Estudiar y trabajar a la vez: ¿es compatible?
Publicado 2003/05/28 23:00:00
- Yovanska Spadafora
En Panamá son miles los alumnos de universidades que para costear sus estudios deben trabajar, lo que merma su rendimiento global. La famosa modernidad restringe más aún los minutos, los espacios de descanso y exige al "hombre moderno" una funcionalidad al 100% para poder competir en una sociedad muchas veces ruda.
Ya no basta con una carrera universitaria, ya que ahora exigen post-grados, maestrías y doctorados. Ya no basta con el español pues hay que dominar el inglés, en tanto que nuestra computadora siempre está funcionando con más de una ventana abierta.
Estas son muestras de una tendencia mundial que nos lleva a realizar muchas tareas a la vez, desviándonos en varias ocasiones de nuestro principal objetivo, lo que va en desmedro de la eficiencia.
Según el profesor Hipólito Donoso, Catedrático de la Universidad de Panamá, cuando un alumno se centra en la realización simultánea de ambas labores, debe poner en práctica su disposición y sacrificio para cumplir a cabalidad en las dos áreas.
"La Universidad de Panamá, principal centro de estudios superiores de nuestro país, es exclusivamente barata y al alcance de todos los ciudadanos, y aquel que tiene la intencionalidad de trabajar y estudiar, lo puede hacer, dependiendo del periodo de tiempo que tenga libre". "No es fácil, pero tampoco imposible", nos comenta. Físicamente, nuestro cerebro utiliza un proceso cognitivo llamado control mental ejecutivo, el cual establece prioridades entre las tareas y distribuye los recursos mentales de acuerdo a esa inclinación.
De acuerdo a las observaciones del profesor, el estudiante debe poseer mucha disciplina para formarse científica y prácticamente en el menor tiempo posible, para así, desarrollar habilidades comunicacionales necesarias para un ejercicio profesional y digno.
En nuestro país no existen cifras concretas acerca del número de alumnos universitarios que a la vez trabajan, ya que si bien hay muchas carreras (pero no todas) que se imparten en la noche. Existe además un buen porcentaje de alumnos que estudia de día y trabaja de noche o lo hace durante el día entre clases o faltando a algunas ramas.
De esta situación se rescatan varios elementos positivos. Uno de ellos es la seguridad de que a algunos jóvenes que trabajan, les va mejor en la universidad, no en el tema de notas, pero sí en su esmero por terminar su carrera antes, ya que existe un factor motivacional, que es un punto extra para su rendimiento.
Por otro lado, lo aprendido en las aulas de clases y la puesta en práctica en el campo de trabajo, hacen que el estudiante esté más conectado a la realidad, permitiéndole madurar más pronto y cuando terminan la carrera, están más preparados para insertarse en la vida laboral.
En todo caso, a pesar de estos puntos positivos, existen variables que lógicamente limitan la eficiencia de estos estudiantes. "El costo emocional e intelectual de estos alumnos es mayor, estudian a horas distintas y además el estrés es altísimo. Es por esta razón que el profesor Donoso señala que el estudiante debe promoverse en la organización, ha de ser competente y debe aprovechar todo el tiempo disponible.
El docente explica también que existe "un factor de pertenencia que estos alumnos no tienen, ya que reciben dos presiones que te exigen lo mejor. Además influye la necesidad de descanso que necesita cualquier aprendizaje. Estos alumnos ocupan sus tiempos de ocio para estudiar y el descanso es fundamental para tener por lo menos una recuperación neuronal", arguyó.
Para el profesor Donoso, el paso de la escuela secundaria a la vida universitaria es un paso muy importante que hay que saber realizar; requiere educación permanente y sacrificio. "Practicar la lógica y el sentido común, serán dos herramientas de doble filo para el triunfo y luego de estar preparado, se deben generar nuevos conocimientos a base de la consulta y la investigación", finalizó.
Ya no basta con una carrera universitaria, ya que ahora exigen post-grados, maestrías y doctorados. Ya no basta con el español pues hay que dominar el inglés, en tanto que nuestra computadora siempre está funcionando con más de una ventana abierta.
Estas son muestras de una tendencia mundial que nos lleva a realizar muchas tareas a la vez, desviándonos en varias ocasiones de nuestro principal objetivo, lo que va en desmedro de la eficiencia.
Según el profesor Hipólito Donoso, Catedrático de la Universidad de Panamá, cuando un alumno se centra en la realización simultánea de ambas labores, debe poner en práctica su disposición y sacrificio para cumplir a cabalidad en las dos áreas.
"La Universidad de Panamá, principal centro de estudios superiores de nuestro país, es exclusivamente barata y al alcance de todos los ciudadanos, y aquel que tiene la intencionalidad de trabajar y estudiar, lo puede hacer, dependiendo del periodo de tiempo que tenga libre". "No es fácil, pero tampoco imposible", nos comenta. Físicamente, nuestro cerebro utiliza un proceso cognitivo llamado control mental ejecutivo, el cual establece prioridades entre las tareas y distribuye los recursos mentales de acuerdo a esa inclinación.
De acuerdo a las observaciones del profesor, el estudiante debe poseer mucha disciplina para formarse científica y prácticamente en el menor tiempo posible, para así, desarrollar habilidades comunicacionales necesarias para un ejercicio profesional y digno.
En nuestro país no existen cifras concretas acerca del número de alumnos universitarios que a la vez trabajan, ya que si bien hay muchas carreras (pero no todas) que se imparten en la noche. Existe además un buen porcentaje de alumnos que estudia de día y trabaja de noche o lo hace durante el día entre clases o faltando a algunas ramas.
De esta situación se rescatan varios elementos positivos. Uno de ellos es la seguridad de que a algunos jóvenes que trabajan, les va mejor en la universidad, no en el tema de notas, pero sí en su esmero por terminar su carrera antes, ya que existe un factor motivacional, que es un punto extra para su rendimiento.
Por otro lado, lo aprendido en las aulas de clases y la puesta en práctica en el campo de trabajo, hacen que el estudiante esté más conectado a la realidad, permitiéndole madurar más pronto y cuando terminan la carrera, están más preparados para insertarse en la vida laboral.
En todo caso, a pesar de estos puntos positivos, existen variables que lógicamente limitan la eficiencia de estos estudiantes. "El costo emocional e intelectual de estos alumnos es mayor, estudian a horas distintas y además el estrés es altísimo. Es por esta razón que el profesor Donoso señala que el estudiante debe promoverse en la organización, ha de ser competente y debe aprovechar todo el tiempo disponible.
El docente explica también que existe "un factor de pertenencia que estos alumnos no tienen, ya que reciben dos presiones que te exigen lo mejor. Además influye la necesidad de descanso que necesita cualquier aprendizaje. Estos alumnos ocupan sus tiempos de ocio para estudiar y el descanso es fundamental para tener por lo menos una recuperación neuronal", arguyó.
Para el profesor Donoso, el paso de la escuela secundaria a la vida universitaria es un paso muy importante que hay que saber realizar; requiere educación permanente y sacrificio. "Practicar la lógica y el sentido común, serán dos herramientas de doble filo para el triunfo y luego de estar preparado, se deben generar nuevos conocimientos a base de la consulta y la investigación", finalizó.

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