Microcefalia afecta humilde niña en Colón
Publicado 2004/06/17 23:00:00
- Katherine Palacio P.
Colón. En ocasiones la vida para muchos parece ser injusta, sin embargo, no podemos reprochar lo que Dios nos da.
Este es el caso de la niña colonense María Fernanda Flores, que a sus cinco años sufre de microcefalia, enfermedad en la que el crecimiento de su cráneo está determinado por la expansión cerebral.
Su cabeza no ha crecido desde que su madre Mariana Saldaña, la trajo al mundo, pero su cuerpo si se estira con el tiempo.
La menor ha conocido el dolor y las limitaciones de sus padres, que no pueden proporcionarle la ayuda más mínima.
La tristeza la comparte su hermano de 8 meses, Juan, quien mira a todos lados sin entender qué sucede.
Este no puede tener las atenciones de su madre Mariana, que debe cuidar a los dos, y poner el empeño en María Fernanda.
La niña toma leche Nestógeno que es la recomendada en su caso, pero hay días donde sus padres Otilio y Mariana se la ven con muchos percances para comprar una lata y otros alimentos que ya puede comer.
Mariana una joven madre de 23 años, indicó que nunca pensó que su niña iba a nacer enferma.
Otilio, padre la menor, no cuenta con un trabajo estable, pero no pierde la esperanza de lograr que alguien se preocupe por ellos y lo tome en cuenta.
"Sólo gano algunos reales que son como 5 balboas por día, cuando corto monte", dijo.
La vida no ha sido fácil para esta pequeña familia integrada por cuatro personas que residen en una modesta casa, levantada con cuatro hojas de zinc oxidadas, una estufa vieja con dos quemadores, una cama, una cómoda y unos tanques que usan como sillas.
Este es el caso de la niña colonense María Fernanda Flores, que a sus cinco años sufre de microcefalia, enfermedad en la que el crecimiento de su cráneo está determinado por la expansión cerebral.
Su cabeza no ha crecido desde que su madre Mariana Saldaña, la trajo al mundo, pero su cuerpo si se estira con el tiempo.
La menor ha conocido el dolor y las limitaciones de sus padres, que no pueden proporcionarle la ayuda más mínima.
La tristeza la comparte su hermano de 8 meses, Juan, quien mira a todos lados sin entender qué sucede.
Este no puede tener las atenciones de su madre Mariana, que debe cuidar a los dos, y poner el empeño en María Fernanda.
La niña toma leche Nestógeno que es la recomendada en su caso, pero hay días donde sus padres Otilio y Mariana se la ven con muchos percances para comprar una lata y otros alimentos que ya puede comer.
Mariana una joven madre de 23 años, indicó que nunca pensó que su niña iba a nacer enferma.
Otilio, padre la menor, no cuenta con un trabajo estable, pero no pierde la esperanza de lograr que alguien se preocupe por ellos y lo tome en cuenta.
"Sólo gano algunos reales que son como 5 balboas por día, cuando corto monte", dijo.
La vida no ha sido fácil para esta pequeña familia integrada por cuatro personas que residen en una modesta casa, levantada con cuatro hojas de zinc oxidadas, una estufa vieja con dos quemadores, una cama, una cómoda y unos tanques que usan como sillas.

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