Expresión artística ayuda a mejorar calidad de vida
Publicado 2006/01/18 00:00:00
- Omaira De León Watson
El arte no tiene fronteras y en cada persona con discapacidad también hay un artista.
MARIE es una niña de 12 años que nació con retardo mental, y lo que comenzó hace algunos años cuando sus padres buscaban brindarle una distracción sana, se ha convertido en su mayor pasatiempo. Desde que aprendió sobre los colores, quiere que todo en su cuarto sea rosado.
El caso de Marie no es el único, y por eso en las escuelitas de prekinder y kinder inician estimulando a los niños con pintura, música y baile.
Desde hace algunos años, especialmente desde el 2005, los niños, niñas y adolescentes panameños con problemas de discapacidad, asisten a las aulas regulares demostrando que tienen las mismas capacidades que los demás.
En el caso de las expresiones artísticas se destacan mucho más porque son más susceptibles.
El Instituto Nacional de Cultura (INAC) y la Universidad de las Américas, (UDELAS) están dictando un seminario taller sobre la cultura y la formación integral e inclusiva en la diversidad, en el cual participan profesores de expresiones artísticas.
Vielka de Tuñón, egresada de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, dicta clases de expresión artística a niños con discapacidad.
"Mi forma de mirar al mundo, a los seres humanos cambió", dijo al preguntarle sobre esta experiencia. No fue fácil, añadió, tuve que prepararme, capacitarme y aprender más sobre los niños con necesidad de atención especial.
Tuñón está convencida que los cursos de arte sí ayudan a los menores con discapacidad. Contó el caso de una de sus estudiantes que sufre retardo mental, quien en los primeros días de clases no hablaba y sus trazos para el arte eran muy pocos, pero después de dos años de trabajo, la niña conoce los colores primarios y secundarios, los mezcla y ya prepara los que más le gustan.
Considera que el arte los enriquece y los ayuda, por eso aconseja a los padres que los dejen desarrollarse, porque tal vez tengan limitación en una área de su cuerpo, pero fortifican otra con el arte, que los lleva a ser más autosuficientes, independientes y capaces de tomar decisiones.
Con voz entrecortada por la emoción, Tuñón contó su experiencia al ver que los alumnos con discapacidad que atiende en clases privadas han progresado, y aprenden más allá de lo que ella le enseña, analizan los dibujos, los colores y deciden qué quieren pintar.
Los casos de Marie y Chris no son los únicos. En Panamá y en el mundo, personas con discapacidad han demostrado tener una habilidad especial para las bellas artes, especialmente la música, el baile y la pintura, que para ellos no es solamente arte, es mejorar su calidad de vida.
El seminario taller del INAC incluye temas como: Actividades artísticas adecuadas al retardo mental.
El autismo y estilos de comunicación. Expresión artística en los casos de pérdida visual.
Adecuaciones de acceso para la expresión artística en la parálisis cerebral. La comunicación en las personas con pérdidas auditivas.
El caso de Marie no es el único, y por eso en las escuelitas de prekinder y kinder inician estimulando a los niños con pintura, música y baile.
Desde hace algunos años, especialmente desde el 2005, los niños, niñas y adolescentes panameños con problemas de discapacidad, asisten a las aulas regulares demostrando que tienen las mismas capacidades que los demás.
En el caso de las expresiones artísticas se destacan mucho más porque son más susceptibles.
El Instituto Nacional de Cultura (INAC) y la Universidad de las Américas, (UDELAS) están dictando un seminario taller sobre la cultura y la formación integral e inclusiva en la diversidad, en el cual participan profesores de expresiones artísticas.
Vielka de Tuñón, egresada de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, dicta clases de expresión artística a niños con discapacidad.
"Mi forma de mirar al mundo, a los seres humanos cambió", dijo al preguntarle sobre esta experiencia. No fue fácil, añadió, tuve que prepararme, capacitarme y aprender más sobre los niños con necesidad de atención especial.
Tuñón está convencida que los cursos de arte sí ayudan a los menores con discapacidad. Contó el caso de una de sus estudiantes que sufre retardo mental, quien en los primeros días de clases no hablaba y sus trazos para el arte eran muy pocos, pero después de dos años de trabajo, la niña conoce los colores primarios y secundarios, los mezcla y ya prepara los que más le gustan.
Considera que el arte los enriquece y los ayuda, por eso aconseja a los padres que los dejen desarrollarse, porque tal vez tengan limitación en una área de su cuerpo, pero fortifican otra con el arte, que los lleva a ser más autosuficientes, independientes y capaces de tomar decisiones.
Con voz entrecortada por la emoción, Tuñón contó su experiencia al ver que los alumnos con discapacidad que atiende en clases privadas han progresado, y aprenden más allá de lo que ella le enseña, analizan los dibujos, los colores y deciden qué quieren pintar.
Los casos de Marie y Chris no son los únicos. En Panamá y en el mundo, personas con discapacidad han demostrado tener una habilidad especial para las bellas artes, especialmente la música, el baile y la pintura, que para ellos no es solamente arte, es mejorar su calidad de vida.
El seminario taller del INAC incluye temas como: Actividades artísticas adecuadas al retardo mental.
El autismo y estilos de comunicación. Expresión artística en los casos de pérdida visual.
Adecuaciones de acceso para la expresión artística en la parálisis cerebral. La comunicación en las personas con pérdidas auditivas.

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