Invitados a soñar y ser libres
Dos personas se encontraron y comprendieron que eran el uno para el otro, por más distintos que fueran sus mundos. Es que el amor no sabe de barreras.
Aladino aprendió grandes lecciones. La primera, que ser auténtico paga bien.
La segunda, que no hay nada como ser uno mismo. La tercera, que el amor auténtico valora al individuo y lo acepta tal como es. Sin adornos. Sin caretas. Con sus virtudes y defectos.
Y la cuarta, a ser agradecido y empático. Sacrificó la oportunidad de pedir un tercer deseo que lo beneficie. Antepuso el bienestar de El Genio al suyo. Aladino justificó esta decisión ante Jazmín y el Sultán, con una sola explicación: el no podía ser otro, ni aspirar más de lo que podía dar.
Siendo su mayor virtud “dar” sin esperar nada a cambio, quiso ver al Genio liberado de obedecer a otro amo como Jaffar, en cuyas manos cayó la lámpara y, de no haber sido por esta acertada decisión de Aladino, el malvado Jaffar estuvo a punto de salirse con la suya.
El gran corazón aventurero y soñador del “pilluelo de Agrabah”, le sirvió de inspiración a Jazmín y al Genio, quienes tenían que obedecer reglas prestablecidas en sus vidas, pero su mayor anhelo era ser libres, ser timoneles de ese gran barco que es la vida.
Todo ello, ser abierto al cambio, al aprendizaje, a pensar en “el otro”, más que en sí, le ganó el amor de la princesa Jazmín, el respeto del Sultán y de la corte. Y el agradecimiento de El Genio.
Agradecimiento porque le concedió la libertad.
Nuestro Genio de la lámpara mágica, es Andrés Morales. Quien se desprendió de su conocido rol de animador ante las cámaras, para ganarse al público con exageraciones propias de su “altivo” personaje.
Bien nos comentó Morales, que “esto sería grande y le cambiaría su vida”, y le sería de gran beneficio, para crecer tanto en lo personal como en lo artístico.
Su mente viajó más allá y adaptó el humor físico y sarcástico sin sobreactuar. Un honor que compartirá con Kayata, de quien no dudamos que hará una genial interpretación con su genio “C3” (cédula tres), quien tratará de darle su toque personal, sin imitar a su compañero.
Este gran protagonista, alegre por salir de su encierro, sólo esperaba ser leal a quien lo liberara de su maldición infinita.
La libertad fue el mejor regalo que alguien pudo darle a él, que había estado 10 mil años preso en la lámpara maravillosa.
Maravillosa sensación la de él, que decidió recorrer el mundo luego que Aladino, su último y más querido amo, se casó con la princesa Jazmín, con la cual iba a compartir, desde entonces, un mundo ideal, la tierra de la libertad, que existe, es posible cuando hay amor y respeto.
El romance se pudo percibir en una noche, donde hubo una escena en que Aladino (Rafael Moreno) y Jazmín (Anne Loraine Lanier) recorrían por el mundo volando sentados sobre la alfombra mágica y fueron mostrando los lugares que recorrían, entre ellos algunas maravillas del mundo: las pirámides de Egipto, la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad... Cuando mostraron el Puente de Las Américas que la gente asocia con el Canal de Panamá, el público aplaudió y gritó emocionado.
A Jaffar (estupendamente interpretado por Gabriel Pérez Matteo), la avaricia, el egoísmo, la maldad, las ansias de poder y control se le salían por los ojos.
Su maldad no pudo ser peor, gracias a las interrupciones de su “plumífero consejero” Iago, que le hacía alarde y hasta reclamos a su amo, por corresponderle o reconocerle un mérito.
Los niños, en compañía de sus familiares, compraban souvenirs, con motivos de "Disney's Aladino".
Los lujosos vestidos, la escenografía, la música, la coreografía, todo se conjugó para contribuir a que esa noche mágica del jueves 8 de abril, el estreno de “Disney’s Aladino”, montaje que representa una inversión de 150 mil balboas de Topline Events, fuera un espectáculo memorable.

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