Brilla con sencillez y elegancia
Publicado 2006/08/26 23:00:00
- Fabián Waintal
Dijo que está esperando una propuesta que valga la pena para volver al cine. La sorprende que la nueva generación de chicos, todavía sepan quién es Sophia Loren.
EL NOMBRE de Sophia Loren genera demasiado respeto y admiración. Y no hay palabras que puedan describir el significado de estar sentado a su lado. Una verdadera leyenda en vida, parece una reina sin título de nobleza. Sola se maquilla, pintándose los labios y peinándose pide "un momento" antes de comenzar la entrevista exclusiva. Saluda con un beso en la mano derecha y demuestra la humildad de los grandes, cuando se molesta con su hijo Carlo Ponti Jr. porque derrama una simple gota de leche sobre el sillón que ni siquiera es de ella. "¡Guarda!", se queja con un dulce acento italiano, mientras ella misma limpia la gotita con su propio pañuelo, antes de disfrutar el café expreso que le sirvieron.
El salón principal del Hotel Four Seasons en Beverly Hills la recibió con distinguidos muebles italianos, adornados con vitrinas que exponen el esplendor de su propia colección de joyas Damiani, donde un solo collar luce más de mil diamantes con un costo valuado en 400 mil dólares. Pero el lujo de entrevistarla es todavía mayor. No tiene precio.
Cuando hago algo, trato de hacerlo lo mejor posible. Soy una persona que ama su tierra, amo la vida que tengo, amo mi familia. En verdad siempre afronté la vida con humildad y la fama jamás me cambió.
Que la gente me ame y me aprecie cada día más.
Una es como es. Yo nací con el cuerpo que tengo y siempre hice las cosas sin pensarlo demasiado. Si después la gente me admira por lo que hice, lo respeto. Por supuesto, me hace feliz.
Si así te parece, no pienso hacerte cambiar de parecer. El ser bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber brillar.
Si los norteamericanos me dieran una historia que realmente me gusta, no me importaría la nacionalidad. Pero me identifico mucho más con un director europeo, porque soy europea y allá escriben historias para actrices como yo. He trabajado en España, Alemania y Austria, además de Italia.
Cuando leo un guión, enseguida sé si quiero hacerla o no. Si tiene sentido y si me parece que al leerla puede llegar a ser el mejor trabajo de mi vida.
Es muy difícil para una actriz extranjera habituarse a la mentalidad americana, es muy fría. Para venir hay que estar muy tranquila y fijarse en todo.
Sí, sí. Veo las películas en DVD que me envían a Génova y también le pregunto a mi hijo que ve bastante cine.
Carlo Ponti ha sido un hombre que ha dejado muchísimo en la historia del cine en una manera original, probando siempre algo nuevo.
Desde antes de ser famosa, cuando nadie me conocía, siempre me gustó todo lo que brilla. Nada hace a una mujer más bella que la convicción de ser bella. Y nada mejor que una joya para darle todavía más importancia.
Me gustan las cadenas grandes como bufandas, tienen que enrollarse alrededor del cuello y coronar el rostro desde abajo. Algunas veces son como tiaras que se llevan debajo y no sobre la cabeza.
Los diamantes son mis favoritos, pero también me encantan las esmeraldas y los rubíes.
¿Y cómo es que se le ocurrió crear una colección de joyas con su nombre?
Nunca antes había hecho algo así y me pareció interesante experimentarlo.
Primero hablamos con la gente de Damiani sobre el tipo de joyas que me gustaban. Hacía bastante tiempo que queríamos hacer algo juntos, me parecieron bastante serios. Y me pone contenta que una colección de joyas lleve mi nombre. Fuimos trabajando de a poco hasta que logramos lo que realmente quería.
En un festival de cine, en Venecia, me había interesado por las joyas de Damiani por primera vez. Y a lo largo de los años, las seguí usando. Cuando mi hijo Carlo se casó, también usé joyas de Damiani.
De todo, de todo, recién estoy empezando en mi vida. Muchos piensan que a esta edad se acaban las cosas, pero yo pienso todo lo contrario. Quiero más cine, mejor que el que hice. Siento como si recién estuviera empezando. Siempre me acerco a la vida con un gran sentido de optimismo, y me voy a dormir pensando que a la mañana siguiente habrá algo nuevo para mí. Así soy yo, llena de energía y entusiasmo.
El salón principal del Hotel Four Seasons en Beverly Hills la recibió con distinguidos muebles italianos, adornados con vitrinas que exponen el esplendor de su propia colección de joyas Damiani, donde un solo collar luce más de mil diamantes con un costo valuado en 400 mil dólares. Pero el lujo de entrevistarla es todavía mayor. No tiene precio.
Cuando hago algo, trato de hacerlo lo mejor posible. Soy una persona que ama su tierra, amo la vida que tengo, amo mi familia. En verdad siempre afronté la vida con humildad y la fama jamás me cambió.
Que la gente me ame y me aprecie cada día más.
Una es como es. Yo nací con el cuerpo que tengo y siempre hice las cosas sin pensarlo demasiado. Si después la gente me admira por lo que hice, lo respeto. Por supuesto, me hace feliz.
Si así te parece, no pienso hacerte cambiar de parecer. El ser bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber brillar.
Si los norteamericanos me dieran una historia que realmente me gusta, no me importaría la nacionalidad. Pero me identifico mucho más con un director europeo, porque soy europea y allá escriben historias para actrices como yo. He trabajado en España, Alemania y Austria, además de Italia.
Cuando leo un guión, enseguida sé si quiero hacerla o no. Si tiene sentido y si me parece que al leerla puede llegar a ser el mejor trabajo de mi vida.
Es muy difícil para una actriz extranjera habituarse a la mentalidad americana, es muy fría. Para venir hay que estar muy tranquila y fijarse en todo.
Sí, sí. Veo las películas en DVD que me envían a Génova y también le pregunto a mi hijo que ve bastante cine.
Carlo Ponti ha sido un hombre que ha dejado muchísimo en la historia del cine en una manera original, probando siempre algo nuevo.
Desde antes de ser famosa, cuando nadie me conocía, siempre me gustó todo lo que brilla. Nada hace a una mujer más bella que la convicción de ser bella. Y nada mejor que una joya para darle todavía más importancia.
Me gustan las cadenas grandes como bufandas, tienen que enrollarse alrededor del cuello y coronar el rostro desde abajo. Algunas veces son como tiaras que se llevan debajo y no sobre la cabeza.
Los diamantes son mis favoritos, pero también me encantan las esmeraldas y los rubíes.
¿Y cómo es que se le ocurrió crear una colección de joyas con su nombre?
Nunca antes había hecho algo así y me pareció interesante experimentarlo.
Primero hablamos con la gente de Damiani sobre el tipo de joyas que me gustaban. Hacía bastante tiempo que queríamos hacer algo juntos, me parecieron bastante serios. Y me pone contenta que una colección de joyas lleve mi nombre. Fuimos trabajando de a poco hasta que logramos lo que realmente quería.
En un festival de cine, en Venecia, me había interesado por las joyas de Damiani por primera vez. Y a lo largo de los años, las seguí usando. Cuando mi hijo Carlo se casó, también usé joyas de Damiani.
De todo, de todo, recién estoy empezando en mi vida. Muchos piensan que a esta edad se acaban las cosas, pero yo pienso todo lo contrario. Quiero más cine, mejor que el que hice. Siento como si recién estuviera empezando. Siempre me acerco a la vida con un gran sentido de optimismo, y me voy a dormir pensando que a la mañana siguiente habrá algo nuevo para mí. Así soy yo, llena de energía y entusiasmo.

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