El amor no tiene edad
- REDACCION
Ninguna pareja tiene el éxito asegurado, y si existe una marcada diferencia de edad entre sus integrantes el asunto se torna más complejo, aunque no imposible.
Hay dos elementos cruciales: el manejo adecuado de las diferencias culturales debido a las distintas épocas de crianza y desarrollo, y por qué cada uno desea mantener la relación.
Para el doctor Francisco Rivera Santiago, psicólogo clínico con una subespecialidad en geropsicología, las relaciones entre personas con diferencias en edad son viables. "Quizás la mayor diferencia que puedan establecer es el "gap" generacional. Estamos hablando de influencias en la personalidad y costumbres de relacionarse completamente distintas", especifica Rivera Santiago.
"La capacidad que tenga la pareja para armonizar esas diferencias es lo que puede dirigirse para tener una relación estable", destaca. Augura que la relación tendrá frutos "si son seres humanos con las mismas necesidades, si tienen la madurez y la capacidad para respetar esas diferencias y encontrar un punto de armonía donde la relación sea la prioridad".
Para el pasado presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, todo lo demás deberá manejarse como en cualquier otra relación, aunque los conflictos dependerán en cierta medida de quién sea mayor.
Por ejemplo, dice que la mujer tiende a ser más sentimental pues por estar preparada fisiológicamente para tener en su vientre una criatura, trae mecanismos para protegerla de tensiones y lo hace absorbiéndolas. En cambio, el hombre maneja mejor la tensión y "pelea o se va".
Según el especialista, la mayoría de las veces se va, aunque aquel que es agresivo podría caer en violencia. A medida que va ganando años, el varón presenta más características típicas de la fémina y se torna quizás menos aguerrido, añade el experto.
En cuanto a sexualidad, comenta que es más difícil para una mujer madura mantener motivado a un hombre joven, pues, aparte de que "el hombre piensa en sexo un 90% de su tiempo, mayormente se alimenta con lo que ve mientras la mujer se alimenta con el oído".
Aún así, hace la salvedad de que hay hombres jóvenes lo suficientemente maduros como para llegar a enamorarse profundamente y vivir con esa condición.
Entre algunos de los elementos que el doctor Agustín Rivera ha podido identificar como factores clave del éxito en parejas con diferencias generacionales figuran:
Personas jóvenes con suficientes recursos intelectuales que le permiten estar a la par con la otra pareja de más edad, y cuyos intereses socio-recreativos son más pasivos.
Parejas que poseen niveles similares de afectividad, cualidad que suele ser característica y a la vez necesidad de edades mayores, igual que la búsqueda de la espiritualidad.
Personas que con 10 ó 15 años más que sus parejas mantienen una vitalidad e intensidad afín con la del otro.
"Estas son las parejas que en cierta medida van a poder mantener su relación por cierto tiempo, pero siempre deben clarificar que el proceso de envejecimiento de una de las partes va a limitar tarde o temprano todas estas áreas", acentúa Rivera.
La sexualidad no termina con los años, es parte integral del ser humano y evoluciona, pero no desaparece. Por esta razón, se debe cuidar de ella como se cuida del resto del cuerpo, tanto para suplir las necesidades propias como las de la pareja.
Sin embargo, es menester aclarar que la sexualidad no depende exclusivamente de cómo se encuentren los órganos genitales, cuya condición se deteriora como parte del proceso de envejecimiento.
En su práctica profesional, Rivera ha podido identificar algunas razones particulares por las que hombres y mujeres de diferentes edades inician relaciones con parejas mucho mayores o mucho menores.
Una persona de mayor edad podría fijarse en una menor:
Para mantenerse en un círculo social joven y de alguna manera "retrasar" el ir entrando en edad.
En busca de nuevas experiencias con gente joven, para conocerlas y disfrutarlas por un tiempo.
Pueden ser personas que no han madurado lo suficiente psico-emocionalmente y no se sienten bien con personas de su edad.
En busca de actividades sexuales más frecuentes.
Personas jóvenes podrían aceptar o buscar relaciones con mayores porque:
Esperan lograr estabilidad económica.
Ven en ellas estabilidad psicoemocional y eso les da confianza y seguridad en ese aspecto.
Sienten mayor comprensión.
Aspiran a que les ayude a clarificar sus necesidades.
Este fenómeno se inició en los ya lejanos años 70, después de la llamada Revolución Sexual, y después de que el adulto joven decidiera romper con tabúes y prejuicios y poner sus propias reglas para vivir un poco más tranquilo. La consigna era la libertad.

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