opinion
Debilidades estructurales de la democracia
Jorge Giannareas - Publicado:
LA DEMOCRACIA es una creación de la civilización y su fundamento consiste en la potenciación de las facultades humanas.Es una obra en construcción que descansa sobre pilares históricos y es lógico que su avance obligue a repensar el diseño de sus instituciones, pues toda sociedad refleja en ellas la dinámica de las fuerzas sociales y políticas que la sustentan.Una democracia siempre se hace con recursos propios, pero los parámetros con los que se deben evaluar sus logros no pueden desconectarse del desarrollo civilizatorio, que es mundial y regional, y nunca cierra sus confines en las fronteras del Estado Nación.La democracia panameña se sustenta hoy en un régimen de partidos que ha hecho bueno su compromiso con la pureza de las elecciones y la alternancia en el poder.Las sucesiones presidenciales, en tres ocasiones consecutivas favorables al grupo opositor, se han llevado a cabo en forma pacífica, sin sobresaltos ni pre-condiciones.En términos generales, los torneos electorales se han realizado con apego a la Constitución y a las leyes, y las irregularidades, cuando las ha habido, han sido marginales, y no han dañado la legitimidad de los elegidos.A los partidos se les critica, fundamentalmente, por su falta de democracia interna; sin embargo, pese a todos los reproches justificados que quepa hacerles, los partidos políticos seguirán siendo los actores principales de los comicios electorales en el futuro previsible.Pero eso no es lo importante.La aspiración de los partidos va más allá del mercadeo del sufragio, pues, en principio, son ellos los que mueven los resortes del Órgano Legislativo y se les considera el primer vehículo de la opinión política de los panameños y las panameñas.Ahora bien, como la democracia no se reduce a celebrar elecciones, los partidos deben aprender a activarse de forma permanente en la vida pública del país.Los partidos deben promover el intercambio de ideas y la formación de consensos en torno a los grandes temas nacionales, como la reforma del Estado, la lucha contra la pobreza, el respeto a los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, la reforma de la justicia, la integración en bloques comerciales regionales, por mencionar algunas de las áreas principales de preocupación de la ciudadanía.Todos los partidos tienen profesionales preparados para hacer manifestaciones relevantes en estos temas, pero su dirigencia no acostumbra buscar posiciones comunes que orienten a su membresía y que representen la opinión política del colectivo, porque esa ausencia de posiciones les da un apetecido margen de maniobra.Más bien, lo que sucede es que las posiciones individuales suelen herir la susceptibilidad de los dirigentes, lo que termina inhibiendo el intercambio y la generación de ideas, que son vitales para la democracia.Como la dirigencia del partido no suele discutir estos temas en forma abierta de cara a sus militantes y simpatizantes, la sociedad ha buscado una salida a sus preocupaciones ciudadanas en organizaciones no gubernamentales, que funcionan con independencia de los partidos y que en no pocas ocasiones levantan banderas que no reciben el apoyo de los partidos, con lo cual surge una brecha infranqueable entre ambos.Es lo que ha sucedido recientemente a propósito del rechazo de un proyecto de ley que buscaba eliminar la prueba sumaria para investigar a altos funcionarios del Estado por enriquecimiento injustificado y extender el deber de hacer una declaración jurada de estado patrimonial a los diputados.Otro tanto puede decirse sobre la cuestión de los privilegios de que gozan ciertos servidores públicos.Las posiciones representativas de la sociedad las defienden algunas organizaciones no gubernamentales y no los partidos, cuya relación con el poder del Estado los compromete y los limita.La libertad de expresión es indiscutiblemente otra de las columnas que sostiene la democracia panameña, de allí el papel preponderante de los medios de comunicación, como factor educativo e informativo, en la instalación de valores, hábitos, prácticas y tradiciones sin los cuales la democracia es solo un pedazo de papel.La fragmentación y la amplitud de la oferta -podríamos hablar incluso de una sobre-oferta mediática-, contrasta por un lado con el limitado rango de opciones que ofrecen los partidos políticos, y, por otro, les empuja a periodistas y directivos de medios a entablar un diálogo, pugna o intercambio, directamente con el poder del Estado.Es demasiado frecuente encontrar medios de comunicación y periodistas enfrentados a altos funcionarios del Estado, y esto tiende a menoscabar los atributos de credibilidad y honestidad, sin los cuales la función pública no puede ser ejercida plenamente.Un régimen democrático, con autoridades consideradas corruptas o mediocres por un amplio espectro de medios, constituye apenas una frágil democracia.Si a esto sumamos las acciones de represalia que se toman contra periodistas por razones de las denuncias contra funcionarios, entonces llegamos a la conclusión de que una delgada capa de barniz nos protege de una barbarie latente.Finalmente, la democracia debe partir de una visión realista de la sociedad, que está muy lejos de ser una suma de individuos.La sociedad está organizada en asociaciones secundarias, que representan intereses parciales de grupos específicos de la población.Estas asociaciones representan al capital y al trabajo en sus intereses particulares (y contrapuestos), pues para representar los intereses ciudadanos de los mismos individuos (empresarios y trabajadores) están los partidos políticos.Sin embargo, los gremios empresariales (y, en menor grado, los sindicatos) han buscado insertarse en el debate público como ciudadanos, con lo cual compiten con ventaja y buen éxito contra los partidos.En conclusión, los partidos tienen una tarea difícil en el sostenimiento y desarrollo de la democracia.Esta función no la desempeñan por sí solos.En la arena pública compiten por el dominio de la opinión pública y el liderazgo político en franca desventaja frente a un cúmulo de organizaciones que llamamos sociedad civil.