Una cuenca hidrográfica que invita a la aventura
Publicado 1999/06/16 23:00:00
- Somalia
Con la proximidad del traspaso del Canal a manos panameñas, el interés turístico cobra mayor auge y es por ello que operadores de turismo receptivo en Panamá, consideran que las giras ecológicas, se han convertido en las número uno, en especial para los visitantes amantes del eco-turismo y el turismo de aventura.
No basta sólo conocer el funcionamiento y la historia de una de las maravillas del mundo, como lo es nuestro Canal, sino pasearse por sus aguas, caminar por sus islas, compartir con su fauna y deleitarse con su flora.
El paquete turístico incluye un confortable paseo por el Canal de Panamá recorriendo el Lago Gatún y el Río Chagres ( sin atravesar las esclusas, porque sólo eso toma ocho horas y es parte de otro paquete).
El área del Canal, conocida anteriormente como la Zona del Canal, es una franja de 16 kilómetros de ancho, que atraviesa el país en dirección noroeste a sudoeste. Allí, el buceo, por ejemplo, sólo es posible durante los meses de enero a abril, ya que el resto del año, la gran sedimentación proveniente de los ríos que vuelcan sus aguas en el mismo, impide tener una visibilidad acorde con el buceo deportivo.
La aventura se inicia dentro de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, en el Parque Nacional Soberanía, a 25 kilómetro, 20 minutos de la ciudad de Panamá. Un área de vital importancia para el normal desenvolvimiento del Canal, por su biodiversidad, considerada por los entendidos como el pulmón, "alma, vida y corazón" del Canal.
UN RECORRIDO EXCITANTE
Los operadores recogen a los turistas en los diferentes hoteles de la ciudad, a las nueve de la mañana y los trasladan al Puerto de Gatún, donde se aborda la embarcación que les hará el excitante recorrido y que generalmente parte aproximadamente a las diez de la mañana.
Ronaldo Barsallo, gerente de mercadeo de "Panamá Paradise", explicó que los turistas, en especial canadienses, americanos y colombianos, se complacen en conocer la cuenca hidrográfica y su diversidad biológica, ya que en el "tours", se le muestra a los pasajeros, una gran variedad de aves, tortugas, monos aulladores, monos tití, monos capuchinos, brádipos (monos perezosos), además de palpar la forma de vida de nuestros indígenas en el área.
Propios y extraños disfrutan por igual, al vivir una experiencia diferente dentro de nuestro Canal, momentos inolvidables que entremezclan cultura, diversión y naturaleza.
HAY VARIEDAD DE COCODRILOS Y LAGARTOS
Allí en el Puerto de la Comunidad de Gamboa (una de las zonas de mayor biodiversidad en el mundo), la pesca es el principal atractivo. Se alquilan embarcaciones y todo lo necesario para el deporte. Un bote puede oscilar entre los 30 y los 35 (dólares) balboas, y entre la gran cantidad de peces que se pueden encontrar, hay sargento, sábalo y uno llamado Oscar, ideal para adornar peceras. Sin embargo, para que la aventura fuese más interesante, también es posible encontrar en el inmenso lago, gran variedad de cocodrilos, unos llamados Babillos y otros Aguja, además de lagartos.
Pero, tranquilos, si usted ha adquirido paquetes turísticos, no hay peligro, ya que el capitán del bote Panamá Paradise, Elio Gómez, el guía David Smoll y Katerine Bravo, encargada del departamento de operaciones, aseguraron que para el "tours" se toman todas las medidas de seguridad necesarias.
Cuando el bote parte y se aleja del puerto, se puede ver hacia la izquierda, la entrada del corte culebra, la parte más peligrosa del área del Canal.
La embarcación continúa su recorrido por la ruta que siguen los barcos por el Canal, donde las aguas tienen una profundidad de cien pies y la ruta está marcada por bollas.
SE ALQUILAN CABAÑAS
A lo lejos, en pequeñas islas, se ven cabañas que son rentadas por la Comisión del Canal y hay quienes las alquilan hasta por diez años, aunque generalmente sólo son habitadas los fines de semanas. La excepción la ponen los indígenas, ellos son los únicos a los que no se les cobra por su estadía y es que ellos son toda una atracción, encuentran en la flora y la fauna, todo lo que necesitan para vivir.
Small informó que los barcos grandes que atraviesan la ruta del canal, deben hacerlo a una velocidad no superior a los tres nudos y los chicos pueden hacerlo hasta seis nudos, lo importante es que todo barco, grande o pequeño, aunque sea un crucero o un velero, debe llevar al mando, un práctico panameño, que al fin y al cabo, es el que decide a qué velocidad debe avanzar.
UNO DE LOS LAGOS ARTIFICIALES MAS GRANDES DEL MUNDO
La embarcación se adentra, mientas se puede observar cómo el horizonte se amplía al llegar a la entrada del lago Gatún, uno de los lagos artificiales más grandes del mundo. Las aguas empiezan a cambiar de color, se tornan más oscuras y mientras más oscuras, más profundas.
A lo lejos, se divisan tres enormes grúas, al pasar frente a la División de Dragas encargada de mantener las aguas del Canal completamente limpias y a buena profundidad, con el fin de que la navegación sea segura. La grúa Hércules, de color negro y amarillo, es la que más se utiliza para los trabajos de las compuertas, algún tipo de soldadura, pintura o mantenimiento que haya que hacerle a las puertas del Canal. Cada grúa tiene una plataforma flotante con su propia tripulación, como si fuera un barco. La roja, azul y blanco, es llamada Tutai y fue tomada del gobierno alemán después de la segunda guerra mundial, cuando los alemanes perdieron esa grúa con los americanos y el gobierno americano se la donó a la Administración del Canal de Panamá, pero nunca se ha utilizado porque vino dañada y es hasta ahora que están terminando de repararla. También hay otra grúa blanca y negra, más pequeña, llamada Golliat y es la más utilizada para trabajos pequeños, encargada de dar la profundidad necesaria a la ruta del Canal.
EDIFICACIONES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La gira hace un alto en una pequeña isla, totalmente cubierta de vegetación, Allí, en medio de la selva y aún dentro de lo que es el Parque Nacional Soberanía, los visitantes descubren edificaciones utilizadas hace más de cien años, por los americanos para abastecer tanto con alimentos, como con armamentos, a los submarinos durante la segunda guerra mundial.
Ramas, plantas y hasta un árbol Panamá, han crecido alrededor de la estructura y allí se han mantenido.
Una vereda, en la que se pueden admirar plantas tan variadas, como las llamadas "Estranguladoras", apenas dejan pasar antes de llegar a una de las primeras edificaciones. El constante silbido de las aves se ve de pronto silenciado por un espeluznante rugido, que para los viajeros, no podía tratarse de otra cosa que de un tigre o un hambriento león. Aún la expedición no estaba muy lejos de la embarcación, por lo que estaban a tiempo para arrepentirse y dar marcha atrás. Pero no habían llegado hasta allá, para perderse una verdadera aventura. Los más valientes siguieron al frente, tratando de averiguar de dónde provenían los rugidos, que se volvían más fuertes y por ende, cada vez más cerca.
La pícara sonrisa del guía, inspiraba cierta calma, hasta que condolido por algunas caras de susto, aclaró que se trataban de simples monos aulladores, los que poco después, pudieron ser claramente divisados, a lo alto de los árboles.
El susto no había terminado de desaparecer cuando una fuerte y repentina lluvia cayó sobre el lugar, empapándolo todo y a todos, Cuando la expedición iba de vuelta al barco, fue interceptada por una pequeña manada de gatos solos, escurridizos y pintorescos. Hombres y mujeres, trotaron entre el lodo, los troncos y las ramas, hasta llegar a la embarcación, donde continuaría la travesía. ºFue fascinante!
INDIGENAS A LA VISTA
Con todos a bordo, el barco empezó a deslizarse nuevamente sobre las tranquilas aguas del lago, mientras espumas blancas rodeaban sus lares. Poco después se volvieron a visualizar monos, pero esta vez, los llamados perezosos, que por más escándalo que se les hizo, no quisieron despertar de su amena siesta.
En medio de la pertinaz lluvia, la gira hizo un nuevo alto en otra isla, pero ésta estaba habitada por indígenas amigables y una acogedora cabaña, en la que fue propicio saciar un poco el apetito con una suculenta barbacoa, en la que grandes y pequeños se deleitaron dándoles de comer a unos inquietos monos tití, amantes de las bananas y el pan. Resultaron tan amigables estos monos, que hasta posaban para las cámaras de los visitantes.
Los indígenas pertenecientes a la raza chocoe o emberá, provenientes del Darién, viven en una peculiar casa, muy característica de ellos, hechas de troncos de madera, de un alto, sin paredes, prácticamente a la intemperie. Se alimentan básicamente de la pesca y se visten como sus antepasados, con taparrabos los hombres y las mujeres envueltas en telas, con el pecho al descubierto. Son muy autóctonos y como atractivo para los turistas, tienen a la venta llamativas artesanías, hechas con sus propias manos.
Ya de vuelta a la civilización, la embarcación partió rumbo a Gamboa, mientras las aves marinas parecían despedirse, con un adiós en sus aleteos.
La diversión llegó a su fin, con la satisfacción de haber vivido una experiencia indescriptible, fascinante, una mañana en la selva, mar abierto y un almuerzo rodeado de indios puros, que guardaron sus arcos y sus flechas, para recibir a los visitantes pacíficamente, con armonía y con una sonrisa en sus labios.
Ellos saben tan bien, como nosotros, que algo muy grande está a punto de suceder. El Canal al fin será traspasado a manos panameñas y entre sus atractivos, se empieza a explotar el fascinante turismo de aventura, tanto para turistas internos, como extranjeros.
Pero, para disfrutarlo, es necesario conservar y proteger los bosques en nuestro país, con sus ecosistemas y la vegetación que todavía crece y purifica el aire que respiramos.
¡A CAZAR COCODRILOS!
Es más, para los más osados, hay económicos paquetes turísticos distintos, especial para todos los que se animen a cazar cocodrilos de verdad, para luego soltarlos a la mar. Y mucha atención: Las giras sólo salen de noche, de once de la noche a una de la madrugada, porque resulta mucho más interesante y es posible detectar a los cocodrilos en medio de las penumbras, donde fácilmente se les ven sus grandes y asustadizos ojos. El turista en esta ocasión va acompañado por cazadores expertos, pero si desea puede participar, y ayudar a montar a la feroz presa en el bote. ¿Se anima a vivir una aventura sana, segura, divertida y diferente por el canal?
No basta sólo conocer el funcionamiento y la historia de una de las maravillas del mundo, como lo es nuestro Canal, sino pasearse por sus aguas, caminar por sus islas, compartir con su fauna y deleitarse con su flora.
El paquete turístico incluye un confortable paseo por el Canal de Panamá recorriendo el Lago Gatún y el Río Chagres ( sin atravesar las esclusas, porque sólo eso toma ocho horas y es parte de otro paquete).
El área del Canal, conocida anteriormente como la Zona del Canal, es una franja de 16 kilómetros de ancho, que atraviesa el país en dirección noroeste a sudoeste. Allí, el buceo, por ejemplo, sólo es posible durante los meses de enero a abril, ya que el resto del año, la gran sedimentación proveniente de los ríos que vuelcan sus aguas en el mismo, impide tener una visibilidad acorde con el buceo deportivo.
La aventura se inicia dentro de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, en el Parque Nacional Soberanía, a 25 kilómetro, 20 minutos de la ciudad de Panamá. Un área de vital importancia para el normal desenvolvimiento del Canal, por su biodiversidad, considerada por los entendidos como el pulmón, "alma, vida y corazón" del Canal.
UN RECORRIDO EXCITANTE
Los operadores recogen a los turistas en los diferentes hoteles de la ciudad, a las nueve de la mañana y los trasladan al Puerto de Gatún, donde se aborda la embarcación que les hará el excitante recorrido y que generalmente parte aproximadamente a las diez de la mañana.
Ronaldo Barsallo, gerente de mercadeo de "Panamá Paradise", explicó que los turistas, en especial canadienses, americanos y colombianos, se complacen en conocer la cuenca hidrográfica y su diversidad biológica, ya que en el "tours", se le muestra a los pasajeros, una gran variedad de aves, tortugas, monos aulladores, monos tití, monos capuchinos, brádipos (monos perezosos), además de palpar la forma de vida de nuestros indígenas en el área.
Propios y extraños disfrutan por igual, al vivir una experiencia diferente dentro de nuestro Canal, momentos inolvidables que entremezclan cultura, diversión y naturaleza.
HAY VARIEDAD DE COCODRILOS Y LAGARTOS
Allí en el Puerto de la Comunidad de Gamboa (una de las zonas de mayor biodiversidad en el mundo), la pesca es el principal atractivo. Se alquilan embarcaciones y todo lo necesario para el deporte. Un bote puede oscilar entre los 30 y los 35 (dólares) balboas, y entre la gran cantidad de peces que se pueden encontrar, hay sargento, sábalo y uno llamado Oscar, ideal para adornar peceras. Sin embargo, para que la aventura fuese más interesante, también es posible encontrar en el inmenso lago, gran variedad de cocodrilos, unos llamados Babillos y otros Aguja, además de lagartos.
Pero, tranquilos, si usted ha adquirido paquetes turísticos, no hay peligro, ya que el capitán del bote Panamá Paradise, Elio Gómez, el guía David Smoll y Katerine Bravo, encargada del departamento de operaciones, aseguraron que para el "tours" se toman todas las medidas de seguridad necesarias.
Cuando el bote parte y se aleja del puerto, se puede ver hacia la izquierda, la entrada del corte culebra, la parte más peligrosa del área del Canal.
La embarcación continúa su recorrido por la ruta que siguen los barcos por el Canal, donde las aguas tienen una profundidad de cien pies y la ruta está marcada por bollas.
SE ALQUILAN CABAÑAS
A lo lejos, en pequeñas islas, se ven cabañas que son rentadas por la Comisión del Canal y hay quienes las alquilan hasta por diez años, aunque generalmente sólo son habitadas los fines de semanas. La excepción la ponen los indígenas, ellos son los únicos a los que no se les cobra por su estadía y es que ellos son toda una atracción, encuentran en la flora y la fauna, todo lo que necesitan para vivir.
Small informó que los barcos grandes que atraviesan la ruta del canal, deben hacerlo a una velocidad no superior a los tres nudos y los chicos pueden hacerlo hasta seis nudos, lo importante es que todo barco, grande o pequeño, aunque sea un crucero o un velero, debe llevar al mando, un práctico panameño, que al fin y al cabo, es el que decide a qué velocidad debe avanzar.
UNO DE LOS LAGOS ARTIFICIALES MAS GRANDES DEL MUNDO
La embarcación se adentra, mientas se puede observar cómo el horizonte se amplía al llegar a la entrada del lago Gatún, uno de los lagos artificiales más grandes del mundo. Las aguas empiezan a cambiar de color, se tornan más oscuras y mientras más oscuras, más profundas.
A lo lejos, se divisan tres enormes grúas, al pasar frente a la División de Dragas encargada de mantener las aguas del Canal completamente limpias y a buena profundidad, con el fin de que la navegación sea segura. La grúa Hércules, de color negro y amarillo, es la que más se utiliza para los trabajos de las compuertas, algún tipo de soldadura, pintura o mantenimiento que haya que hacerle a las puertas del Canal. Cada grúa tiene una plataforma flotante con su propia tripulación, como si fuera un barco. La roja, azul y blanco, es llamada Tutai y fue tomada del gobierno alemán después de la segunda guerra mundial, cuando los alemanes perdieron esa grúa con los americanos y el gobierno americano se la donó a la Administración del Canal de Panamá, pero nunca se ha utilizado porque vino dañada y es hasta ahora que están terminando de repararla. También hay otra grúa blanca y negra, más pequeña, llamada Golliat y es la más utilizada para trabajos pequeños, encargada de dar la profundidad necesaria a la ruta del Canal.
EDIFICACIONES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La gira hace un alto en una pequeña isla, totalmente cubierta de vegetación, Allí, en medio de la selva y aún dentro de lo que es el Parque Nacional Soberanía, los visitantes descubren edificaciones utilizadas hace más de cien años, por los americanos para abastecer tanto con alimentos, como con armamentos, a los submarinos durante la segunda guerra mundial.
Ramas, plantas y hasta un árbol Panamá, han crecido alrededor de la estructura y allí se han mantenido.
Una vereda, en la que se pueden admirar plantas tan variadas, como las llamadas "Estranguladoras", apenas dejan pasar antes de llegar a una de las primeras edificaciones. El constante silbido de las aves se ve de pronto silenciado por un espeluznante rugido, que para los viajeros, no podía tratarse de otra cosa que de un tigre o un hambriento león. Aún la expedición no estaba muy lejos de la embarcación, por lo que estaban a tiempo para arrepentirse y dar marcha atrás. Pero no habían llegado hasta allá, para perderse una verdadera aventura. Los más valientes siguieron al frente, tratando de averiguar de dónde provenían los rugidos, que se volvían más fuertes y por ende, cada vez más cerca.
La pícara sonrisa del guía, inspiraba cierta calma, hasta que condolido por algunas caras de susto, aclaró que se trataban de simples monos aulladores, los que poco después, pudieron ser claramente divisados, a lo alto de los árboles.
El susto no había terminado de desaparecer cuando una fuerte y repentina lluvia cayó sobre el lugar, empapándolo todo y a todos, Cuando la expedición iba de vuelta al barco, fue interceptada por una pequeña manada de gatos solos, escurridizos y pintorescos. Hombres y mujeres, trotaron entre el lodo, los troncos y las ramas, hasta llegar a la embarcación, donde continuaría la travesía. ºFue fascinante!
INDIGENAS A LA VISTA
Con todos a bordo, el barco empezó a deslizarse nuevamente sobre las tranquilas aguas del lago, mientras espumas blancas rodeaban sus lares. Poco después se volvieron a visualizar monos, pero esta vez, los llamados perezosos, que por más escándalo que se les hizo, no quisieron despertar de su amena siesta.
En medio de la pertinaz lluvia, la gira hizo un nuevo alto en otra isla, pero ésta estaba habitada por indígenas amigables y una acogedora cabaña, en la que fue propicio saciar un poco el apetito con una suculenta barbacoa, en la que grandes y pequeños se deleitaron dándoles de comer a unos inquietos monos tití, amantes de las bananas y el pan. Resultaron tan amigables estos monos, que hasta posaban para las cámaras de los visitantes.
Los indígenas pertenecientes a la raza chocoe o emberá, provenientes del Darién, viven en una peculiar casa, muy característica de ellos, hechas de troncos de madera, de un alto, sin paredes, prácticamente a la intemperie. Se alimentan básicamente de la pesca y se visten como sus antepasados, con taparrabos los hombres y las mujeres envueltas en telas, con el pecho al descubierto. Son muy autóctonos y como atractivo para los turistas, tienen a la venta llamativas artesanías, hechas con sus propias manos.
Ya de vuelta a la civilización, la embarcación partió rumbo a Gamboa, mientras las aves marinas parecían despedirse, con un adiós en sus aleteos.
La diversión llegó a su fin, con la satisfacción de haber vivido una experiencia indescriptible, fascinante, una mañana en la selva, mar abierto y un almuerzo rodeado de indios puros, que guardaron sus arcos y sus flechas, para recibir a los visitantes pacíficamente, con armonía y con una sonrisa en sus labios.
Ellos saben tan bien, como nosotros, que algo muy grande está a punto de suceder. El Canal al fin será traspasado a manos panameñas y entre sus atractivos, se empieza a explotar el fascinante turismo de aventura, tanto para turistas internos, como extranjeros.
Pero, para disfrutarlo, es necesario conservar y proteger los bosques en nuestro país, con sus ecosistemas y la vegetación que todavía crece y purifica el aire que respiramos.
¡A CAZAR COCODRILOS!
Es más, para los más osados, hay económicos paquetes turísticos distintos, especial para todos los que se animen a cazar cocodrilos de verdad, para luego soltarlos a la mar. Y mucha atención: Las giras sólo salen de noche, de once de la noche a una de la madrugada, porque resulta mucho más interesante y es posible detectar a los cocodrilos en medio de las penumbras, donde fácilmente se les ven sus grandes y asustadizos ojos. El turista en esta ocasión va acompañado por cazadores expertos, pero si desea puede participar, y ayudar a montar a la feroz presa en el bote. ¿Se anima a vivir una aventura sana, segura, divertida y diferente por el canal?

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