Diversificación productiva sostenible y su impacto en la nueva ruralidad
Diversificación productiva sostenible y su impacto en la nueva ruralidad
El incremento continuo de la población mundial es proporcional a las necesidades y demandas que requieren ser atendidas cada vez con mayor apremio. Las transformaciones significativas logradas en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI), principalmente en las ciencias de la vida aplicables al campo y en las tecnologías de información y comunicación (TICs), obligan a las nuevas generaciones en el ámbito rural a estar permanentemente conectados desde su nacimiento con la CTI, iniciándose prácticamente una cuenta regresiva (como la famosa canción del grupo Europe, The Final Countdown), en la cual se debe despegar hacia medios de vida más sostenibles y resilientes.
Si bien se han articulado múltiples esfuerzos de alcance global, como la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático (CC), por citar algunos, es una responsabilidad compartida de todos los ciudadanos globales procurar alternativas que propendan hacia la justicia social, rentabilidad económica y responsabilidad ambiental, de la mano con una gobernanza inclusiva y con equidad. Por ello, la diversificación productiva puede contribuir a transformar e impactar positivamente en la nueva ruralidad, porque:
- Reduce riesgos. Aquí se cumple el adagio de "no colocar todos los huevos en la misma canasta", porque, al contar con una mayor diversificación de actividades productivas, los agroecosistemas son más resilientes frente a eventos perjudiciales o extremos; brindado así la capacidad de poder recuperarse más rápidamente.
- Mejora de ingresos. Desarrollo de talentos y habilidades que generan valor y que pueden representar oportunidades para mejorar beneficios económicos y, por ende, la calidad de vida. El agro-ecoturismo, la oferta gastronómica diferenciada, colaboraciones en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) con diversos actores del sector para generar saberes ajustados a necesidades reales (know how local), son algunos ejemplos.
- Conservación del ambiente. Al pasar del enfoque reduccionista y simplificado de la agricultura convencional (mayor dependencia de insumos sintéticos), hacia uno más holístico e integrador, se potencian procesos naturales sinérgicos que contribuyen con la protección ambiental; garantizando la disponibilidad presente y futura de un patrimonio biodiverso.
- Consolida la identidad cultural. La diversificación productiva también contribuye con la revaloración de los recursos naturales disponibles y de los saberes ancestrales, en sinergia con la CTI; lo que ayuda a consolidar la identidad cultural; sirviendo como salvaguardia de la historia de los pueblos, para una mejor preparación ante los cambios venideros.
- Innovación de mercados y valor agregado. Un punto de inflexión importante para la humanidad ha sido la pandemia por COVID-19; con la cual, el creciente interés por consumir alimentos sanos e invertir en I+D+i, ha abierto nuevas oportunidades de mercado. Por otro lado, la diversificación productiva también da respuesta a la necesidad por atender nichos específicos de mercado, siendo un terreno fértil para el surgimiento de emprendedores.
- Inclusión y cambio social. La diversificación productiva genera espacios de expresión y participación con equidad, siendo pertinente con los cambios sociales de la nueva era. De este modo, todos sin discriminación pueden sumar al desarrollo de comunidades sostenibles.
En síntesis, los cambios significativos acontecidos desde mediados del siglo pasado, en especial en avances de CTI, ponen de manifiesto la necesidad de progresar de manera cónsona y sinérgica con la nueva ruralidad. La diversificación va más allá de solamente un ejercicio retórico, debe ser internalizada como parte natural de la evolución del pensamiento y acción para sobrevivir.