Estudiantes del Instituto Profesional y Técnico de Bisira, en la comarca Ngäbe- Buglé, cumplen hoy 5 días de paro
IPT de Bisira, un homenaje a la desidia en la comarca
Como ‘desastrosas’ califican los residentes de esta comunidad, las condiciones que presenta el colegio, a pocos meses de iniciado el año lectivo. Predios insalubres, techos plagados de heces de murciélagos y servicios higiénicos insuficientes son algunos de los problemas que presenta el local.
Estudiantes, padres de familia y educadores del IPT de Bisira, ubicado en el distrito de Kankintú, en la comarca Ngäbe- Buglé, llevan varios días de paro porque consideran que sus instalaciones son un desastre y no un colegio.
Falta todo
Pedro Castillo, delegado de los padres de familia, dijo que faltan 10 educadores, cientos de estudiantes tienen que recibir clases de pie porque no hay sillas, pues las que enviaron este año iban sin tornillos y permanecen apiladas como si fueran chatarra.
Los tres salones que ocupan los estudiantes de Construcción están en un local que era para realizar reuniones de la comunidad, y los estudiantes con sus profesores han construido unas bancas de tabla rústica de dos patas. Casi al nivel del piso hay un pupitre para 8 estudiantes apiñados.
El dormitorio para los varones que proceden de lugares distantes carece de baños y servicio higiénico adecuados, las colchonetas no tienen sábanas, no hay luz eléctrica, y el dormitorio de los estudiantes fue convertido en biblioteca.
Por tal motivo, según Castillo, están solicitando la edificación de la cerca perimetral del colegio, una cantidad de baños acorde a la matrícula existente, cielorraso nuevo para todos los salones, porque desde los niños de prekínder hasta los de grados más altos y los educadores tienen que soportar el mal olor que despide el estiércol y orine de los murciélagos que se pasean sobre la cabeza de quienes estén en las aulas.
Además, las puertas de madera de los salones se están cayendo, el niño que llega temprano se gana la silla, pero la mayoría tiene que recibir clases de pie. “Tengo hijos en primaria y secundaria y ambos llegan quejándose a la casa porque están cansados de recibir clases parados”, indicó Castillo.
Por su parte, Vicente Baker Santos, director encargado de la escuela, dijo que en el plantel hay una enorme cantidad de necesidades, y en los pocos meses que él lleva al frente de ella, ha estado enviando informes a sus superiores para ver en qué medida se puede ir dando solución a todas las necesidades que sufren.

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