<br> Dos clubes, una final,un barrio y un corazón
- José Miguel Domínguez F. (jose.dominguez@epasa.com
El Chorrillo, pase lo que pase este viernes, seguirá siendo el barrio de El Chorrillo, ya que el título que disputarán Plaza Amador y Chorrillo FC se quedará en dicho sector.
Sin embargo, hoy por hoy, la popularidad de ambos clubes está en juego. El Plaza --con su imponente barra y con cinco títulos en sus vitrinas-- parte con una leve ventaja sobre el Chorrillo FC, club que todavía no sabe lo que es ganar en la Primera División.
Recorrido.
Ayer, 28 de diciembre, 10 Deportivo hizo un recorrido por el corregimiento de El Chorrillo para ver el movimiento previo a la gran final del viernes.
Allí, el fútbol no para, no descansa y no duerme. Las tardes chorrilleras, lejos de ser violentas --como sí lo son de noche--, están llenas de las mejores músicas (salsa, merengue, típico y de su peculiar ‘reggae’), de pescado frito, de cervezas, de ceviches y de calor.
En cada esquina se respira fútbol. En cualquier patio, hay niños detrás de un esférico; mientras que en las canchas sintéticas hay adultos haciendo lo que más saben: marcar goles y gozar con el balompié.
La pasión por el Chorrillo FC y el Plaza Amador es cuestión de “Estado” en este barrio, ya que hasta los más pequeñines ya saben a quién van.
“Yo voy al Plaza”, gritó un niño a lo lejos, mientras este servidor daba unos pasos por la Calle 27 de El Chorrillo. “Yo soy Chorrillo. Me encanta el amarillo”, le respondió su hermanita.
Aquí, en El Chorrillo, las cosas son así. Hoy, te levantas y le haces barra al Chorrillo o mañana te despiertas y estás con el Plaza.
Hasta las familias más unidas de este corregimiento están separadas por el amor a dos colores: el azul del Plaza y el amarillo del Chorrillo.
Chorrillo-Plaza, un solo corazón.
A pesar de ser rivales, los fanáticos del Chorrillo FC y del Plaza Amador se defienden hasta lo último. Tanto es así que se apoyan hasta en los partidos.
No obstante, lo del viernes es otra cosa, es otra historia, es una final.
Una final es un partido aparte; empero, no puede haber violencia entre dos equipos del mismo barrio, entre dos equipos amigos y hermanos.
“Me gusta el Chorrillo porque tengo varios amigos que juegan allí. Sin embargo, me encanta la barra placina, ya que es la mejor de Panamá”, admitió Sugei Bunting, fanática fiel del equipo amarillo.
No obstante, su hermana, Dairahana Bunting, no piensa igual: “Soy placina hasta la muerte. Siempre me he identificado más con el Plaza, porque es el ‘Equipo del Pueblo’. También tengo amigos que jugaron allí”.
Con esto queda claro que en El Chorrillo hay familias divididas por el fútbol, por la pasión y por el orgullo de ser el mejor. Pero el corazón es mucho más grande que todo, pues siguen siendo hermanas de sangre.
Calles apasionadas.
Con violencia y delincuencia o sin ella, El Chorrillo es un lugar distinto, distinto porque todos sus habitantes saben lo que significa el fútbol y lo que significan Plaza Amador y el Chorrillo.
Las cartas están tiradas para este viernes. Nadie en el barrio quiere perderse la final. Nadie quiere violencia. El no a lo malo es la prioridad. El fútbol une a las personas. El Chorrillo quiere cambiar y el fútbol puede ayudar. ¡Dios, gracias por el balompié!

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