Un problema complejo
Publicado 2002/09/04 23:00:00
Un hipódromo nuevo, moderno, compacto, eficiente y con todas las nuevas tecnologías atraería a mucha gente.
Al Hipódromo Presidente Remón le faltan más caballos para poder hacer una mejor programación que genere más apuestas. Al Hipódromo le falta más promoción, más mercadeo para lograr una mayor asistencia que genere más apuestas. Al Hipódromo le falta y le falta, pero lo que nadie quiere reconocer (pues no conviene) es que la situación económica que está viviendo el país nos afecta a todos por igual. Los que se oponen (¡y de que forma!) a una reducción de los premios son en su gran mayoría hombres de empresa que han hecho sus ajustes para sobrevivir la crisis actual. Pero el Hipódromo no puede hacer ajustes, ¡NO! El Hipódromo debe traer más caballos, promover la actividad, mercadear, etc.
El mantener premios altos debe verse como una inversión. Debe buscar ayuda de parte del gobierno. Cualquier cosa pero mantener los premios como si las apuestas fueran un 40% más altas. Esto piensan algunos, que sólo defienden sus intereses. Cuando vemos subir las apuestas porque recién se pagó el décimo tercer mes, o porque es semana de quincena, esto son claros indicios de quiénes son nuestros apostadores y hacia dónde deben ir nuestros esfuerzos para atraer nuevos apostadores.
¿Qué está sucediendo en la hípica nacional? ¿Es sólo la situación económica del país lo qué está afectando a la hípica? Desafortunadamente, NO. El problema es un poco más complejo que lo que se cree...
La idea es buena. El hipódromo actual es obsoleto, difícil y costoso de mantener. Para que tengan una idea, se paga alrededor de B/50,000.00 al mes en electricidad solamente. Un hipódromo nuevo, moderno, compacto, eficiente y con todas las nuevas tecnologías atraería a mucha gente. El asunto es lograr que sigan asistiendo.
Estadísticamente las carreras de caballos han promediado el 2% del total de todos los juegos de azar mundialmente. En Estados Unidos, donde existen más de 100 hipódromos de pura sangre de carreras (existen además, hipódromos para trotones, cuarto de millas, obstáculos, árabes y perros) el promedio es el mismo, 2% del total del juego. Los juegos de mayor éxito son las loterías (LOTTO), juegos de mesa (casinos) y las maquinitas (slots). En Panamá las apuestas a las carreras de caballos son el 2.5% del total del juego. Las maquinitas (slots) gracias a recientes privatizaciones y concesiones, han crecido de manera desproporcionada en los últimos años. El año pasado la suma jugada en maquinitas sobrepasó los 800 millones. Las carreras de caballo, en sus mejores días llegaba a los 40 millones.
El año pasado no llegó a los 25 millones y este año no creemos que será mejor. De lo que se apuesta a las carreras de caballos debe salir el dividendo a las apuestas ganadoras (aprox. 65%), del restante 35% deben salir el premio a los propietarios de los caballos ganadores, del primero al quinto lugar (incluye el pago al jinete, preparador, veterinario, peón del caballo y las distintas asociaciones de propietarios de caballos). El hipódromo utiliza el resto para hacerle frente a todas sus obligaciones como planillas (empleados de días de carrera y empleados regulares) gastos de operaciones, etc.
Vale la pena agregar que el hipódromo debe pagarle al gobierno un 5% del total de las apuestas, suma esta que el gobierno ha cedido para incorporarla a los premios y así reducir el déficit con que opera el hipódromo en este renglón.
Los contratos de maquinitas el porcentaje es mucho menor. 1.5% (¡ridículo!). Deberían asignar un porcentaje de lo que se juega en slots exclusivamente a los premios de los caballos. Esto resuelve todo!
¿ Renegociar el contrato que tiene el Hipódromo con los propietarios? ¡NO! Esto debilitaría las acciones que puede tomar el hipódromo para mantenerse a flote hasta superar la crisis que atraviesa.
Los hípicos somos pocos; son más los que se alejan que los que se nos unen. Debemos estimular al público a que asista a las carreras; debemos crear superestrellas de nuestros jinetes, de dónde son, desde cuándo son jinetes, dónde han actuado, qué han logrado, entrevistarlos, conocer sus familias, etc. Lo mismo de nuestros mejores caballos; sus récords, su pedigree, dónde están ahora, qué hacen y qué hicieron. Ejemplo: Moon Trip (¿lo recuerdan?) Quién fue, qué hizo, dónde lo hizo, fue a la cría, qué dio etc. Lo mismo que de Hechizado, para darles otro ejemplo. Nuestro hípico es el mismo ahora que el de hace 40 años. Todos recuerdan estas grandes estrellas. Fueron sus héroes, saber más sobre ellos es nuestro trabajo, nuestra obligación. La información está allí, fácil de recabar, si no, sólo pregunten.
Si aceptamos que son más los hípicos que desaparecen por una razón u otra a los que se nos unen, nuestra labor es clara. Debemos atraer más público. Pero no con murgas y bebidas que lo único que logran es distraer a nuestros apostadores. Debemos hacerlo por medio de la prensa, la televisión, el programa oficial. Dar clínicas de cómo apostar, cómo dictar una jugada y explicar de dónde y cómo sale un dividendo. No estamos en contra de las actividades que traigan alegría al hipódromo, más bien no creemos que así logremos nuevos hípicos.
No podemos seguir teniendo una dualidad en la programación de carreras. A pesar de tener pocos caballos, programamos carreras tanto para nacionales como para importados. Es allí donde radica uno de nuestros más graves problemas. Las carreras resultan ser pobres, de ningún interés para los apostadores y repetitivas, los mismos caballos todas las semanas enfrentándose nuevamente. Otros países han tomado medidas similares y gozan de una hípica mediocre. En cambio en Estados Unidos puede ir a correr el que quiera, y se aceptan jinetes de todas partes del mundo, el estímulo a la superación. Corren los mejores caballos del mundo, no importa de dónde vengan.
Montan los mejores jinetes del mundo sin restricciones de ninguna clase y ante ese espectáculo el público apostador responde de igual forma. Sabía usted que un caballo panameño puede correr en el Kentucky Derby - pero un caballo de Kentucky no puede correr en nuestro derby y en las carreras donde sí puede correr es castigado en el peso.
Considero que sí deben haber carreras para nacionales exclusivamente y que estas ayuden a seleccionar a nuestros representantes en eventos internacionales. bbb¡PERO NO EXAGEREN!
Observamos cómo asocian la hípica muchos de los panameños que no la han experimentado: con hediondez, moscas, mosquitos, escándalo, etc. No pretendo indicar dónde debe ubicarse un nuevo hipódromo, pero sí puedo decirles que algunos lo quieren lo más lejos posible. Para aquéllos que no han tenido la suerte de conocer algunos de los más destacados hipódromos de nuestros tiempos, tales como Palermo en Argentina, el Club Hípico de Santiago y el Hipódromo Chile en Chile, el Gavea y Ciudad Jardín en Río de Janeiro y Sao Paulo en Brasil, el Monterrico en Lima, Perú y muchos más, no saben que éstos están ubicados en el centro de la ciudad y hasta parece que los caballos corrieran entre los edificios que están alrededor del hipódromo.
Muchos albergan más de 2,000 caballos y asisten miles de miles de fanáticos a presenciar las carreras y nadie se queja ni se ha quejado. El ruido ocasional que puede escucharse en un hipódromo es aquel provocado por un final ajustado y es igual al producido por un buen gol en fútbol o un gran batazo en béisbol.
En forma sistemática y eficiente se recoge de todos los establos el guano producido por los caballos el cual es quemado y procesado y luego usted termina comprándolo como abono para sus plantas o jardín en un supermercado o estación de gasolina. Por ultimo, los insectos: se lucha diariamente por su extinción, pero de que los hay, los hay. Lo que sí es interesante es que los insectos (moscas y mosquitos) en un hipódromo no se separan a más de 100 pies de los establos. Hipotéticamente, la mosca que usted vea, digamos en Las Pencas, no conoce el hipódromo y la mosca que está en el hipódromo no conoce y no tiene la menor intención de conocer Las Pencas.
Un buen hipódromo, además de ofrecer eventos nocturnos bien iluminados, cuenta con una buena cocina y fabulosos comedores con vista a la pista de carreras que dan oportunidad de presenciar un tremendo espectáculo. Quién quita que más de un turista, conocedor o no de hípica, pueda disfrutar de una alternativa no contemplada hasta este momento.
Recuerden que Panamá es internacionalmente reconocido como la "cuna de los mejores jinetes del mundo". Más de 100 jinetes panameños actúan y se destacan en Estados Unidos y muchos otros países. Y además, estamos hablando del "DEPORTE DE LOS REYES".
En conclusión: Si los administradores del Hipódromo, los preparadores, los dueños de caballos, los hípicos y todos los que de una u otra manera tenemos interés en que subsista el "deporte de los reyes" en Panamá, debemos estar dispuestos a poner nuestro granito de arena, haciendo sacrificios y concesiones y dejando a un lado nuestros propios intereses, para así encaminar a esta gran industria que contribuye al sustento de miles de panameños al nivel que se merece.
El mantener premios altos debe verse como una inversión. Debe buscar ayuda de parte del gobierno. Cualquier cosa pero mantener los premios como si las apuestas fueran un 40% más altas. Esto piensan algunos, que sólo defienden sus intereses. Cuando vemos subir las apuestas porque recién se pagó el décimo tercer mes, o porque es semana de quincena, esto son claros indicios de quiénes son nuestros apostadores y hacia dónde deben ir nuestros esfuerzos para atraer nuevos apostadores.
¿Qué está sucediendo en la hípica nacional? ¿Es sólo la situación económica del país lo qué está afectando a la hípica? Desafortunadamente, NO. El problema es un poco más complejo que lo que se cree...
La idea es buena. El hipódromo actual es obsoleto, difícil y costoso de mantener. Para que tengan una idea, se paga alrededor de B/50,000.00 al mes en electricidad solamente. Un hipódromo nuevo, moderno, compacto, eficiente y con todas las nuevas tecnologías atraería a mucha gente. El asunto es lograr que sigan asistiendo.
Estadísticamente las carreras de caballos han promediado el 2% del total de todos los juegos de azar mundialmente. En Estados Unidos, donde existen más de 100 hipódromos de pura sangre de carreras (existen además, hipódromos para trotones, cuarto de millas, obstáculos, árabes y perros) el promedio es el mismo, 2% del total del juego. Los juegos de mayor éxito son las loterías (LOTTO), juegos de mesa (casinos) y las maquinitas (slots). En Panamá las apuestas a las carreras de caballos son el 2.5% del total del juego. Las maquinitas (slots) gracias a recientes privatizaciones y concesiones, han crecido de manera desproporcionada en los últimos años. El año pasado la suma jugada en maquinitas sobrepasó los 800 millones. Las carreras de caballo, en sus mejores días llegaba a los 40 millones.
El año pasado no llegó a los 25 millones y este año no creemos que será mejor. De lo que se apuesta a las carreras de caballos debe salir el dividendo a las apuestas ganadoras (aprox. 65%), del restante 35% deben salir el premio a los propietarios de los caballos ganadores, del primero al quinto lugar (incluye el pago al jinete, preparador, veterinario, peón del caballo y las distintas asociaciones de propietarios de caballos). El hipódromo utiliza el resto para hacerle frente a todas sus obligaciones como planillas (empleados de días de carrera y empleados regulares) gastos de operaciones, etc.
Vale la pena agregar que el hipódromo debe pagarle al gobierno un 5% del total de las apuestas, suma esta que el gobierno ha cedido para incorporarla a los premios y así reducir el déficit con que opera el hipódromo en este renglón.
Los contratos de maquinitas el porcentaje es mucho menor. 1.5% (¡ridículo!). Deberían asignar un porcentaje de lo que se juega en slots exclusivamente a los premios de los caballos. Esto resuelve todo!
¿ Renegociar el contrato que tiene el Hipódromo con los propietarios? ¡NO! Esto debilitaría las acciones que puede tomar el hipódromo para mantenerse a flote hasta superar la crisis que atraviesa.
Los hípicos somos pocos; son más los que se alejan que los que se nos unen. Debemos estimular al público a que asista a las carreras; debemos crear superestrellas de nuestros jinetes, de dónde son, desde cuándo son jinetes, dónde han actuado, qué han logrado, entrevistarlos, conocer sus familias, etc. Lo mismo de nuestros mejores caballos; sus récords, su pedigree, dónde están ahora, qué hacen y qué hicieron. Ejemplo: Moon Trip (¿lo recuerdan?) Quién fue, qué hizo, dónde lo hizo, fue a la cría, qué dio etc. Lo mismo que de Hechizado, para darles otro ejemplo. Nuestro hípico es el mismo ahora que el de hace 40 años. Todos recuerdan estas grandes estrellas. Fueron sus héroes, saber más sobre ellos es nuestro trabajo, nuestra obligación. La información está allí, fácil de recabar, si no, sólo pregunten.
Si aceptamos que son más los hípicos que desaparecen por una razón u otra a los que se nos unen, nuestra labor es clara. Debemos atraer más público. Pero no con murgas y bebidas que lo único que logran es distraer a nuestros apostadores. Debemos hacerlo por medio de la prensa, la televisión, el programa oficial. Dar clínicas de cómo apostar, cómo dictar una jugada y explicar de dónde y cómo sale un dividendo. No estamos en contra de las actividades que traigan alegría al hipódromo, más bien no creemos que así logremos nuevos hípicos.
No podemos seguir teniendo una dualidad en la programación de carreras. A pesar de tener pocos caballos, programamos carreras tanto para nacionales como para importados. Es allí donde radica uno de nuestros más graves problemas. Las carreras resultan ser pobres, de ningún interés para los apostadores y repetitivas, los mismos caballos todas las semanas enfrentándose nuevamente. Otros países han tomado medidas similares y gozan de una hípica mediocre. En cambio en Estados Unidos puede ir a correr el que quiera, y se aceptan jinetes de todas partes del mundo, el estímulo a la superación. Corren los mejores caballos del mundo, no importa de dónde vengan.
Montan los mejores jinetes del mundo sin restricciones de ninguna clase y ante ese espectáculo el público apostador responde de igual forma. Sabía usted que un caballo panameño puede correr en el Kentucky Derby - pero un caballo de Kentucky no puede correr en nuestro derby y en las carreras donde sí puede correr es castigado en el peso.
Considero que sí deben haber carreras para nacionales exclusivamente y que estas ayuden a seleccionar a nuestros representantes en eventos internacionales. bbb¡PERO NO EXAGEREN!
Observamos cómo asocian la hípica muchos de los panameños que no la han experimentado: con hediondez, moscas, mosquitos, escándalo, etc. No pretendo indicar dónde debe ubicarse un nuevo hipódromo, pero sí puedo decirles que algunos lo quieren lo más lejos posible. Para aquéllos que no han tenido la suerte de conocer algunos de los más destacados hipódromos de nuestros tiempos, tales como Palermo en Argentina, el Club Hípico de Santiago y el Hipódromo Chile en Chile, el Gavea y Ciudad Jardín en Río de Janeiro y Sao Paulo en Brasil, el Monterrico en Lima, Perú y muchos más, no saben que éstos están ubicados en el centro de la ciudad y hasta parece que los caballos corrieran entre los edificios que están alrededor del hipódromo.
Muchos albergan más de 2,000 caballos y asisten miles de miles de fanáticos a presenciar las carreras y nadie se queja ni se ha quejado. El ruido ocasional que puede escucharse en un hipódromo es aquel provocado por un final ajustado y es igual al producido por un buen gol en fútbol o un gran batazo en béisbol.
En forma sistemática y eficiente se recoge de todos los establos el guano producido por los caballos el cual es quemado y procesado y luego usted termina comprándolo como abono para sus plantas o jardín en un supermercado o estación de gasolina. Por ultimo, los insectos: se lucha diariamente por su extinción, pero de que los hay, los hay. Lo que sí es interesante es que los insectos (moscas y mosquitos) en un hipódromo no se separan a más de 100 pies de los establos. Hipotéticamente, la mosca que usted vea, digamos en Las Pencas, no conoce el hipódromo y la mosca que está en el hipódromo no conoce y no tiene la menor intención de conocer Las Pencas.
Un buen hipódromo, además de ofrecer eventos nocturnos bien iluminados, cuenta con una buena cocina y fabulosos comedores con vista a la pista de carreras que dan oportunidad de presenciar un tremendo espectáculo. Quién quita que más de un turista, conocedor o no de hípica, pueda disfrutar de una alternativa no contemplada hasta este momento.
Recuerden que Panamá es internacionalmente reconocido como la "cuna de los mejores jinetes del mundo". Más de 100 jinetes panameños actúan y se destacan en Estados Unidos y muchos otros países. Y además, estamos hablando del "DEPORTE DE LOS REYES".
En conclusión: Si los administradores del Hipódromo, los preparadores, los dueños de caballos, los hípicos y todos los que de una u otra manera tenemos interés en que subsista el "deporte de los reyes" en Panamá, debemos estar dispuestos a poner nuestro granito de arena, haciendo sacrificios y concesiones y dejando a un lado nuestros propios intereses, para así encaminar a esta gran industria que contribuye al sustento de miles de panameños al nivel que se merece.

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