Similitudes entre el entrenamiento militar y el Karate Do
Similitudes entre el entrenamiento militar y el Karate Do
Cuando se piensa en el entrenamiento militar, inmediatamente surgen conceptos como disciplina, honor, exigencia física, supervivencia, autodefensa, fortaleza mental; en aras de formar personas más resilientes y capaces de superar diferentes escenarios adversos, en especial en el combate cuerpo a cuerpo. En cierto modo, lo descrito hasta aquí guarda muchas similitudes con el Karate Do (camino de las manos vacías), dado que el arte marcial se orienta hacia el desarrollo integral de la persona, con ética y valores propios del código del guerrero (Bushido). A continuación, se presentan algunos aspectos en los cuales ambas disciplinas guardan relación y otros en los cuales pueden diferir:
- Disciplina. En ambos casos se requiere de constancia y dedicación para dominar técnicas y superar desafíos tanto físicos como mentales. Por ello, la autodisciplina es fundamental para construir la confianza, pero siempre es recomendable en ambos casos contar con supervisión idónea por parte de un instructor calificado.
- Resistencia física. Los ejercicios aeróbicos, abdominales, pechadas, entre otras exigencias, contribuyen al fortalecimiento físico, necesario para alcanzar una mayor resistencia y así poder ejecutar técnicas cada vez más complejas y eficaces. Inclusive, se pueden incorporar mancuernas, ligas u otras herramientas propias de los gimnasios para dicho fin.
- Enfoque mental. Al estar sometidos bajo presión, esto permite que la persona logre ser más tolerante y resiliente. Sin embargo, mientras el entrenamiento militar se enfoca en el logro de misiones, la filosofía del Karate Do va más hacia el autoconocimiento, por lo que el alcance del camino marcial se extiende hacia todo el quehacer de la persona de por vida.
- Combate cuerpo a cuerpo. Ambas disciplinas coinciden en el entrenamiento para la defensa personal y la aplicación de técnicas para neutralizar al oponente; no obstante, en el entrenamiento militar se pueden integrar diferentes artes marciales (Karate, Judo, Jiujitsu, Boxeo, Lucha, etc.), a fin de contar con un programa de combate práctico y efectivo para la supervivencia. En cambio, en Karate Do, el combate (Kumite), forma parte integral de la formación marcial, junto con la técnica básica (Kihon) y las formas (Kata).
- Ética y respeto. Si bien el Karate Do inculca el respeto hacia los demás (Lema del Dojo del Maestro Gichin Funakoshi), en la instrucción militar se exige el respeto hacia la jerarquía, con disciplina y obediencia incuestionable, pero enfatizándose la ética en cuanto al uso de la fuerza para proteger a la nación y a los más vulnerables.
- Propósito. El entrenamiento militar prepara a los soldados para la guerra, mientras que las artes marciales modernas (Gendai Budo), como el Karate Do, buscan el desarrollo integral (mente, cuerpo y espíritu) y la autodefensa. Sin embargo, los primeros instructores de Karate en Panamá, como el Maestro Vincent Cruz, integraron la exigencia militar en la práctica regular del Karate Do. En aquel entonces (décadas de 1960 y 1970), no era tan común encontrar personas con el rango de cinturón negro, siendo las provincias de Panamá y Colón (Antigua Zona del Canal), consideradas la cuna de las Artes Marciales del Istmo.
En conclusión, existen muchas similitudes entre el entrenamiento militar y la práctica de artes marciales modernas como el Karate Do. Si bien el enfoque puede variar en función de los escenarios en los cuales se desenvolverá la persona, es meritorio recordar el legado e influencia de los pioneros del Karate en Panamá y que permanece vigente en la actualidad. Es entendible que, en tiempos actuales algunos instructores marciales no lleven los niveles de exigencia al extremo, pero: "Es mejor ser un guerrero en un jardín que un jardinero en una guerra".