¿Por qué ganar nuevos lectores?
Publicado 2005/12/27 00:00:00
RECORRER caminos andados y otros vírgenes para nuestros pies es crecer y evolucionar como seres humanos. Un constante aprender, no importa cuan joven se sea o cuántos años se lleven a cuestas.
Grata tarea aprender y guiar a quien se nutre con nuevos saberes, si hay motivación. Esto le consta a Javier González, a millones de alfabetizadores y docentes en el orbe, donde cada año felizmente también millones de niños, niñas y jóvenes van con entusiasmo a las aulas y al transcurrir el calendario escolar retornan a casa contentos porque tendrán un tiempo para descansar, pero anhelan retornar el próximo periodo escolar. No así, tristemente, otros millones de estudiantes a quienes les parece una pesadilla cada día de clases porque tienen hambre, el maestro es aburrido, repetitivo y no les permite aportar, preguntar, analizar. Experiencia cansona, limitante y donde se sienten maniatados física y mentalmente. Confinados a las ideas impositivas de unos pocos, sin ejercer su derecho a opinar, a disentir, a pensar, crear, desarrollar. Son receptáculos pasivos de información. Esto les frustra y por eso no prestan atención, se comportan mal, son rebeldes, sienten desapego y hasta resentimiento hacia todo lo relacionado con la escuela. Repiten el grado o sencillamente optan por desertar del sistema y si sus padres no le dan mayor importancia al asunto, lo que queda es volver otra vez a ese círculo vicioso hasta que alguien los promueva porque sí, no por méritos o seguir perdiendo el tiempo y recursos el Estado, los docentes y los propios alumnos.
Sí, los cuadros expuestos son dos extremos de una realidad. Realidad donde juega un papel muy importante, hacemos hincapié, la motivación. Esta le sobra a quienes trabajan con niños, como Lourdes Silva de Martínez, Terapeuta de Lenguaje de CEPAVAL, a Henna Zachrisson, a Lil María Herrera, a Héctor Collado, a todos los que tienen años y años de ser maestros de primer grado, a los que trabajan con pre-escolares. Y es que, para querer la escuela, hay primero que amar los libros. Y esto se aprende en casa. De ello se trata, de instar a padres de familia a leerle a sus hijos en el hogar.
Al respecto Lourdes Silva de Martínez expresa que "si a edades tempranas les hacemos sentir que al leer y al escribir nos divertimos, entretenemos y aprendemos ellos estarán motivados a hacerlo!"
Ella es una convencida de que "el adquirir y desarrollar competencias para la lecto-escritura representa beneficios educativos, culturales y espirituales en un mundo en el cual la cantidad y variedad de información fluye vertiginosamente por medio de textos escritos diversos".
Ahora bien, para que adquieran el hábito de la lectura se pueden hacer cosas simples, señala Silva de Martínez y enumera las siguientes:
En conclusión, enfatiza, "todos los días las acciones de los padres y maestros les pueden mostrar que la lectura es fundamental en la vida".
También sobre el tema, la Dra. Irene de Delgado, con amplia experiencia en la redacción, ilustración y publicación de cuentos infantiles. Éstos, explica cómo deben ser los libros infantiles. Deben tener grandes ilustraciones para que resulten atractivos, tipografía también grandes, escritos en lenguaje sencillo, pero no aburrido ni subestimando al lector. Deben dejar paso a la creatividad e imaginación infantil.
Grata tarea aprender y guiar a quien se nutre con nuevos saberes, si hay motivación. Esto le consta a Javier González, a millones de alfabetizadores y docentes en el orbe, donde cada año felizmente también millones de niños, niñas y jóvenes van con entusiasmo a las aulas y al transcurrir el calendario escolar retornan a casa contentos porque tendrán un tiempo para descansar, pero anhelan retornar el próximo periodo escolar. No así, tristemente, otros millones de estudiantes a quienes les parece una pesadilla cada día de clases porque tienen hambre, el maestro es aburrido, repetitivo y no les permite aportar, preguntar, analizar. Experiencia cansona, limitante y donde se sienten maniatados física y mentalmente. Confinados a las ideas impositivas de unos pocos, sin ejercer su derecho a opinar, a disentir, a pensar, crear, desarrollar. Son receptáculos pasivos de información. Esto les frustra y por eso no prestan atención, se comportan mal, son rebeldes, sienten desapego y hasta resentimiento hacia todo lo relacionado con la escuela. Repiten el grado o sencillamente optan por desertar del sistema y si sus padres no le dan mayor importancia al asunto, lo que queda es volver otra vez a ese círculo vicioso hasta que alguien los promueva porque sí, no por méritos o seguir perdiendo el tiempo y recursos el Estado, los docentes y los propios alumnos.
Sí, los cuadros expuestos son dos extremos de una realidad. Realidad donde juega un papel muy importante, hacemos hincapié, la motivación. Esta le sobra a quienes trabajan con niños, como Lourdes Silva de Martínez, Terapeuta de Lenguaje de CEPAVAL, a Henna Zachrisson, a Lil María Herrera, a Héctor Collado, a todos los que tienen años y años de ser maestros de primer grado, a los que trabajan con pre-escolares. Y es que, para querer la escuela, hay primero que amar los libros. Y esto se aprende en casa. De ello se trata, de instar a padres de familia a leerle a sus hijos en el hogar.
Al respecto Lourdes Silva de Martínez expresa que "si a edades tempranas les hacemos sentir que al leer y al escribir nos divertimos, entretenemos y aprendemos ellos estarán motivados a hacerlo!"
Ella es una convencida de que "el adquirir y desarrollar competencias para la lecto-escritura representa beneficios educativos, culturales y espirituales en un mundo en el cual la cantidad y variedad de información fluye vertiginosamente por medio de textos escritos diversos".
Ahora bien, para que adquieran el hábito de la lectura se pueden hacer cosas simples, señala Silva de Martínez y enumera las siguientes:
Todos los días leer animadamente en voz alta cuentos infantiles.
Realizar procedimientos mediante la lectura de un texto. Ejemplo: recetas de cocina, instrucciones para aprender un juego o para armar un juguete, indicaciones para tomar un medicamento.
Consultar diccionarios, libros, revistas especializadas e Internet cuando desconocemos una respuesta a sus interrogantes o desean ampliar una información.
Leer y escribir rimas, poesías y canciones para que las aprendan.
Leer la señalización de un lugar para llegar a un destino en un aeropuerto, hospital, centro comercial o ciudad.
Leer noticias del periódico que traten temas de actualidad apropiados para los niños como los deportes, por ejemplo.
En conclusión, enfatiza, "todos los días las acciones de los padres y maestros les pueden mostrar que la lectura es fundamental en la vida".
También sobre el tema, la Dra. Irene de Delgado, con amplia experiencia en la redacción, ilustración y publicación de cuentos infantiles. Éstos, explica cómo deben ser los libros infantiles. Deben tener grandes ilustraciones para que resulten atractivos, tipografía también grandes, escritos en lenguaje sencillo, pero no aburrido ni subestimando al lector. Deben dejar paso a la creatividad e imaginación infantil.

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