Expone en Madrid
En tránsito desde Jordania, el arte de la panameña Olga Sinclair llegó el 7 de octubre a Madrid con sus colores y su abstracción, pero ...
Expone en Madrid
En tránsito desde Jordania, el arte de la panameña Olga Sinclair llegó el 7 de octubre a Madrid con sus colores y su abstracción, pero también con los bodegones de sus inicios hace cuarenta años o ejemplos de su serie inspirada en Miguel Ángel o de sus míticas peras.
La sede de Casa de América acoge, hasta el 30 de noviembre, una retrospectiva que recorre sus diferentes etapas artísticas hasta hace tres años. Solo faltan, por problemas de espacio, algunas de las obras de gran formato y estilo abstracto que ha desarrollado en los últimos meses.
Sinclair, hija de uno de los grandes maestros de la pintura panameña, Alfredo Sinclair, explica cada uno de los cuadros que componen la exposición y que muestran la evolución de una pintora formada en Panamá, Madrid y Londres y que ha vivido en Amsterdam, Indonesia e Italia.
Cada uno de esos lugares ha marcado su obra, como lo han hecho su padre -su primer maestro-, Giorgio Morandi, Miguel Ángel, Francis Bacon, influencias que ha "metabolizado" hasta crear su lenguaje, en el que también está presente la filosofía de José Ortega y Gasset.
"Como él decía, no se trata solo de pintar un cuadro, sino de sostenerlo intelectualmente", explica a Efe Sinclair, quien reconoce que su vida estuvo conducida por el arte de su padre.
A los tres años se recuerda dibujando y a los cuatro pintaba hasta las paredes de su cuarto, pero no recibió una lección formal de su padre hasta los 12, cuando le enseñó los principios básicos de la composición y la importancia de la gama de grises.
"Tengo una gran base sinclariana" que luego encontró su camino tras las fases de aprendizaje en dos escuelas madrileñas, la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Moratalaz y el Estudio Arjona, en los que Sinclair aprendió "todo lo que tenía que aprender".
Luego intentó entrar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, pero no lo consiguió -"Picasso tampoco", resalta entre risas- y estudió diseño de interiores, algo que le sirvió para conocer cómo utilizar el espacio en sus obras y cómo colocarlas e iluminarlas.