Panamá
¿Alivio o riesgo? La realidad detrás de automedicarse
- Cristabel Escala
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Los médicos advierten que la automedicación constante es una "bomba de tiempo" que enmascara enfermedades graves.
Esta práctica puede esconder una patología que solo un examen médico puede revelar y tratar correctamente. Foto: Generada con IA
Un dolor de cabeza, una gripe o una molestia estomacal suelen bastar para que muchas personas recurran a la farmacia o al botiquín de su casa en busca de alivio inmediato, sin consultar a un profesional. Aunque parece una práctica inofensiva, la automedicación oculta riesgos que van desde el retraso de un diagnóstico hasta complicaciones graves para la salud.
El doctor Jorge Rodríguez, especialista en medicina familiar, define la automedicación como el consumo de cualquier sustancia terapéutica no prescrita por un médico.
Para el galeno, el mayor peligro radica en el "enmascaramiento": al silenciar síntomas, se posterga la detección de enfermedades importantes.
Además, advierte sobre la resistencia a los antimicrobianos (fármacos esenciales contra bacterias, virus y hongos), los cuales pierden su eficacia cuando más se necesitan. A esto se suman riesgos de toxicidad, daños en el hígado o riñones, alergias y posibles adicciones.
La realidad detrás del mostrador confirma la frecuencia de esta conducta. Carmen Morales, farmacéutica con 15 años de experiencia, atiende diariamente a entre cinco y diez personas que solicitan medicamentos sin receta.
"La gente asume que, por ser de venta libre, el fármaco es inocuo; olvidan verificar alergias o las peligrosas interacciones, como mezclar medicamentos con alcohol", explica Morales. Los medicamentos que más llega a vender son para el resfriado, alergias y presión.
¿Por qué lo hacen? Para Maryori Sánchez, estudiante de periodismo, la respuesta es simple: "Considero que los malestares que tengo no son graves".'
Mejora
El sistema debe trabajar en agilizar la atención y mejorar el acceso al primer nivel de medicina.
Las personas deben acudir una vez al año a los centros médicos para realizarse controles de salud.
Entender que el malestar es una señal del cuerpo y no solo una interrupción de nuestra productividad es el primer paso para una cultura de salud más consciente y menos reactiva.
Sánchez manifestó que hasta el momento no ha tenido ninguna reacción adversa o alergias por tomar estos medicamentos de venta libre.
Ella sostuvo que usa los más comunes, como analgésicos o antiinflamatorios, que siempre están disponibles en su casa o en la farmacia.
Sin embargo, la psicología ofrece una lectura más profunda.
"Detrás de la pastilla hay una profunda intolerancia al malestar", afirma la psicóloga Laura Pinnock.
Según la experta, buscamos la inmediatez porque el sistema de salud nos obliga a esperar, y esa espera nos hace sentir vulnerables.
La automedicación se convierte entonces en un mecanismo de evitación: preferimos "anestesiarnos" para mantener el ritmo de vida antes que enfrentar un diagnóstico real.
Al final, la verdadera madurez emocional reside en dejar de anestesiarnos ante la vida. Delegar nuestra salud en los profesionales idóneos no es un simple trámite, sino el acto más genuino de respeto y compromiso con nuestra propia integridad, acotó Pinnock.
La responsabilidad, sin embargo, no recae solo en el paciente. La saturación de los sistemas de salud y las largas esperas para una consulta especializada actúan, en muchas ocasiones, como un impulso externo que valida la automedicación.
Cuando el sistema se vuelve inaccesible o burocrático, la farmacia se convierte en la única respuesta rápida, perpetuando un modelo donde la eficiencia parece ser más valorada que la precisión médica.
Aprender a delegar el diagnóstico en los profesionales idóneos no solo es una cuestión de salud, sino un auténtico acto de madurez emocional.

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