Panamá
Sin familia, la vejez se vuelve más frágil: Panamá registra 353 ancianos abandonados
- Cristabel Escala
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Entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 353 casos de personas mayores en situación de abandono en el país.
Actualmente, algunos albergues cristianos y católicos aceptan pacientes provenientes de las salas de trauma, geriatría y urgencias del Hospital Santo Tomás. Foto: Pexels
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Panamá experimenta un aumento sostenido de la población adulta mayor, mientras que la red de protección social no crece al mismo ritmo. El envejecimiento poblacional plantea retos urgentes en materia de cuidados, albergue y atención integral, especialmente para quienes viven en situación de abandono.
Entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 353 casos de personas mayores en situación de abandono, según cifras del Centro de Orientación y Atención Integral (COAI), del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
El coordinador del COAI, Alberto Elías Moreno, explicó que se trata de una problemática compleja y multifactorial. Entre las principales causas enumeró factores familiares, económicos, sociales y de salud. Las personas con mayor riesgo son aquellas con alta dependencia funcional, enfermedades crónicas o múltiples comorbilidades, que además carecen de recursos económicos y redes de apoyo.
A través de la Oficina Nacional de Administración de Subsidios Sociales, el MIDES otorga subsidios a 13 centros de atención para personas adultas mayores. Estos aportes permiten destinar un porcentaje de cupos a casos referidos por la institución, especialmente en situaciones de pobreza extrema, abandono o vulnerabilidad multidimensional.
La soledad los golpea
El abandono no siempre comienza con una despedida definitiva o con dejar a alguien en la calle. A menudo inicia con la omisión: no llamar, no visitar, no proveer lo necesario, no brindar apoyo.
Esta realidad se refleja en los hospitales públicos. Cada año llegan al Hospital Santo Tomás adultos mayores (en su mayoría hombres en situación de calle) con complicaciones de salud. Detrás de cada diagnóstico suele haber historias de soledad, carencias y vínculos familiares rotos.
Carolina de Coloma, jefa encargada del Servicio de Trabajo Social de este hospital, explicó que el año pasado permanecían 11 adultos mayores hospitalizados mientras se gestionaba su reubicación en albergues u hogares, debido a que sus familiares no pudieron ser localizados. Durante ese período, dos pacientes fallecieron.
9
Adultos mayores en condición de calle fueron reubicados en albergues.
13
Centros de atención para adultos mayores reciben subsidios del Estado a través del MIDES.
De los nueve restantes, tres fueron admitidos en el albergue Hermanas Teresa de Calcuta, en Colón; dos en el albergue San Juan Pablo II; uno en el Hogar Cotone y otro en el Hogar Berenice. Aun así, permanecen dos adultos mayores encamados que, por su condición, tienen escasas posibilidades de ser aceptados en algún centro.
Una vez que estos pacientes reciben el alta médica, el Servicio de Trabajo Social envía notas formales a distintos albergues para que evalúen los casos. No obstante, el hospital no mantiene convenios establecidos con hogares de acogida.
Implicaciones legales
El abandono de adultos mayores puede constituir un delito cuando la persona se encuentra en condición de vulnerabilidad y quien tiene el deber legal de cuidado la deja desprotegida. Así lo explicó el abogado Juan Carlos Araúz, quien señaló que el artículo 148 del Código Penal establece penas de uno a dos años de prisión, que pueden agravarse de cuatro a seis años si el abandono pone en peligro la seguridad o la salud del adulto mayor. Sin embargo, para Araúz el problema de fondo trasciende lo legal. "Ninguna ley puede garantizar la existencia de amor, afecto, empatía o compromiso real dentro de las familias", sostuvo.
El abandono de adultos mayores deja una pregunta abierta: ¿a quién le corresponde cuidar a quienes ya no pueden hacerlo?

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