Una noche muda y divertida
- Ariosto Velásquez
“Con un nutrido público, el ‘show’ logró cautivar la atención de todos”.
Para muchos, la pantomima es una expresión que ha quedado en el recuerdo. Pero la visita de Hanoch Rosenn, el Mimo Israelí más famoso del mundo, dejó claro que el arte de las señas es tan actual como cualquiera otra expresión artística.
Con un nutrido público como audiencia, el “show” logró cautivar la atención de todos los que estuvieron allí, desde niños hasta adultos mayores, que aplaudieron cada salida del artista israelí que combinó su gracia y talento natural para comunicarse con cada una de las partes de su cuerpo, con la tecnología multimedia, sonidos e incluso la animación en tercera dimensión.
Pero el artista es completo y eso lo confirmaron cada una de sus apariciones, que lograban tocar fibras muy íntimas del espectador.
En otros momentos, compartía escenario con algunos elegidos del público haciéndolos parte de sus ocurrencias, muy bien sincronizadas y llenas de humor.
El príncipe de los mimos, como se le conoce a Hanoch Rosenn en la escena internacional, viene de una gira por Latinoamérica con su espectáculo “Spakin for himself”, con la que ha visitado Ciudad de México, San José Costa Rica y Guatemala.

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