Panamá
Investigadores refinan la información sobre las misteriosas serpientes acuáticas
- Karol Elizabeth Lara
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Investigadores aportan nueva información sobre cuatro especies de serpientes acuáticas de Panamá, mejorando su caracterización ecológica.
Estas serpientes no representan ningún tipo de riesgo para el ser humano. Foto: Rogemif Fuentes
Imagen de la serpiente T. mocquardi. Foto: Marcos Ponce
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Estudiar serpientes acuáticas no siempre es una tarea sencilla. Sus hábitos nocturnos y predilección por el agua le agregan desafíos a la misión de los investigadores.
Sin embargo, decididos a aportar nueva información, mejorar su caracterización ecológica y apoyar con los futuros esfuerzos de conservación, un grupo de científicos asumió el desafío de estudiar dos géneros en particular: Hydromorphus y Tretanorhinus. En Panamá se han registrado cuatro especies dentro de estos géneros: Hydromorphus concolor, H. dunni, Tretanorhinus mocquardi y T. nigroluteus.
No obstante aunque su presencia en el país no es ignorada, el conocimiento sobre su distribución, morfología, ecología y comportamiento sigue siendo limitado.
Rogemif Fuentes, uno de los investigadores, explicó que con el trabajo realizado ampliaron el rango de distribución de las cuatro especies estudiadas (todas tienen localidad tipo en Panamá) y aportaron los primeros registros formales para una especie descrita en Chiriquí hace 84 años (Hydromorphus dunni) ampliando significativamente su distribución.
También proporcionaron una nueva clave para la determinación de especies con diagramas ilustrados y reportaron por primera vez un parásito en una de las especies.
Fuentes, de la Fundación Los Naturalistas, agrega que en morfología han propuesto, a través de ilustraciones, una forma muy fácil para diferenciar mediante las escamas de la cabeza las especies del género Hydromorphus y características corporales, las del género Tretanorhinus.
En cuanto a la etología (comportamiento) y ecología (relación organismo-ecosistema), Fuentes recalca que el género Hydromorphus está estrictamente relacionado a cuerpos de agua dulce y en el caso de H. concolor tiene una distribución amplia en el país desde los 100 msnm hasta 1300 msnm aprox. H. dunni está distribuida a lo largo de la cordillera montañosa central del oeste de Panamá, con altitudes entre los 600 y 1200 msnm.
Las Tretanorhinus, por su parte, están asociadas a zonas costeras, principalmente de manglares. Una T. nigroluteus está distribuida en el Caribe, alcanzando el Pacífico solamente a través del Canal de Panamá, de no existir la vía, sería solo del Caribe.
La otra especie, T. mocquardi, se distribuye únicamente en el Pacífico por el momento, sin embargo, puede ocurrir lo mismo en el Canal de Panamá. Esta especie incursiona en el sistema de río Tuira y Chucunaque en Darién.
Un dato curioso de estas cuatro especies es que permanecen la mayor parte del tiempo sumergidas y únicamente sacan la cabeza para respirar o salen del agua para poner sus huevos, aunque estos ciclos están poco estudiados.
"Obtener las muestras es lo más difícil debido al hábito acuático o semiacuático de estas especies, entre los autores acumulamos registros de los últimos 25 años para esta publicación", expuso Fuentes.
El biólogo también hace énfasis en la premisa "no se puede conservar lo que no se conoce" por lo que conocer cómo diferenciar estas serpientes, dónde se distribuyen, con qué tipo de ecosistema están relacionadas es vital para su conservación.
"En este estudio realizamos un modelamiento de la distribución de estas especies donde relacionamos los datos de la distribución conocida con variables bioclimáticas que nos permite estimar la distribución probable de cada especie, y esto nos ayuda a ampliar los estudios y establecer mejores medidas de conservación", precisó.
Y aunque tal vez estos reptiles no formen parte de sus animales favoritos debe tener muy claro que estas serpientes no representan ningún tipo de riesgo para el ser humano, son controladores naturales de las poblaciones de otras especies.
"Si ampliamos estudios podemos utilizar estas especies como bioindicadores de calidad de hábitat y a nivel molecular describir algunas especies crípticas y mejorar el entendimiento de su filogenia", puntualizó Fuentes.
En la investigación también participaron Abel Batista, Marcos Ponce, Mario Urriola, Katherine Muñóz, Melquiades Castillo, Jesse Aschcroft, Alexis Baules-Aguilar, Eduardo Zambrano, Jesús Elduayen, Eleodoro Bonilla, Orlando Garcés, Yostin Añino, Kedric González, Luis C. Rodríguez, Tadeáš Venkrbec, Helio Quintero-Arrieta y Eric E. Flores. Los resultados se publicaron en Herpetozoa.


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