime si son primerizas, ya que siempre de la primera experiencia se aprende, además de que otras personas les dan tips y por eso en los próximos embarazos ya la mamá cuenta con esos consejitos que le sirven o al menos eso cree, pues ninguna barriga es igual.
La Licda. Ida Solís explica primeramente que el embarazo es un estado fisiológico normal. Pero, añade que en general las personas piensan que cuando se está embarazada es casi como si se estuviera enferma, incapacitada. Y esto se debe a que así como hay quienes la pasan de maravillas están aquellas a las que, por el contrario, les da de todo y tienen que hacer la barriga prácticamente en cama porque tienen riesgos de aborto o sencillamente su cuerpo o partes de éste (en el caso de los vómitos el sentido del olfato y algunos órganos del sistema digestivo) parecieran estar en su contra o que se hubieran aliado para hacerle la vida de cuadritos.
Agrega que las náuseas y vómitos casi siempre ocurren en los primeros tres meses y en algunos casos se mantienen durante los nueve meses y casi siempre este malestar es matutino. He aquí algunas sugerencias de la nutricionista Solís que le ayudarán a enfrentarlas exitosamente.
Según la entrevistada, una buena dieta seca para el desayuno incluye los siguientes alimentos: Corn Flakes sin leche, tostadas o galletas de soda, queso bajo en grasa y frutas como papaya, guineo, sandías y peras.
Para el almuerzo y cena podría usted comer pollo sin piel, carnes o pescados al vapor o asados, arroz cocido en agua, verduras, vegetales y frutas como papaya, manzana, pera y sandías. Estas dos últimas como son acuosas, es decir tienen bastante líquido se pueden consumir también a media mañana o media tarde, al igual que jugos o paletas naturales, pan tostado, palitroquis, galletas de soda o sal.
Trate de llevar a la práctica estos consejos, y en todo caso, infórmese sobre lo que puede y no puede suceder en un embarazo. Armese de truquitos que la ayudarán a minimizar los malos ratos y dispóngase a hacer del embarazo una experiencia placentera, en vez de ser blanco de malestares y bromas que nada de divertido tienen ni para usted ni para su pareja si es que, por ejemplo, en medio de un atestado partido de béisbol en el nuevo estadio, cuando la fanaticada estaba gritando entusiasmada y haciendo la marea roja, usted la bañó no precisamente con agua de mar, porque se mareó porque había comido unos maníes o se le antojó la noche anterior un platillo exótico y parece que no le sentó nada bien a su estómago.
Afortunadas son (y ciertamente no lo son la mayoría por lo que he escuchado) quienes no saben lo que es esa desagradable sensación de vacío, angustia, desazón (que son las náuseas), ni han tenido que pasar hambre porque se sienten mejor sin comer que comiendo (así sea algo liviano) y teniendo que andar en carreras - en su casa, lugar de trabajo, plena calle o en un transporte colectivo caliente y harto de gente que hala para aquí y empuja para allá- buscando un baño u otro lugar dónde vomitar porque el estómago no aloja nada. Y eso sin mencionar las penas porque sin querer la embarazada vomita sobre alguien o porque está en medio de una comida y por más “gourmet” que sea, prefiere verla de lejos aunque la anfitriona la mire con malos ojos porque piensa que está exagerando con lo del malestar y lo que ocurre es que le desprecia las viandas. Cómo convencerla de lo contrario. Bueno, si ella insiste, después que no se queje: ya Ud. lo advirtió...
Ellas, las que nunca tuvieron náuseas ni vómitos, no saben de esto de tener que andar con algodones empapados de alcohol, bolsas plásticas” para por si acaso” o limones para “espantar” las náuseas.
Sí, las náuseas y vómitos son achaques que incomodan muchísimo, pero que cuando se tiene al/la bebé en brazos se olvidan por completo.
Para controlar las náuseas y evitar los vómitos, la Licda. Ida Solís, nutricionista del Centro Médico Paitilla, comparte útiles sugerencias con las lectoras embarazadas y máxime si son primerizas, ya que siempre de la primera experiencia se aprende, además de que otras personas les dan tips y por eso en los próximos embarazos ya la mamá cuenta con esos consejitos que le sirven o al menos eso cree, pues ninguna barriga es igual.
La Licda. Ida Solís explica primeramente que el embarazo es un estado fisiológico normal. Pero, añade que en general las personas piensan que cuando se está embarazada es casi como si se estuviera enferma, incapacitada. Y esto se debe a que así como hay quienes la pasan de maravillas están aquellas a las que, por el contrario, les da de todo y tienen que hacer la barriga prácticamente en cama porque tienen riesgos de aborto o sencillamente su cuerpo o partes de éste (en el caso de los vómitos el sentido del olfato y algunos órganos del sistema digestivo) parecieran estar en su contra o que se hubieran aliado para hacerle la vida de cuadritos.
Agrega que las náuseas y vómitos casi siempre ocurren en los primeros tres meses y en algunos casos se mantienen durante los nueve meses y casi siempre este malestar es matutino. He aquí algunas sugerencias de la nutricionista Solís que le ayudarán a enfrentarlas exitosamente.
Levántese de la cama despacio, sin movimientos bruscos.
Coma en las mañanas, al levantarse, pan tostado, cereales secos o galletas de soda.
Coma pequeñas comidas y meriendas en pocas cantidades en lugar de tres veces al día.
Relájese y coma despacio.
Tome los líquidos de 30 minutos a una hora después de la comida.
Cuando tenga sed coma pedacitos de hielo o fruta.
Limite el consumo de café, ya que estimula la secreción ácida.
Evite las frituras y comidas grasosas, así como los alimentos con olores fuertes tales como la cebolla y el ajo.
Limite las pastillas de menta o alimentos muy ricos en azúcares.
En algunas ocasiones el comer aceitunas disminuye el reflejo de náuseas.
Según la entrevistada, una buena dieta seca para el desayuno incluye los siguientes alimentos: Corn Flakes sin leche, tostadas o galletas de soda, queso bajo en grasa y frutas como papaya, guineo, sandías y peras.
Para el almuerzo y cena podría usted comer pollo sin piel, carnes o pescados al vapor o asados, arroz cocido en agua, verduras, vegetales y frutas como papaya, manzana, pera y sandías. Estas dos últimas como son acuosas, es decir tienen bastante líquido se pueden consumir también a media mañana o media tarde, al igual que jugos o paletas naturales, pan tostado, palitroquis, galletas de soda o sal.
Trate de llevar a la práctica estos consejos, y en todo caso, infórmese sobre lo que puede y no puede suceder en un embarazo. Armese de truquitos que la ayudarán a minimizar los malos ratos y dispóngase a hacer del embarazo una experiencia placentera, en vez de ser blanco de malestares y bromas que nada de divertido tienen ni para usted ni para su pareja si es que, por ejemplo, en medio de un atestado partido de béisbol en el nuevo estadio, cuando la fanaticada estaba gritando entusiasmada y haciendo la marea roja, usted la bañó no precisamente con agua de mar, porque se mareó porque había comido unos maníes o se le antojó la noche anterior un platillo exótico y parece que no le sentó nada bien a su estómago.

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