Desórdenes en la adolescencia
Publicado 2003/07/23 23:00:00
- Yovanska Spadafora
Anorexia, timidez, agresividad y los amigos. Son cuatro palabras tan diferentes, pero a la vez tan ligadas unas con otras. Te preguntarás a que me refiero; son estas cuatro situaciones las más desarrolladas en la etapa de la adolescencia y que forman parte de un proceso psicológico llamado, "El Desorden Obsesivo - Compulsivo" que usualmente comienzan a manifestarse en los primeros años de la edad adulta.
Según la psicóloga Ilda Castillo, el DOC se caracteriza por obsesiones y/o compulsiones recurrentes que son lo suficientemente intensas para causar malestares severos, entendiendo por obsesiones, los pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes, que invaden la conciencia de la persona, independientemente de su voluntad. "El individuo experimenta esas ideas como desagradables o repugnantes, pero aunque intente ignorarlas o suprimirlas, no puede", alegó.
En cambio, las compulsiones son conductas repetitivas, efectuadas siempre de la misma forma, que no tienen un fin por sí mismas y se realizan para producir o prevenir alguna situación futura, que en realidad no está vinculada a la conducta.
Por ejemplo, el caso de una persona que se lava las manos cien veces al día para no contaminarse, la que acumula cosas y las pone en un orden determinado, comprueba algo repetidamente, o actos mentales como contar, repetir palabras en silencio, evitar acciones o cosas. Generalmente el individuo reconoce que su conducta es insensata, y no le resulta placentero ejecutarla, pero sabe que al hacerlo alivia su tensión y ansiedad.
La obsesión, como síntoma psicopatológico, se considera un pensamiento o sentimiento irresistible e insistente que no puede ser eliminado de la conciencia por medio de un esfuerzo, y que domina a la persona de manera intermitente, causando ansiedad.
Como las obsesiones provocan malestar, se recurre a las compulsiones para neutralizarlas, como un mecanismo de compensación.
La doctora Castillo detalla que los problemas de estas ideas fijas residen en los posibles efectos que aparejan, como los trastornos alimenticios en los que la anorexia es el más frecuente, la timidez, la agresividad y los amigos.
También puede desarrollar trastornos como la obesidad, bulimia, obsesiones con la muerte, religión o ciencias ocultas, artista favorito, esfuerzos para librarse del acné, video juegos, etc. "Es habitual, que el adolescente guarde en secreto estas pequeñas manías durante muchos tiempo, y solo algunos padres llegan a conocer estas manías cuando interfieren en las actividades cotidianas del adolescente", señaló.
La Anorexia: esta enfermedad comienza, típicamente, en una joven que “se ve gorda” o que “quiere perder unos kilitos” y comienza una dieta. A las semanas, a pesar de haber adelgazado, no se conforma y continúa haciendo una dieta cada vez más severa. “A menudo siente frío, por ello, tiene que cubrirse de ropa de abrigo; pierde sus períodos menstruales y comienza a distanciarse de sus familiares, que constantemente le hablan de la necesidad de alimentarse”.
Perfeccionistas, inseguras, dispuestas a cumplir lo que los demás esperan de ellas, intentan mantener absoluto control sobre sus pensamientos y apariencia.
Existen numerosas hipótesis que intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión encubierta, hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de creencias irracionales, como el pensar que “ser atractiva significa, sobre todo, ser delgada”. Asociar cierto glamour en ser anoréxica; algunas chicas llegan a envidiar a otras cuando les cuentan que tienen o han tenido anorexia, sin dar valor alguno al alto riesgo que corren.
Como se dijo, todas estas explicaciones son hipótesis con las que actualmente se está trabajando con éxito, aunque no se conozca un determinante claro de la enfermedad.
Ese muchacho encantador, organizado y trabajador, cuando vienen visitas a casa, no sabe dónde meterse. Utiliza mil excusas para no salir a saludar y cuando no le queda más remedio que hacerlo, tiembla como un flan, actúa torpemente, y se queda parado en un rincón sin abrir la boca.
En el colegio, le ocurre lo mismo, incluso llega a no decir la lección al profesor, por vergüenza. Otros chicos hablan entre sí, en el recreo, él prefiere observar, sin atreverse a participar, aunque confiesa que le gustaría hacerlo.
Las causas más frecuentes de la timidez recaen en la falta de confianza en sí mismo, un complejo de inferioridad, debido a un defecto real o imaginario o en ocasiones es un papel que se adopta en determinados contextos (colegios, casa...).
Los adolescentes intentan superarlo por sí mismos. O sólo cuando la timidez tenga importantes repercusiones en la vida del joven, se recurrirá a la ayuda de un especialista.
En todo comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Es bien sabido, que los niños humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante las contrariedades. Con lo que de adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo ahora ellos los agresores.
Dependiendo de la causa que esté provocando los comportamientos agresivos, las medidas a tomar serán completamente diferentes. Por ejemplo, si existen alteraciones en el metabolismo de la serotonina cerebral, habrá de ser tratado médicamente, y cuanto antes.
En cuanto a los factores ambientales, y desde un punto de vista práctico, la familia puede tomar la iniciativa , para evitar o neutralizar conductas de riesgo en los adolescentes.
Ante esta situación, la doctora explica que las investigaciones indican que el trastorno es un desorden del cerebro que tiende a repetirse en las familias, aunque esto no significa que el niño necesariamente ha de manifestar los síntomas.
Finalmente agregó que algunas obsesiones desaparecen con la madurez, otras solamente con tratamiento, dependiendo del caso.
Según la psicóloga Ilda Castillo, el DOC se caracteriza por obsesiones y/o compulsiones recurrentes que son lo suficientemente intensas para causar malestares severos, entendiendo por obsesiones, los pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes, que invaden la conciencia de la persona, independientemente de su voluntad. "El individuo experimenta esas ideas como desagradables o repugnantes, pero aunque intente ignorarlas o suprimirlas, no puede", alegó.
En cambio, las compulsiones son conductas repetitivas, efectuadas siempre de la misma forma, que no tienen un fin por sí mismas y se realizan para producir o prevenir alguna situación futura, que en realidad no está vinculada a la conducta.
Por ejemplo, el caso de una persona que se lava las manos cien veces al día para no contaminarse, la que acumula cosas y las pone en un orden determinado, comprueba algo repetidamente, o actos mentales como contar, repetir palabras en silencio, evitar acciones o cosas. Generalmente el individuo reconoce que su conducta es insensata, y no le resulta placentero ejecutarla, pero sabe que al hacerlo alivia su tensión y ansiedad.
La obsesión, como síntoma psicopatológico, se considera un pensamiento o sentimiento irresistible e insistente que no puede ser eliminado de la conciencia por medio de un esfuerzo, y que domina a la persona de manera intermitente, causando ansiedad.
Como las obsesiones provocan malestar, se recurre a las compulsiones para neutralizarlas, como un mecanismo de compensación.
La doctora Castillo detalla que los problemas de estas ideas fijas residen en los posibles efectos que aparejan, como los trastornos alimenticios en los que la anorexia es el más frecuente, la timidez, la agresividad y los amigos.
También puede desarrollar trastornos como la obesidad, bulimia, obsesiones con la muerte, religión o ciencias ocultas, artista favorito, esfuerzos para librarse del acné, video juegos, etc. "Es habitual, que el adolescente guarde en secreto estas pequeñas manías durante muchos tiempo, y solo algunos padres llegan a conocer estas manías cuando interfieren en las actividades cotidianas del adolescente", señaló.
La Anorexia: esta enfermedad comienza, típicamente, en una joven que “se ve gorda” o que “quiere perder unos kilitos” y comienza una dieta. A las semanas, a pesar de haber adelgazado, no se conforma y continúa haciendo una dieta cada vez más severa. “A menudo siente frío, por ello, tiene que cubrirse de ropa de abrigo; pierde sus períodos menstruales y comienza a distanciarse de sus familiares, que constantemente le hablan de la necesidad de alimentarse”.
Perfeccionistas, inseguras, dispuestas a cumplir lo que los demás esperan de ellas, intentan mantener absoluto control sobre sus pensamientos y apariencia.
Existen numerosas hipótesis que intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión encubierta, hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de creencias irracionales, como el pensar que “ser atractiva significa, sobre todo, ser delgada”. Asociar cierto glamour en ser anoréxica; algunas chicas llegan a envidiar a otras cuando les cuentan que tienen o han tenido anorexia, sin dar valor alguno al alto riesgo que corren.
Como se dijo, todas estas explicaciones son hipótesis con las que actualmente se está trabajando con éxito, aunque no se conozca un determinante claro de la enfermedad.
Ese muchacho encantador, organizado y trabajador, cuando vienen visitas a casa, no sabe dónde meterse. Utiliza mil excusas para no salir a saludar y cuando no le queda más remedio que hacerlo, tiembla como un flan, actúa torpemente, y se queda parado en un rincón sin abrir la boca.
En el colegio, le ocurre lo mismo, incluso llega a no decir la lección al profesor, por vergüenza. Otros chicos hablan entre sí, en el recreo, él prefiere observar, sin atreverse a participar, aunque confiesa que le gustaría hacerlo.
Las causas más frecuentes de la timidez recaen en la falta de confianza en sí mismo, un complejo de inferioridad, debido a un defecto real o imaginario o en ocasiones es un papel que se adopta en determinados contextos (colegios, casa...).
Los adolescentes intentan superarlo por sí mismos. O sólo cuando la timidez tenga importantes repercusiones en la vida del joven, se recurrirá a la ayuda de un especialista.
En todo comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Es bien sabido, que los niños humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante las contrariedades. Con lo que de adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo ahora ellos los agresores.
Dependiendo de la causa que esté provocando los comportamientos agresivos, las medidas a tomar serán completamente diferentes. Por ejemplo, si existen alteraciones en el metabolismo de la serotonina cerebral, habrá de ser tratado médicamente, y cuanto antes.
En cuanto a los factores ambientales, y desde un punto de vista práctico, la familia puede tomar la iniciativa , para evitar o neutralizar conductas de riesgo en los adolescentes.
Ante esta situación, la doctora explica que las investigaciones indican que el trastorno es un desorden del cerebro que tiende a repetirse en las familias, aunque esto no significa que el niño necesariamente ha de manifestar los síntomas.
Finalmente agregó que algunas obsesiones desaparecen con la madurez, otras solamente con tratamiento, dependiendo del caso.

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