La formación del hueso depende del intestino
- REDACCION
La serotonina procedente del intestino actúa como una hormona que regula la masa ósea, según científicos de la Universidad de Columbia.
C ientíficos de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, han hecho un descubrimiento sorprendente. Ciertas células presentes en el epitelio que recubre la luz del tracto intestinal desempeñan un papel crucial en el metabolismo óseo.
Una visión totalmente nueva que podría encerrar una solución para enfermedades como la osteoporosis.
El metabolismo del hueso comprende dos procesos: la resorción o destrucción ósea, llevada a cabo por los osteoclastos, y la formación de tejido nuevo, realizada por los osteoblastos. En los últimos años se han identificado numerosos factores que regulan estos procesos, entre los que destaca LRP5, descubierto por su vinculación con una extraña enfermedad que causa ceguera y debilidad del hueso, y otra patología que guarda relación con el aumento de la densidad ósea.
"El hecho de que diferentes mutaciones en este gen provoquen dos enfermedades de naturaleza opuesta subraya la importancia crítica de Lrp5 en la regulación de la formación ósea", explican los autores del trabajo publicado en la revista 'Cell'. Descubrir a través de qué mecanismos ejercía Lrp5 esta función era, precisamente, el objetivo de la investigación.
Para empezar, crearon unos ratones a los que les había quitado este gen (Lrp5) y descubrieron que su ausencia disparaba la actividad de una enzima, Tph1, en el intestino. Tph1, por su parte, regula la producción de serotonina en este órgano. Pero, ¿qué tenía que ver la serotonina con la masa ósea?
El papel de la serotonina.
Mucha gente sabe que la serotonina es un neurotransmisor que cumple importantes funciones en el cerebro y que está relacionada con diversas enfermedades como la esquizofrenia o la depresión. Pero de toda la serotonina que hay en el cuerpo, la presente en el sistema nervioso sólo representa el 5%.
El 95% restante lo fabrican las células enterocromafines del intestino y es liberado a la sangre. Allí, la mayor parte se une a las plaquetas y una pequeña porción queda libre con una función desconocida, probablemente hormonal.
El equipo liderado por Gerard Karsenty, del departamento de genética y desarrollo de la citada universidad estadounidense, se percató de que al alterar los niveles de serotonina en el cuerpo, el metabolismo óseo variaba.
Sus hallazgos "demuestran sin duda alguna que esta molécula procedente del intestino actúa como una hormona para regular la masa ósea".

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