Panamá
Thomas Christiansen y el 'Peso de la Injusticia'
- Juan Carlos Mas
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- jcamas@gmail.com/@monimas11
Christiansen no es un seleccionador de paso; es el arquitecto de un ciclo de cinco año.
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"Tendré que ser injusto", la frase retumbó con la frialdad de una sentencia, pero con el peso emocional de quien ha construido una familia: Con estas palabras, el seleccionador nacional desnudó en conferencia de prensa, la realidad más cruda de su gestión al frente de su gestión como DT.
A las puertas de la Copa del Mundo 2026, el técnico hispano-danés se enfrenta al desafío más difícil de su carrera: pasar de la gratitud a la eficacia, de la lealtad a la meritocracia a la hora de elaborar la lista definitiva para el mundial, lo de esta convocatoria, es solo el preámbulo.
Si bien es cierto, la frase fue vertida explicando quienes participarán en esta doble fecha FIFA, enfrentando dos veces a Sudáfrica, dejó implícito que para la lista final, puede y habrá sorpresas, afectando a algunos jugadores que fueron parte fundamental del ciclo y dejando en claro, que "no se casa con nadie", es decir, no importa el apellido, la edad o la antigüedad en el seleccionado, sino el rendimiento.
La paradoja del proceso Christiansen no es un seleccionador de paso; es el arquitecto de un ciclo de cinco años que ha transformado la identidad del fútbol panameño.
Durante este tiempo, ha forjado un grupo humano que ha creído en su idea de juego, que ha competido de tú a tú con potencias de la región y que ha devuelto la ilusión a un país entero.
Sin embargo, ese mismo éxito es el que hoy le presenta una factura difícil de pagar.
El "proceso" implica evolución, y la evolución, por naturaleza, deja atrás a quienes ya no pueden seguir el ritmo.
Decirle a un jugador que ha sudado la camiseta durante un lustro, que no estará en la cita máxima no es una decisión técnica cualquiera; es un quiebre emocional.
¿Injusticia o Evolución?
Cuando el DT habla de ser "injusto", en realidad está hablando de la jerarquía de las prioridades. La gratitud dictaría llevar a aquellos que fueron pilares en los momentos oscuros del inicio del proceso. La responsabilidad lo obliga a llevar a los 26 jugadores que estén en su mejor nivel físico y táctico para enfrentar a rivales de la talla de Inglaterra, Croacia o Ghana.
En el fútbol de élite, la justicia es un concepto subjetivo. ¿Es más justo llevar a un veterano por sus servicios prestados o a un joven que hoy vuela en su club, pero que apenas tiene tres partidos con la selección?
Para Christiansen, la respuesta parece estar clara: el escudo de Panamá está por encima de los nombres propios, incluso de aquellos que él mismo ayudó a consagrar.
El Mensaje a la 'Vieja Guardia'
Este "aviso de injusticia" es también un mecanismo de defensa y un estímulo. Al declarar esto públicamente, Christiansen elimina el acomodo: "Nadie tiene el puesto comprado", ni siquiera los "intocables" de hace dos años.
Prepara el terreno, gestiona las expectativas de la prensa y la afición ante ausencias que, de otro modo, causarían un terremoto mediático. Protege al grupo al asumir él la etiqueta de "injusto", libera de presión a los nuevos talentos que ocuparán esos lugares.
El costo de la excelencia
Panamá ya no es el equipo que "va a ver qué pasa" a un Mundial. Bajo el mando de Christiansen, la exigencia ha subido varios peldaños.
El seleccionador sabe que, para dar el siguiente paso histórico, debe ser capaz de tomar decisiones que le quiten el sueño. Ser "injusto" con algunos individuos es, quizás, la única forma de ser justo con el país.
El Mundial no perdona sentimientos, y el DT, con la madurez que dan cinco años de trabajo, parece estar listo para pagar el precio de la gloria: el peso de una lista que, por perfecta que sea, siempre dejará un corazón roto en el camino, porque en el fútbol profesional, la lealtad tiene fecha de caducidad; la competitividad, no.

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