En el Nombre de Dios!
Publicado 2001/07/14 23:00:00
El marinero gritó: “Se hunde la carabela, Diego de Nicuesa. ¿Qué haremos?.
El capitán contestó: “¡Detengámonos en el Nombre de Dios!”.
Así comienza la historia, que narra pormenores de una pequeña población enclavada en las costas frente al Océano Atlántico, a 130 kilómetros de la ciudad de Panamá, y a la que se afirma llegaron los primeros conquistadores del continente americano.
Nombre de Dios, que conjuntamente con Viento Frío, Cuango, Miramar, Palmira, Playa Chiquita, Playa Dama y Palenque, conforman el dstrito de Santa Isabel, es uno de los lugares más pacíficos sobre la tierra, y en donde los alrededor de 3,000 habitantes que tiene, a veces se confunden con un tiempo en donde los relojes y los almanaques parece que no existieran, porque todo es paz y tranquilidad, y donde hay sitios que todavía el hombre parece que no hubiera pisado.
RESUMEN HISTORICO
Un enorme letrero a la entrada del lugar señala: “Nombre de Dios; Invocación religiosa pronunciada por Diego de Nicuesa en 1509, cuando su embarcación, por mal tiempo, naufragaba en la Punta de Manzanillo”, y añade:
“Comprendiendo el gobernador que mantener contactos entre los 2 mares, el puerto resultaba inconveniente por la distancia, ordenó a Diego de Albites que poblara el abandonado Nombre de Dios, que fue fundado por Diego de Nicuesa, a fines de 1519.
NOMBRE OLVIDADO POR EL HOMBRE
Desde entonces muchas cosas han sucedido en Nombre de Dios, en donde recuerdan con nostalgia - por ejemplo - al sacerdote, Antonio María Román, de quien dicen, fue uno de los pocos que se ha preocupado por sacar la población adelante, de allí que dedicó su vida a ese objetivo.
Los moradores del lugar en agradecimiento, decidieron construir un monumento en su honor, el cual se observa en la pequeña plaza principal, y que recuerda que el benefactor nació el 5 de marzo del año 1903, y que falleció el 28 de marzo del año 1969.
El Cerro La Gloria, como un vigilante, se erige detrás del pueblo. Es una pequeña reserva forestal, en donde han construido el pequeño acueducto que surte de agua a sus moradores, que tienen problemas muchas veces para consumir el precioso líquido, porque el río Fato, por la mano del hombre, se viene secando .
PETICIONES
El capitán contestó: “¡Detengámonos en el Nombre de Dios!”.
Así comienza la historia, que narra pormenores de una pequeña población enclavada en las costas frente al Océano Atlántico, a 130 kilómetros de la ciudad de Panamá, y a la que se afirma llegaron los primeros conquistadores del continente americano.
Nombre de Dios, que conjuntamente con Viento Frío, Cuango, Miramar, Palmira, Playa Chiquita, Playa Dama y Palenque, conforman el dstrito de Santa Isabel, es uno de los lugares más pacíficos sobre la tierra, y en donde los alrededor de 3,000 habitantes que tiene, a veces se confunden con un tiempo en donde los relojes y los almanaques parece que no existieran, porque todo es paz y tranquilidad, y donde hay sitios que todavía el hombre parece que no hubiera pisado.
RESUMEN HISTORICO
Un enorme letrero a la entrada del lugar señala: “Nombre de Dios; Invocación religiosa pronunciada por Diego de Nicuesa en 1509, cuando su embarcación, por mal tiempo, naufragaba en la Punta de Manzanillo”, y añade:
“Comprendiendo el gobernador que mantener contactos entre los 2 mares, el puerto resultaba inconveniente por la distancia, ordenó a Diego de Albites que poblara el abandonado Nombre de Dios, que fue fundado por Diego de Nicuesa, a fines de 1519.
NOMBRE OLVIDADO POR EL HOMBRE
Desde entonces muchas cosas han sucedido en Nombre de Dios, en donde recuerdan con nostalgia - por ejemplo - al sacerdote, Antonio María Román, de quien dicen, fue uno de los pocos que se ha preocupado por sacar la población adelante, de allí que dedicó su vida a ese objetivo.
Los moradores del lugar en agradecimiento, decidieron construir un monumento en su honor, el cual se observa en la pequeña plaza principal, y que recuerda que el benefactor nació el 5 de marzo del año 1903, y que falleció el 28 de marzo del año 1969.
El Cerro La Gloria, como un vigilante, se erige detrás del pueblo. Es una pequeña reserva forestal, en donde han construido el pequeño acueducto que surte de agua a sus moradores, que tienen problemas muchas veces para consumir el precioso líquido, porque el río Fato, por la mano del hombre, se viene secando .
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