Borges: Inefable caballero de laberintos y espejos
Publicado 2001/09/10 23:00:00
- Gdynia
La Academia Panameña de la Lengua fue el escenario propicio para analizar la vida y obra del escritor argentino, Jorge Luis Borges.
Actuaron como anfitriones y presentadores, el escritor chileno, Rolando Gabrielli y la directora de la Academia, Elsie Alvarado de Ricord, quienes acompañados por un grupo de intelectuales, amigos de la literatura y representantes de la Embajada de Argentina en Panamá, se dedicaron por espacio de varias horas a analizar a Jorge Luis Borges, inefable caballero de laberintos y espejos.
BORGES Y GARDEL
La directora de la Academia Panameña de la Lengua, Elsie Alvarado de Ricord, señaló que Borges es el segundo de los signos más queridos de Argentina, seguido del inmortal Carlos Gardel. Enfatizó que los argentinos han tenido grandes intelectuales y escritores, porque Argentina es un país grande, dijo. "Precisamente Jorge Luis Borges, ha sido uno de los más grandes exponentes de la literatura española", expresó.
EXPOSICION
Por su parte, el escritor Rolando Gabrielli, al hacer su exposición expresó que "el solemne y reverente ciego, uno de los íconos argentinos del siglo XX, junto con Gardel, el "Che" Guevara, y Maradona, Borges, quien nos legó una formidable obra escrita sobre espejos que se mueven en su propio laberinto, dictó su autobiografía en inglés, tuvo de cabecera la enciclopedia británica, perdió el Premio Nobel de Literatura, por una condecoración del régimen pinochetista y vio cine a pesar de su ceguera que no le impidió leer entre líneas, la realidad y las sombras de su propia escritura".
Agregó que, "Gorgi", como le llamaban cariñosamente en casa, nieto de inglés, tradujo a los diez años, "El príncipe feliz", se transformó en un maestro de ese género, aunque él siempre prefirió que lo recordaran como poeta. A los 8 años de edad escribió su primer cuento. Años después dijo que, sus cuentos buscaban distraer y conmover, no persuadir. Fue un notable cuentista, inventaba menos de lo que hacía creer y se apegaba a la realidad que el transformaba en ficción, donde no pocas veces fue el personaje de la trama".
Reseñó que Jorge Luis Borges, antes de los 10 años había leído "El Quijote de la Mancha" en inglés. "Fue un personaje que amó en la soledad de sus victorias, frente a los molinos de viento que la vida le mitigó con el favor de la literatura", explicó.
Gabrielli afirmó que "de la mano del manco de Lepanto aprendió a ver con los ojos de la imaginación y en el año 1968, reconoció en la Universidad de Texas que una de las cosas más felices que le habían ocurrido en la vida, era el haber conocido a Don Quijote".
Actuaron como anfitriones y presentadores, el escritor chileno, Rolando Gabrielli y la directora de la Academia, Elsie Alvarado de Ricord, quienes acompañados por un grupo de intelectuales, amigos de la literatura y representantes de la Embajada de Argentina en Panamá, se dedicaron por espacio de varias horas a analizar a Jorge Luis Borges, inefable caballero de laberintos y espejos.
BORGES Y GARDEL
La directora de la Academia Panameña de la Lengua, Elsie Alvarado de Ricord, señaló que Borges es el segundo de los signos más queridos de Argentina, seguido del inmortal Carlos Gardel. Enfatizó que los argentinos han tenido grandes intelectuales y escritores, porque Argentina es un país grande, dijo. "Precisamente Jorge Luis Borges, ha sido uno de los más grandes exponentes de la literatura española", expresó.
EXPOSICION
Por su parte, el escritor Rolando Gabrielli, al hacer su exposición expresó que "el solemne y reverente ciego, uno de los íconos argentinos del siglo XX, junto con Gardel, el "Che" Guevara, y Maradona, Borges, quien nos legó una formidable obra escrita sobre espejos que se mueven en su propio laberinto, dictó su autobiografía en inglés, tuvo de cabecera la enciclopedia británica, perdió el Premio Nobel de Literatura, por una condecoración del régimen pinochetista y vio cine a pesar de su ceguera que no le impidió leer entre líneas, la realidad y las sombras de su propia escritura".
Agregó que, "Gorgi", como le llamaban cariñosamente en casa, nieto de inglés, tradujo a los diez años, "El príncipe feliz", se transformó en un maestro de ese género, aunque él siempre prefirió que lo recordaran como poeta. A los 8 años de edad escribió su primer cuento. Años después dijo que, sus cuentos buscaban distraer y conmover, no persuadir. Fue un notable cuentista, inventaba menos de lo que hacía creer y se apegaba a la realidad que el transformaba en ficción, donde no pocas veces fue el personaje de la trama".
Reseñó que Jorge Luis Borges, antes de los 10 años había leído "El Quijote de la Mancha" en inglés. "Fue un personaje que amó en la soledad de sus victorias, frente a los molinos de viento que la vida le mitigó con el favor de la literatura", explicó.
Gabrielli afirmó que "de la mano del manco de Lepanto aprendió a ver con los ojos de la imaginación y en el año 1968, reconoció en la Universidad de Texas que una de las cosas más felices que le habían ocurrido en la vida, era el haber conocido a Don Quijote".

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