Remón se transforma en factótum de la política
- REDACCION
Remon venía de una familia con muy buenas relaciones en el mundillo de la alta sociedad, pero no tenía dinero. Una beca para estudiar milicia en México cambió esa situación para siempre.
José Antonio Remón Cantera nació en 1908, de la unión entre Alejandro Remón y María Cantera. Quedó huérfano de padre a los seis años.
Obtuvo el bachillerato en el Instituto Nacional a mediados de los años veinte, y de ahí trabajó en una farmacia, para luego ingresar como empleado de una entidad bancaria, cuyo gerente era don Ernesto (Neco) de la Guardia.
Más de veinte años después, el hijo de don Neco, Ernesto de la Guardia Jr., sería factor importante en la carrera política de José Antonio. Tanto así, que con su apoyo (del Partido Renovador, como integrante de la Coalición Patriótica) logró llegar a la Presidencia de la República.
La madre
La figura de María Cantera es determinante en la vida del joven Remón. Trabajó como modista para mantener a su familia, aunque no perdía el contacto con “el cogollito de la sociedad”.
Según palabras de Ernesto de la Guardia III, los Remón “era una familia distinguida, pero sin recursos económicos”.
Fue ella quien hizo las gestiones para que su hijo estudiara con una beca. La que se ofrecía era para México, y para una carrera que en 1928 tenía poco sentido en un país como Panamá, que no tenía ejército: milicia.
Fue tanto el empeño de doña María, quien mantenía sus contactos en la alta sociedad a la que en algún momento perteneció, que logró que el presidente de la república, Florencio Harmodio Arosemena, otorgara ayuda del gobierno al joven José Antonio para los gastos de pasaje y compra de equipos que necesitaría en la academia.
En tres años logró su título de oficial táctico, con el grado de teniente, y el tercer puesto de la promoción.
Ascenso vertiginoso
Ingresó a la Policía en 1931, meses después del golpe de Acción Comuna, y Ricardo J. Alfaro (entonces presidente de la república) lo asignó como jefe de la primera división de la entidad, con el rango de capitán.
En páginas anteriores se mencionaron las situaciones políticas en las que Remón se vio envuelto en su primera época como policía, lo que terminó costándole el puesto en 1935, mismo año en el que fallece su madre, María Cantera.
Dato curioso: Cuando Remón fue dado de baja, laboró en este diario, Panamá América, en la sección de circulación.
Fue por poco tiempo, pues en 1936 el departamento de Guerra de los Estados Unidos ofrecía una beca para hacer un curso básico de caballería en la ciudad de Kansas, y otra vez por sus contactos al más alto nivel logró el cupo.
Retorno al país a principios de los años cuarenta, y volvió a ser recibido en la Policía Nacional. Ya había pasado la tormenta política que enfrentó a “panchistas” contra “harmodistas”, y también habían derrocado a Arnulfo Arias. Ricado Adolfo de la Guardia estaba en la Presidencia.
Según Carlos Manuel Gasteozoro (Historia de Panamá en sus textos, Editorial Universitaria 1980), este mandatario de facto logró subsistir merced “al contubernio con la Cámara Legislativa y la Policía Nacional”.
En ese contexto, Remón, por su alta formación, y nexos por supuesto, fue nombrado segundo comandante de la institución armada.
En estos primeros años de la cuarta década del siglo XX, la Policía dio un brinco cualitativo, y Remón fue el arquitecto. Logró introducir los primeros radiopatrullas, que se convirtieron en los ojos y oídos del poder.
Por aquellos días, la caballería adquiría la característica de un cuerpo antimotín de temible eficacia represiva. Además, organizaron varios pelotones de infantería equipados con metralletas, y el departamento de Tránsito es transformado en cuerpo motorizado.
Por esas fechas es primer comandante Rogelio Fábrega, quien también tenía formación militar y había ingresado después que Remón a la Policía (en el año 32), pero se había mantenido en la entidad.
Por alguna razón que no aparece explicada en ninguna bibliografía consultada, Rogelio Fábrega abandona el cargo de Primer Comandante en 1947, y se le nombra Cónsul General de Panamá en Nueva York. Luego fue nombrado en calidad de Embajador de Panamá en Guatemala.
Al frente de la institución queda el hombre que le dio un giro a la organización armada: José Antonio Remón Cantera.
Comandante
Ricardo Stevens, en su libro “Metamorfosis de las Fuerzas Armadas en Panamá”, señala que cuando Remón llegó a la cabeza de la Policía Nacional, “este cuerpo policial reprimió de manera ‘limpia’ una protesta popular contra el proyecto de tratado Filós-Hines, con saldo de sólo un herido grave”.
Esto, a juicio de Stevens, demuestra la “profesionalización” a la que había llegado la institución.
La política
En las elecciones del ‘48 el poder de Remón se hizo sentir por primera vez. El candidato que él intentaba imponer era Domingo Díaz, el mismo cuya adhesión le costó el puesto en 1935.
La lucha electoral entre el viejo liberalismo y el renaciente panameñismo llevó al país al borde de la guerra civil en las elecciones, y Remón, como comandante de la Policía Nacional, único instituto armado, se fue convirtiendo en árbitro final de las disputas entre los panameños.
Para sus admiradores, Arnulfo Arias Madrid era una figura legendaria y mesiánica, pero para sus enemigos era poco menos que la “encarnación del mal”, como se dice en la separata Centenario de Don Ernesto de la Guardia Jr., publicada en este diario en mayo de 2004.
Según se advierte en esta publicación, los rivales de Arias estaban dispuestos a todo para evitar su ascenso al poder. en esas difíciles circunstancias, le tocó a Remón desempeñar un rol para el cual “no tenía verdadera vocación”.
Este protagonismo inevitablemente lo llevó a una presidencia que en su momento produjo palpables beneficios al país, pero que terminó convirtiéndose en una tragedia.

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