Crecida histórica de mareas inunda costas de 7 provincias
Gloria Barrios, una adulta mayor, dormía cuando sintió un ruido inusual; como pudo, logró subir a la silla de ruedas, cuando de repente se percató ...
Crecida histórica de mareas inunda costas de 7 provincias
Gloria Barrios, una adulta mayor, dormía cuando sintió un ruido inusual; como pudo, logró subir a la silla de ruedas, cuando de repente se percató de que su casa estaba inundada.
Era el mar que se había tomado la tierra firme, debido al fuerte oleaje de la madrugada de ayer miércoles, 30 de septiembre.
Se trata de la marea más alta en los últimos 20 años, según revela un comunicado del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), que señala que los oleajes podrían prolongarse hasta el sábado 3 de octubre.
Por esta razón, el Sinaproc decretó una alerta amarilla para que las personas que viven en zonas cercanas a las costas se alojen en albergues o en casas de sus familiares.
"La máxima marea, de 18.9 pies, registrada en la madrugada de hoy (ayer) dejó como resultado unas 1,311 personas con 349 viviendas afectadas por inundación, entre las provincias de Panamá, Panamá Oeste, Coclé, Herrera, Los Santos, Chiriquí y Darién", destaca el comunicado.
Puerto Caimito, en donde está la casa de la señora Gloria, fue el lugar más afectado por este oleaje.
Por fortuna, aparte de las pérdidas materiales, la señora Gloria resultó ilesa, aunque tuvo que salir de su casa con la ayuda de rescatistas del Sinaproc y de unidades del Servicio Nacional Aeronaval (Senan).
Sin embargo, no se recupera del susto que pasó cuando vio como, literalmente, su casa se había convertido en una piscina de agua salada.
En Puerto Caimito resultaron afectadas 232 casas de las 349 que fueron inundadas por el oleaje en todo el país.
Ante esto, el alcalde de La Chorrera, Tomás Velásquez, considera que el área debe ser declarada zona de emergencia, y los moradores ya no pueden vivir en ese lugar.
El oleaje del miércoles fue el segundo consecutivo que se registró en Puerto Caimito y al cierre de esta nota había reportes de que el aguaje seguía creciendo y provocando inundaciones en las casas del sector de El Astillero, colindante con el manglar.
José Mosquera reside en ese lugar, tiene 30 años de vivir allí y dice que esta inundación nunca se había dado en su casa.
Por eso piensa que lo mejor es mudarse, pero explica que por su situación económica no tiene otro lugar donde vivir, además considera que estaría abandonando una casa en la que ha invertido años de esfuerzo.
Cuando se fue a vivir al sector de El Astillero, muy cercano a las costas, lo hizo porque en el lugar había las garantías de que era inmune a la crecida de las olas.
Pero no fue así. Por dos días consecutivos, su casa amaneció inundada; allí lo vimos tratando de sacar los pocos enseres que pudo rescatar en medio de los escombros que dejó la inundación.
En El Uvero, encontramos a un grupo de madres jóvenes con sus hijos en brazos, quienes esperaban ayuda a orillas de la carretera.
Una de ellas, con su bebé en brazos, dijo que perdió lo más importante, las cajas de pañales y las latas de leche de su hija de pocos meses de nacida, mientras que otra joven no tuvo más remedio que ver como el agua se llevaba los útiles y uniformes escolares de sus hijos.
Había transcurrido la tarde del miércoles y estas madres esperaban tan solo un colchón para poder pasar la noche.
A esa altura, no había llegado la ayuda a los damnificados debido a la poca organización que había en el lugar para la entrega de las donaciones, ya que cada autoridad ?la representante de Puerto Caimito, Deyanira de Nateron, y el alcalde de La Chorrera? tenía censos distintos para llevar el apoyo a los afectados por las inundaciones.