¿Es la paz posible? Abbas y Netanyahu frente a frente
- Eduardo Soto P.
El compromiso pleno con un proceso de paz en Oriente Medio tiene como asunto clave para destrabar las negociaciones, los asentamientos judíos que se retomarán a partir del 26 de septiembre.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, y Mahmud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, iniciaron unas conversaciones de paz que, por paradoja, se logran en un ambiente lleno de pólvora y sangre.
Cuatro colonos israelíes fueron asesinados por el grupo radical HAMAS en Cisjordania. Eso hizo detonar una decisión de Netanyahu: las colonias que Israel construye en ese territorio, y que habían sido detenidas en noviembre, se reanudarán a partir del 26 de septiembre, cuando vence la moratoria.
Ese, el de las colonias, sería uno de los temas sobre la mesa de conversaciones. Mahmud Abbas había dicho que si Israel insistía en construir más viviendas para israelíes en territorio palestino, abandonaría el diálogo. Pero el asesinato de los colonos le desbarató el argumento.
Todo indica que tendrá que aceptar hablar de paz, mientras Israel construye sus colonias en la antigua Judea, tierra del Rey David.
Pero es que a Benjamín Netanyahu no le quedaba de otra. El partido político al que pertenece su propio ministro de relaciones exteriores, Avidor Lieberman, el Israel Beitenu, había amenazado con abandonar la alianza de gobierno si durante las conversaciones de paz el Primer Ministro aceptaba prorrogar la moratoria del 26 de septiembre como un signo de buena fe.
Como vemos, las conversaciones tienen de interlocutores a dos políticos con puñales en sus espaldas. Abbas con el grupo terrorista HAMAS boicoteando su Gobierno, y Netanyahu ante la posibilidad de debilitar su poder político.
Así es difícil negociar.
Hay voluntad.Rafael Eldad, ex embajador de Israel en Argentina y Perú, y actual Director del Departamento de Relaciones con la Cristiandad y las Comunidades Judías en América Latina de la Cancillería israelí, piensa que a pesar de todas las presiones, la paz es posible.
“Hay una gran diferencia entre las obligaciones políticas internas que tiene Netanyahu, con las de Abbas, que tiene el problema de un grupo terrorista que dividió a los palestinos en dos”, dice Eldad. “Usted dice que ambos están cojos, sí, pero en grado diferente”, añade.
Aún así, “en el mundo entero, no hay político, no hay presidente ni primer ministro que pueda evitar estas consideraciones políticas”, dice Eldad.
Añade que “uno no actúa en un vacío, el mundo no es ideal donde uno hace lo que le da la gana; uno tiene que actuar dentro del marco de la política interna, de su población, de la situación mundial, de la economía, de sus urgencias personales (...) Yo lo veo como algo natural que cada uno llegue a las conversaciones con sus dificultades”.
Eldad cierra el argumento con un flechazo certero: “el rol de un líder es justamente saber cómo superar estas presiones. Acá hay que juzgar las conversaciones de otra manera, no si vienen cojos o no, sino con qué voluntad de llegar a un acuerdo vienen”.
“Si vamos a la mesa con una idea pesimista, si pensamos que no se logrará nada, que no estamos dispuestos a renunciar ni un milímetro, por supuesto fracasará”, subrayó el diplomático.
Asegura que la parte israelí lo ha dicho y demostrado: Estamos dispuestos a avanzar en el proceso de paz, con buena fe, apertura, flexibilidad y una firme intención de llegar a un acuerdo.
Rafael Eldad apunta que no ve la misma buena intención del lado palestino.
Abbas -según el diplomático- está condicionando las conversaciones.
“Si los palestinos escuchan a su líder decir que no tiene muchas ganas de ir, y que tiene esta y otra exigencia, y que no creo que vaya a salir nada bueno de eso, ¿qué se puede esperar?”. De acuerdo con Eldad, lo que está en juego no es cualquier cosa: “estamos hablando de la paz, de cambiar la mentalidad, no es un favor que le están haciendo a nadie, se trata de un cambio profundo en el Medio Oriente”.
Eldad es rotundo cuando agrega: “Ojalá los palestinos también se den cuenta de que la paz no es una de las opciones, es la única. No es uno de los caminos, es el único.”
¿Paz con HAMAS? No se puede hacer la paz con la mitad del pueblo palestino, señala el diplomático, quien advierte que, sin embargo, si ellos se unen tienen que hacerlo bajo la bandera de paz, de convivencia pacífica, no bajo el brazo de HAMAS, porque este grupo terrorista ha demostrado que no quiere a Israel, más bien lo quiere borrar del mapa.
“Entendamos algo también”, dijo Eldad, “a los árabes les importa poco la causa palestina”. En El Líbano, recién la semana pasada, aprobaron la ley que le permite a los refugiados palestinos buscar trabajo. ¡Después de cuatro generaciones!”.
La condición de refugiado se hereda entre los palestinos que están en países árabes. Es un caso único en el mundo. “Lo hacen como si fuera un título de nobleza o algo así”, explicó.
Eldad explica que los mantienen como refugiados durante tanto tiempo para mantener vivo el conflicto, sin pensar en que están maltratando a los palestinos. Israel no quiere que eso continúe de ninguna manera más.

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