México podría permitir inversión privada en petróleo
Por primera vez en 74 años, México podría permitir inversión privada en su petróleo y gas, las terceras reservas más grandes de América Latina.
Enrique Peña Nieto, que lidera todos los principales sondeos como ganador de las elecciones presidenciales del 1 de julio, dijo el 12 de abril que la producción petrolera de México puede “tener un desempeño superior y crecer” a través de la inversión privada.
Ese mismo día, su rival más cercana, Josefina Vázquez Mota, propuso cotizar en bolsa una “participación minoritaria” del monopolio petrolero estatal Petróleos Mexicanos, que tiene ingresos por 126 mil millones de dólares.
Vender acciones del proveedor más grande de petróleo de los Estados Unidos abrirá un sector mexicano que está experimentando su octavo año de producción en baja, afectado por una inversión vacilante y una falta de tecnología y experiencia para los pozos costeros más profundos.
El efectivo puede financiar los pozos del Golfo de México y la producción de gas de pizarra (“shale gas”) utilizando técnicas que Brasil y los Estados Unidos emplearon para revolucionar los mercados energéticos.
“Se destruyó el tabú” de la inversión privada, dijo Héctor Moreira, miembro del directorio de Pemex, en una entrevista. “La gente habla sobre participaciones privadas –es un primer paso. Y es un paso que no está provocando una reacción negativa de la opinión pública”.
Desde murales escolares hasta discursos en el Congreso, la estatal Pemex ha sido promocionada como símbolo de soberanía y orgullo nacional.
Esa imagen se está desvaneciendo en la medida que las importaciones de combustible y los precios aumentan, no se alcanzan los objetivos de producción de crudo y Pemex no tiene éxito con las perforaciones.
En tanto la empresa aumentó más de cuatro veces las inversiones en el último decenio hasta unos 23 mil millones de dólares anuales y expandió la exploración, ninguno de sus 18 proyectos de exploración en aguas profundas en el Golfo de México ha descubierto un crudo comercialmente viable. Sin inversión suficiente, México podría convertirse en importador de petróleo en el año 2020, según un estudio realizado por la Rice University en Houston.

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