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La época del cinismo
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Usted abre cualquier diario por la mañana, guerras, corrupción, ultrajes a la justicia entre otras lacras pasan frente a sus pupilas.¿Cuál es nuestra reacción? La indiferencia es la palabra que define el momento que estamos pasando.¿O es que acaso los problemas de la sociedad panameña no son mis problemas? Realmente pienso que no.Primero le pasa a mi vecino, conocido o familia, pero a mí jamás me podría suceder.Llega el día de quincena, pero, ¡sorpresa! El cheque tiene una cifra muy grande, pero no precisamente por un aumento de sueldo, es de liquidación por despido.Primero, una sensación de sorpresa.Empezamos a tratar de conseguir otro trabajo, ¡increíble! La mitad de los trabajos son como vendedor, la otra mitad de salario mínimo y un par más de ellos para jóvenes con grandes conocimientos técnicos y en idiomas, a los cuales decides aplicar con muy poca esperanza, por experiencia de tu anterior trabajo, que estos empleos son la gran mayoría de las veces, para los familiares y amigos de los dueños.Que a propósito es el primer paso, para empezar a cavar la tumba de una empresa o negocio.En este momento alcanzo a comprender la tragedia de mi vecino, que vivía con menos lujo que yo, era ahorrativo, no se tomaba vacaciones y ganando más, al quedar sin trabajo se tuvo que ir con su familia a vivir a la casa de sus padres.Algo anda mal reafirmo mentalmente, los tiempos de ahora no son los de antes.Las declaraciones hipócritas y demagógicas de las cigarras de la Asamblea, me hierven la sangre; el cinismo con que se menciona la tasa de desempleo, me ofusca.Ya empiezan a ser mis problemas, los problemas de los demás.La cuenta de ahorros empieza a bajar, las deudas por el cielo parecen estar, y es que conseguir trabajo hoy en día qué difícil está.No importa profesión, especialidad nacional o internacional, título estudiado o comprado a plazos.Y aquellos que son contratados, son asalariados de personas que juegan como cuáles títeres, con la necesidad y la pobreza de la inmensidad de la gente, juego que sigue alegremente en forma de derroche en los lugares de moda de Panamá y el extranjero.Y es que, hasta que no recibimos un fuerte espuelazo de realidad, no queremos enterarnos de lo que a nuestro alrededor sucede.Buenas y falsas intenciones van, buenas y figuradas intenciones vienen, pero aún así, un indicio de solución, de luz y esperanza aún se tiene.Quizás sea que de tanto escuchar mentiras, nos volvemos cínicos y creemos que es una verdad.Pero algo tiene que cambiar, yo tengo ideas por explotar, quizás sea mejorar mi propia actitud y actuación dentro de la sociedad.Puede ser tal vez, quejarme e ir en contra mucho más, contra la cínica actitud que hoy llamamos neoliberalismo, ayer capitalismo, anteayer comunismo, anarquía entre otros nombres más, que a una nueva dictadura "democrática", guerra civil o explosión social a de llevar a nuestro Panamá.Ante lo casi inevitable, será mejor que no sigamos creyendo nuestras propias mentiras, creando una falsa realidad que de las manos se nos está escapando, hace mucho tiempo atrás.