Mirada sobre Quebec
Publicado 1999/05/15 23:00:00
- REDACCION
Situada en el nordeste del continente americano, esta provincia, que es la mayor de Canadá, ocupa 1,667.926 kilómetros cuadrados. Es tres veces más grande que España, siete veces más que el Reino Unido y cincuenta veces más que Bélgica. Su territorio se extiende desde los Estados Unidos hasta los mares boreales, y desde Ontario hasta Nuevo Brunswick.
UNA TIERRA DE CONTRASTES
Uno de los ríos más grandes del mundo, el majestuoso San Lorenzo, en donde la variedad de paisajes es increíble: una fértil llanura fluvial, que se extiende desde las montañas Lauréntidas al Norte hasta los Apalaches al Sur, amplias zonas de bosques, de taiga y de tundra, con más de un millón de lagos y miles de ríos. En todos ellos crece una flora rica y variada, y vive una fauna muy diversa.
En Quebec, a los inviernos vigorosos y llenos de nieve, suceden primaveras tonificantes y veranos cálidos que se apagan en los colores dorados del otoño. Las diferencias climáticas hacen que los quebequenses sean gente llena de vitalidad y que su hospitalidad sea legendaria.
450 AÑOS DE HISTORIA
Enviado por el rey de Francia Jacques Cartier llega a Gaspé en 1534 y toma posesión de un territorio habitado desde milenios por los indios y los Inuit. Nueva Francia pasa a ser colonia británica después de la caída de Quebec en 1759. A lo largo de los años, inmigrantes de todos los rincones del mundo se unieron a los descendientes de los colonos franceses e ingleses, contribuyendo así al enriquecimiento cultural de Quebec. El francés sigue siendo la lengua de la mayoría de los quebequenses, pero se habla o se comprende el inglés casi en todas partes, especialmente en las ciudades.
Gran parte de los casi siete millones de quebequenses vive al borde del San Lorenzo. Cerca de 60,000 indios, que pertenecen a diez naciones, y 8,000 Inuit viven en unos cincuenta poblados entre los paralelos 45 y 62.
Quebec tiene un nivel de vida elevado y abundantes riquezas energéticas y naturales, y una elevada reputación mundial en los sectores de ingeniería, transportes, comunicaciones, aeronáutica, aeroespacial, investigación y servicios médicos, informática y biotecnología. Exporta aproximadamente un 40 por ciento de su producción, principalmente a los Estados Unidos.
El Quebec de hoy se afirma como una sociedad moderna y organizada hacia el futuro.
EN ELCORAZON DE LAS CIUDADES
Las grandes ciudades de Quebec, que concilian el modernismo norteamericano y el encanto europeo, constituyen el punto de partida inicial para descubrir un pueblo y una cultura únicos en toda América.
Situadas en islas, como Montreal y Laval, o en las riberas, como Quebec y Hull, las ciudades presentan cada una a su manera una faceta diferente del Quebec urbano, aunque tienen en común una hostelería de calidad y algunas de las mejores mesas del continente.
El calendario de manifestaciones y actividades es variado desde el principio hasta el final del año. Las exposiciones y espectáculos se suceden en los museos, salas de teatro y de conciertos. La animación nocturna no cesa.
¡El aire libre es tan importante para los quebequenses que han casi ganado la apuesta de construir sus ciudades en el campo! No sólo es posible practicar actividades como la marcha, el ciclismo, el patinaje y el esquí de fondo en los grandes parques urbanos, sino que además basta con desplazarse unos kilómetros para encontrarse en pleno bosque, sobre un lago o en la montaña.
Esta feliz unión de cultura y naturaleza confiere a las ciudades quebequenses una calidad de vida excepcional.
UNA TIERRA DE CONTRASTES
Uno de los ríos más grandes del mundo, el majestuoso San Lorenzo, en donde la variedad de paisajes es increíble: una fértil llanura fluvial, que se extiende desde las montañas Lauréntidas al Norte hasta los Apalaches al Sur, amplias zonas de bosques, de taiga y de tundra, con más de un millón de lagos y miles de ríos. En todos ellos crece una flora rica y variada, y vive una fauna muy diversa.
En Quebec, a los inviernos vigorosos y llenos de nieve, suceden primaveras tonificantes y veranos cálidos que se apagan en los colores dorados del otoño. Las diferencias climáticas hacen que los quebequenses sean gente llena de vitalidad y que su hospitalidad sea legendaria.
450 AÑOS DE HISTORIA
Enviado por el rey de Francia Jacques Cartier llega a Gaspé en 1534 y toma posesión de un territorio habitado desde milenios por los indios y los Inuit. Nueva Francia pasa a ser colonia británica después de la caída de Quebec en 1759. A lo largo de los años, inmigrantes de todos los rincones del mundo se unieron a los descendientes de los colonos franceses e ingleses, contribuyendo así al enriquecimiento cultural de Quebec. El francés sigue siendo la lengua de la mayoría de los quebequenses, pero se habla o se comprende el inglés casi en todas partes, especialmente en las ciudades.
Gran parte de los casi siete millones de quebequenses vive al borde del San Lorenzo. Cerca de 60,000 indios, que pertenecen a diez naciones, y 8,000 Inuit viven en unos cincuenta poblados entre los paralelos 45 y 62.
Quebec tiene un nivel de vida elevado y abundantes riquezas energéticas y naturales, y una elevada reputación mundial en los sectores de ingeniería, transportes, comunicaciones, aeronáutica, aeroespacial, investigación y servicios médicos, informática y biotecnología. Exporta aproximadamente un 40 por ciento de su producción, principalmente a los Estados Unidos.
El Quebec de hoy se afirma como una sociedad moderna y organizada hacia el futuro.
EN ELCORAZON DE LAS CIUDADES
Las grandes ciudades de Quebec, que concilian el modernismo norteamericano y el encanto europeo, constituyen el punto de partida inicial para descubrir un pueblo y una cultura únicos en toda América.
Situadas en islas, como Montreal y Laval, o en las riberas, como Quebec y Hull, las ciudades presentan cada una a su manera una faceta diferente del Quebec urbano, aunque tienen en común una hostelería de calidad y algunas de las mejores mesas del continente.
El calendario de manifestaciones y actividades es variado desde el principio hasta el final del año. Las exposiciones y espectáculos se suceden en los museos, salas de teatro y de conciertos. La animación nocturna no cesa.
¡El aire libre es tan importante para los quebequenses que han casi ganado la apuesta de construir sus ciudades en el campo! No sólo es posible practicar actividades como la marcha, el ciclismo, el patinaje y el esquí de fondo en los grandes parques urbanos, sino que además basta con desplazarse unos kilómetros para encontrarse en pleno bosque, sobre un lago o en la montaña.
Esta feliz unión de cultura y naturaleza confiere a las ciudades quebequenses una calidad de vida excepcional.

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