Cómo podemos combatir la traumática alopesia
Publicado 2005/12/01 00:00:00
- REDACCION
A lo largo de la historia de la humanidad ha habido muchos remedios naturales o caseros para mitigar la caída del cabello, algunos ya descritos.
Antiguamente se utilizaban como única posibilidad que, en ningún caso, detenía la caída del cabello o lo hacía crecer.
Más de 3, 5 millones de hombres entre 20 y 45 años sufren alopecia en España. Recomendamos el siguiente tratamiento:
Licua 100 gramos de berros y aplica el jugo obtenido directamente sobre tu cuero cabelludo.
Masajea bien la cabeza y déjalo actuar durante 30 minutos. Después lava tu cabello con un champú normal. Puedes aplicarte este remedio incluso dos veces por semana.
Vierte 250 cl. de aceite de oliva, más o menos, en un vaso y añade 7 nueces peladas y troceadas. Déjalo reposar durante 7 días en un lugar fresco y seco, pero no olvides moverlo cada noche.
A partir del séptimo día, unta los dedos en este aceite y aplícalo en el cuero cabelludo con un ligero masaje. A las 3 horas ya puedes lavarte el pelo. Repite este masaje tres veces al mes.
Pon a hervir un litro de agua y añade una cebolla pelada. Cuando la cebolla esté blanda y el agua se haya reducido a la mitad, cuela el jugo resultante y mételo en un dosificador.
Aplica este bálsamo de cebolla cada noche dando un ligero masaje y déjalo actuar hasta el día siguiente.
Hazlo durante 7 días y descansa otros 15 si tienes que repetir la operación. La pérdida de pelo ronda el 25% a partir de los 25 años, mientras que a los 50 son ya la mitad de los varones los que presentan calvas. Gran parte de la responsabilidad es por la genética.
Este tinte es ideal para cualquier persona y a cualquier edad. La escasa cantidad de productos químicos que tiene en su composición (en su mayoría añadidos con el fin de obtener resultados más uniformes) hacen que no resulte agresiva para el cuero cabelludo.
Sin embargo, es recomendable que antes de teñirse haga una prueba de tolerancia a la misma.
A la hora de elegir el color hay que tener muy en cuenta que este tinte vegetal no aclara el cabello, sino que lo baña de tonos oscuros y más profundos.
Además, al no ser tan consistente como los tintes químicos es posible que se lleve una sorpresa ya que las variaciones de los tonos son posibles.
Sin embargo no debe preocuparse, el cambio de imagen no será muy radical. Este depende fundamentalmente del tiempo que se mantenga el tinte sobre el pelo.
No se debe olvidar que la henna no es un tinte permanente. Esto significa que, según se vaya lavando el pelo, perderá efecto.
La ventaja de este aspecto radica en que no se "cae" de una sola vez, sino que lo hace de forma paulatina.
Así, desde un tono más oscuro, que se consigue al principio. A medida que se lava el cabello, este color se va aclarando. Esto permite un cambio de "look" semanal y discreto. Por esta razón hay que tener en cuenta que la henna es también un tinte corporal.
A la hora de lavarse el cabello es recomendable utilizar una toalla vieja para el secado ya que la coloración puede afectar al tejido.
Aplicar henna sobre un cabello con mechas anteriores crea un efecto tono sobre tono. Es decir, las mechas reforzarán su color y el resto del cabello adquirirá reflejos.
Antiguamente se utilizaban como única posibilidad que, en ningún caso, detenía la caída del cabello o lo hacía crecer.
Más de 3, 5 millones de hombres entre 20 y 45 años sufren alopecia en España. Recomendamos el siguiente tratamiento:
Hervir en un litro de agua durante 5 minutos, 7 cucharadas soperas de cola de caballo, 7 de romero y 7 de ortiga.
Hervirlo a fuego lento y tapado. Dejar reposar 10 minutos. Colar y aclararse el cabello después del lavado corriente que se realizará a ser posible con champú al romero.
Darse masajes en el cuero cabelludo con este agua.
También es aconsejable el champú de aloe, lavarse la cabeza con una mezcla de 2 cucharadas soperas de arcilla blanca y aclararse con agua de manzanilla o romero, el aceite de coco, la canela en polvo, la decocción de milenrama, el jugo de ortiga frescas, la decocción de albahaca o el zumo de las hojas de bardana.
Licua 100 gramos de berros y aplica el jugo obtenido directamente sobre tu cuero cabelludo.
Masajea bien la cabeza y déjalo actuar durante 30 minutos. Después lava tu cabello con un champú normal. Puedes aplicarte este remedio incluso dos veces por semana.
Vierte 250 cl. de aceite de oliva, más o menos, en un vaso y añade 7 nueces peladas y troceadas. Déjalo reposar durante 7 días en un lugar fresco y seco, pero no olvides moverlo cada noche.
A partir del séptimo día, unta los dedos en este aceite y aplícalo en el cuero cabelludo con un ligero masaje. A las 3 horas ya puedes lavarte el pelo. Repite este masaje tres veces al mes.
Pon a hervir un litro de agua y añade una cebolla pelada. Cuando la cebolla esté blanda y el agua se haya reducido a la mitad, cuela el jugo resultante y mételo en un dosificador.
Aplica este bálsamo de cebolla cada noche dando un ligero masaje y déjalo actuar hasta el día siguiente.
Hazlo durante 7 días y descansa otros 15 si tienes que repetir la operación. La pérdida de pelo ronda el 25% a partir de los 25 años, mientras que a los 50 son ya la mitad de los varones los que presentan calvas. Gran parte de la responsabilidad es por la genética.
Este tinte es ideal para cualquier persona y a cualquier edad. La escasa cantidad de productos químicos que tiene en su composición (en su mayoría añadidos con el fin de obtener resultados más uniformes) hacen que no resulte agresiva para el cuero cabelludo.
Sin embargo, es recomendable que antes de teñirse haga una prueba de tolerancia a la misma.
A la hora de elegir el color hay que tener muy en cuenta que este tinte vegetal no aclara el cabello, sino que lo baña de tonos oscuros y más profundos.
Además, al no ser tan consistente como los tintes químicos es posible que se lleve una sorpresa ya que las variaciones de los tonos son posibles.
Sin embargo no debe preocuparse, el cambio de imagen no será muy radical. Este depende fundamentalmente del tiempo que se mantenga el tinte sobre el pelo.
No se debe olvidar que la henna no es un tinte permanente. Esto significa que, según se vaya lavando el pelo, perderá efecto.
La ventaja de este aspecto radica en que no se "cae" de una sola vez, sino que lo hace de forma paulatina.
Así, desde un tono más oscuro, que se consigue al principio. A medida que se lava el cabello, este color se va aclarando. Esto permite un cambio de "look" semanal y discreto. Por esta razón hay que tener en cuenta que la henna es también un tinte corporal.
A la hora de lavarse el cabello es recomendable utilizar una toalla vieja para el secado ya que la coloración puede afectar al tejido.
Aplicar henna sobre un cabello con mechas anteriores crea un efecto tono sobre tono. Es decir, las mechas reforzarán su color y el resto del cabello adquirirá reflejos.

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