Baloy promete ayudar al Gremio
Publicado 2003/07/18 23:00:00
- Italia
El panameño Felipe Baloy ha prometido emplearse a fondo para ayudar a cerrar "el canal" que hace permeable la defensa del Gremio, un club grande venido a menos en Brasil que estaría condenado al descenso si el Campeonato nacional terminase hoy.
El primer panameño que llega al fútbol brasileño tiene 22 años, es capitán de la selección sub"23 de su país, jugo en Colombia con el Deportivo Independiente Medellín y planea tornarse en el hombre que abrirá las puertas a otros compatriotas que corren por las calles detrás de un balón.
"He llegado al Gremio, no como un salvador, pero con la consigna de trabajar mucho y ayudar a mis compañeros a sacar el equipo adelante", dijo a EFE el refinado defensa central, que jugará en el popular club en cesión a préstamo hasta diciembre.
A Baloy, el quinto de siete hermanos que cuida con pulso firme su madre, María Ramírez, el reto de sacar del foso un equipo con tradición no es diferente del que tiene como profeta en tierra ajena.
"El compromiso con mi país es más o menos igual. No soy nada distinto de un buen jugador que quiere hacerlo bien para ayudar a abrir espacio a otros compatriotas que sueñan con triunfar en el exterior", dijo.
Tampoco es muy distinto del que tiene como sucesor de Anderson Polga, uno de los titulares de la selección brasileña que conquistó el Mundial de 2002 y que ha abandonado al Gremio atraído por una propuesta de Europa.
"No temo a la responsabilidad. Apenas quiero comenzar a cumplir", aseguró el jugador de 184 centímetros y 84 kilos, nacido en Cerro Batea, una alegre barriada del distrito de San Miguelito, donde palpita la crema y nata del pueblo en Ciudad de Panamá.
La música o el baloncesto por poco roba a Baloy del fútbol.
El nuevo refuerzo del Gremio, que camina con la misma cadencia del "reagge" que tanto danza, y se extiende en jugadas de técnica como los párrafos interminables de las canciones de "rap" que suele cantar, descubrió su futuro a los 17 años, cuando amigos que le veían jugar baloncesto, lo invitaron a ingresar en una escuela de fútbol.
Pero sus días de delantero acabaron cuando Gonzalo Soto, un antiguo defensa del América colombiano, lo ubicó como zaguero.
"A pesar de mi porte físico, manejo bien el balón. Me gusta salir al ataque, especialmente cuando hay jugadas aéreas, porque cabeceo bien. En la cancha prefiero el lado derecho de la zaga, aunque al técnico del Gremio (el uruguayo Darío Pereyra) le dije que me adaptaba a cualquier esquema", manifestó.
El primer panameño que llega al fútbol brasileño tiene 22 años, es capitán de la selección sub"23 de su país, jugo en Colombia con el Deportivo Independiente Medellín y planea tornarse en el hombre que abrirá las puertas a otros compatriotas que corren por las calles detrás de un balón.
"He llegado al Gremio, no como un salvador, pero con la consigna de trabajar mucho y ayudar a mis compañeros a sacar el equipo adelante", dijo a EFE el refinado defensa central, que jugará en el popular club en cesión a préstamo hasta diciembre.
A Baloy, el quinto de siete hermanos que cuida con pulso firme su madre, María Ramírez, el reto de sacar del foso un equipo con tradición no es diferente del que tiene como profeta en tierra ajena.
"El compromiso con mi país es más o menos igual. No soy nada distinto de un buen jugador que quiere hacerlo bien para ayudar a abrir espacio a otros compatriotas que sueñan con triunfar en el exterior", dijo.
Tampoco es muy distinto del que tiene como sucesor de Anderson Polga, uno de los titulares de la selección brasileña que conquistó el Mundial de 2002 y que ha abandonado al Gremio atraído por una propuesta de Europa.
"No temo a la responsabilidad. Apenas quiero comenzar a cumplir", aseguró el jugador de 184 centímetros y 84 kilos, nacido en Cerro Batea, una alegre barriada del distrito de San Miguelito, donde palpita la crema y nata del pueblo en Ciudad de Panamá.
La música o el baloncesto por poco roba a Baloy del fútbol.
El nuevo refuerzo del Gremio, que camina con la misma cadencia del "reagge" que tanto danza, y se extiende en jugadas de técnica como los párrafos interminables de las canciones de "rap" que suele cantar, descubrió su futuro a los 17 años, cuando amigos que le veían jugar baloncesto, lo invitaron a ingresar en una escuela de fútbol.
Pero sus días de delantero acabaron cuando Gonzalo Soto, un antiguo defensa del América colombiano, lo ubicó como zaguero.
"A pesar de mi porte físico, manejo bien el balón. Me gusta salir al ataque, especialmente cuando hay jugadas aéreas, porque cabeceo bien. En la cancha prefiero el lado derecho de la zaga, aunque al técnico del Gremio (el uruguayo Darío Pereyra) le dije que me adaptaba a cualquier esquema", manifestó.

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