El extraordinario Raúl Leis
- Yessika Valdés
L e dolían e indignaban las injusticias. Le apasionaba escribir. Le importaba la gente.
Era humilde, pese a su sapiencia, visión y proyección social. Panamá está impactado por su partida repentina, porque fue un ciudadano ejemplar y panameño extraordinario.
Se ganó el respeto y admiración de gente de todas las edades, culturas, estratos sociales, sectores políticos y profesionales..
Tuvimos el honor de conocerlo y haberlo entrevistado varias veces.
En su obra, el Dr. Leis se ocupaba de temas trascendentales como la exclusión social, el desamor, la corrupción, cómo se mancilla de mil formas al ser humano, las cárceles internas y externas de la humanidad, la falta de solidaridad, de modelos, de tolerancia, de empatía, los derechos humanos, la historia y la vida como escuelas...
Reproduciremos parte de una de esas entrevistas y reacciones ante su muerte.
Sobre su familia y el papel de ella en su vida nos dijo: “Juega un papel fundamental. No solo de acompañamiento e identificación con lo que hago, sino también el amor que sostiene y fortalece el sentido profundo de la vida”.
Opinaba que para ser feliz hay que ser humildes, solidarios y justos y que “los valores son más importantes que las ideologías”.
No comulgaba con esto de obtener fama y notoriedad a cualquier precio, porque “deforma a la gente y la convierte en una máquina insensible o en ambiciosos sin límite”.
A nuestra pregunta ¿de qué manera el oficio de escritor le gratifica?, nos respondió: “Sin literatura uno es cometa sin cola, o pez sin agua. Escribir para mí es vital, cosa de vida o muerte”.
Acerca de él, en un correo lamentando su fallecimiento, el también notable escritor Dr. Rafael Pernett y Morales escribe: “Raúl es inmortal... sólo ha viajado a la salvación y otros países. ¿Qué más se puede decir? Gigante en cuerpo y alma, a veces calvo, con la mirada que radiografió a los partidos políticos y la inocencia propia de todos los que creen en la utopía sin afán liberticida. Te extrañaremos, Raúl, que sin ti ya falta el diálogo social”.
Por su parte, el escritor Enrique Jaramillo Levi opina: “Raúl Leis fue un hombre bueno, de una nobleza extraordinaria, su capacidad de trabajo y de compromiso con la resolución de los problemas sociales fue permanente. Humanista a carta cabal, supo integrar en su vida su capacidad creativa, sus conocimientos y sus convicciones. En él, el sociólogo, el educador popular, el profesor universitario y el escritor actuaban juntos, eficientemente. Fue un hombre decidido pero tolerante, un gran negociador, con una visión ecléctica de la realidad. Como escritor, fue una de nuestras más altas cifras como dramaturgo; también fue un eficiente ensayista y un cuentista muy bueno. Además, Raúl tuvo siempre innumerables amigos, su personalidad abierta, su don de gentes, su solidaridad con los otros lo permitían y propiciaban... Raúl fue mi amigo. Lo voy a extrañar muchísimo”.
Carlos Fong expresó que cuando se enteró sintió “ un profundo dolor y quedé petrificado. En estos momentos, en que Panamá sufre graves tensiones sociales, Raúl hará mucha falta”.

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