Relaciones que dejan huellas
Publicado 2006/08/27 23:00:00
- Qatia Melara Saldaña
Mientras dura el enamoramiento se ve todo color de rosa, lo que impide detectar a tiempo los signos peligrosos, si es que se está en una relación dañina.
En ocasiones parece imposible encontrar a una persona que sea adecuada a ti o, todo lo contrario, que tú seas ideal para ella. Cuando por fin ocurre, estás tan ilusionada que ni siquiera te das cuenta de que te dejaron sin tu postre preferido o que al profesor se le ocurrió hacer un exámen sorpresa precisamente el día en que no te preparaste.
Es completamente normal verlo todo color de rosa en las primeras etapas de una relación sentimental. No obstante, para algunos jóvenes, los cristales rosa se convierten en tonos oscuros, y les impiden ver que la relación que mantienen no es lo sana que debiera ser.
Para Lizzie Brostella, psicóloga de adolescentes, una relación es la decisión de dos personas de compartir un espacio y un tiempo. Las relaciones entre dos personas no suponen el sometimiento de ninguna de las dos partes. Si deciden estar juntos es para hacer sus vidas mucho mejor, no para desmejorarlas.
El gran dilema que tenemos los seres humanos, y con el cual entramos de lleno en las relaciones, es la responsabilidad de ser feliz. De acuerdo con Brostella, la realidad es que no estamos en capacidad de hacer feliz a nadie, excepto a nosotros mismos. Podemos sentirnos bien al lado de otra persona, pero no es su responsabilidad hacernos felices.
La base para una relación sana, de acuerdo con Brostella, sería saber qué es la propia responsabilidad de ser feliz.
Indicó que la comunicación es un factor importante. Hay que aprender a comunicar y a pedir lo que se quiere. La pareja no lee la mente.
Otra de las cosas importantes es el respeto entre los dos, que significaría el saber que se aceptan tal cual son. Hay que mantener la identidad. Que haya confianza. Por ejemplo, cuando una chica tiene un novio nuevo y éste se enfurece cuando la ve hablando con otro joven. Si no confío en ti o no confías en mí, ¿para qué estamos juntos?, suele ser la pregunta obligada en este caso.
Se puede tener un poco de celos, es natural; pero sin la obligación de privar una vida social o familiar, porque se tenga una relación. Aunque suene trillado, dice Brostella, hay que ser auténticos, sinceros. En una relación sana, tu pareja te apoya cuando las cosas van mal; sin embargo, está feliz si pasaste ese examen tan difícil para el que te ayudó a estudiar dejándote libre, sin acosos ni presiones. Eso es ser solidario con la pareja.
Otra cosa bien importante es la capacidad de ser empático y tolerante con la pareja. No es justo ir sólo a donde a ella o él le gusta estar siempre. Las relaciones son de dos, y deseamos sentirnos bien el uno con el otro.
Ello ocurre cuando se le falta el respeto al otro; despreciarlo, controlarlo y/o maltratarlo de cualquier forma.
Cualquiera que quiera estar en control y hacerte hacer cosas que no quieres hacer (desde ir a ver una película que te da miedo, por ejemplo); quien habla de ti o de tus intimidades y te menosprecia. Eso no es una relación sana.
Algunos jóvenes viven en casas donde los padres discuten constantemente o, incluso, se infligen malos tratos, sean físicos o emocionales. Estos jóvenes que han crecido en una atmósfera así, pueden encontrar este tipo de comportamiento casi normal o correcto. Sin embargo, ¡no lo es!
Si tu pareja reacciona de manera violenta en situaciones no comunes, ten cuidado. La agresividad es un pésimo signo.
También observa cómo se manejan los conflictos en su casa, las probabilidades de que haya pleitos o gritos con sus hermanos, o si los somete.
¿Se enoja mucho? ¿Se burla de tí? ¿Te prohíbe hacer cosas? ¿Quiere saber dónde estás las 24 horas del día y con quién? ¿Te ha levantado la mano?
Las relaciones sentimentales pueden ser una de las cosas más gratificantes y también más difíciles de tu vida. Pueden estar llenas de diversión, romanticismo, ilusión, fuertes sentimientos y también, a veces, de males de amores.
Independientemente de que ahora tengas o no pareja, es importante que seas selectivo o selectiva a la hora de decidir a quién quieres acercarte sentimentalmente.
Si todavía no tienes pareja, tómate tu tiempo y conoce a mucha gente. Piensa en las cualidades que valoras en una relación y fíjate en si encajan con los ingredientes que debe tener una relación sana.
Es completamente normal verlo todo color de rosa en las primeras etapas de una relación sentimental. No obstante, para algunos jóvenes, los cristales rosa se convierten en tonos oscuros, y les impiden ver que la relación que mantienen no es lo sana que debiera ser.
Para Lizzie Brostella, psicóloga de adolescentes, una relación es la decisión de dos personas de compartir un espacio y un tiempo. Las relaciones entre dos personas no suponen el sometimiento de ninguna de las dos partes. Si deciden estar juntos es para hacer sus vidas mucho mejor, no para desmejorarlas.
El gran dilema que tenemos los seres humanos, y con el cual entramos de lleno en las relaciones, es la responsabilidad de ser feliz. De acuerdo con Brostella, la realidad es que no estamos en capacidad de hacer feliz a nadie, excepto a nosotros mismos. Podemos sentirnos bien al lado de otra persona, pero no es su responsabilidad hacernos felices.
La base para una relación sana, de acuerdo con Brostella, sería saber qué es la propia responsabilidad de ser feliz.
Indicó que la comunicación es un factor importante. Hay que aprender a comunicar y a pedir lo que se quiere. La pareja no lee la mente.
Otra de las cosas importantes es el respeto entre los dos, que significaría el saber que se aceptan tal cual son. Hay que mantener la identidad. Que haya confianza. Por ejemplo, cuando una chica tiene un novio nuevo y éste se enfurece cuando la ve hablando con otro joven. Si no confío en ti o no confías en mí, ¿para qué estamos juntos?, suele ser la pregunta obligada en este caso.
Se puede tener un poco de celos, es natural; pero sin la obligación de privar una vida social o familiar, porque se tenga una relación. Aunque suene trillado, dice Brostella, hay que ser auténticos, sinceros. En una relación sana, tu pareja te apoya cuando las cosas van mal; sin embargo, está feliz si pasaste ese examen tan difícil para el que te ayudó a estudiar dejándote libre, sin acosos ni presiones. Eso es ser solidario con la pareja.
Otra cosa bien importante es la capacidad de ser empático y tolerante con la pareja. No es justo ir sólo a donde a ella o él le gusta estar siempre. Las relaciones son de dos, y deseamos sentirnos bien el uno con el otro.
Ello ocurre cuando se le falta el respeto al otro; despreciarlo, controlarlo y/o maltratarlo de cualquier forma.
Cualquiera que quiera estar en control y hacerte hacer cosas que no quieres hacer (desde ir a ver una película que te da miedo, por ejemplo); quien habla de ti o de tus intimidades y te menosprecia. Eso no es una relación sana.
Algunos jóvenes viven en casas donde los padres discuten constantemente o, incluso, se infligen malos tratos, sean físicos o emocionales. Estos jóvenes que han crecido en una atmósfera así, pueden encontrar este tipo de comportamiento casi normal o correcto. Sin embargo, ¡no lo es!
Si tu pareja reacciona de manera violenta en situaciones no comunes, ten cuidado. La agresividad es un pésimo signo.
También observa cómo se manejan los conflictos en su casa, las probabilidades de que haya pleitos o gritos con sus hermanos, o si los somete.
¿Se enoja mucho? ¿Se burla de tí? ¿Te prohíbe hacer cosas? ¿Quiere saber dónde estás las 24 horas del día y con quién? ¿Te ha levantado la mano?
Las relaciones sentimentales pueden ser una de las cosas más gratificantes y también más difíciles de tu vida. Pueden estar llenas de diversión, romanticismo, ilusión, fuertes sentimientos y también, a veces, de males de amores.
Independientemente de que ahora tengas o no pareja, es importante que seas selectivo o selectiva a la hora de decidir a quién quieres acercarte sentimentalmente.
Si todavía no tienes pareja, tómate tu tiempo y conoce a mucha gente. Piensa en las cualidades que valoras en una relación y fíjate en si encajan con los ingredientes que debe tener una relación sana.

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