La alta costura del año 2000 explora nuevas vías
Publicado 1999/07/22 23:00:00
- Marie-Dominique Follain
Las últimas colecciones de alta costura del siglo, presentadas durante cinco días en París, mostraron que la distancia es cada vez mayor entre los defensores de la tradición y los partidarios de la "post-costura", a menudo experimental. ¿Qué hay en común entre la moda de invierno de Yves Saint-Laurent, hecha para vestir a sus clientes, y "ceremonial" de los jóvenes holandeses Viktor y Rolf con su muñeca-maniquí sobre la cual componen ocho vestidos? Nada, salvo quizáz un homenaje al talento de los artesanos de la profesión, sean cortadores, costureras o bordadores. No puede extraerse una tendencia general de las 25 colecciones presentadas, puesto que, por definición, la alta costura refleja la inspiración personal de su creador.
El único denominador común notable es el retorno a la corta -muy por encima de la rodilla- para el guardarropa de día, en detrimento del pantalón. Hace ya mucho tiempo que la alta costura dejó de influir en la moda, la que se lleva en la calle. Pero sigue siendo un magnífico espectáculo, como lo demuestra la presencia de cientos de fotógrafos, radios y televisiones para cubrir los desfiles. Entre los momentos más aplaudidos de esta colección otoño-invierno 1999-2000, cabe seûalar el desfile de Jean-Paul Gaultier y su visión moderna ce la costura, con sus vestidos de diario hechos con las más preciosas telas, pieles y plumas de aves.
Pero el momento más sorprendente lo aportó John Galliano, estilista de la casa Dior, quien presentó en el suntuoso decorado del palacio de Versalles un desfile de vestidos desarticulas lucidos por modelos con aspecto de moticiclistas postmodernas y amazonas extravagantes. Por su parte, la colección de Christian Lacroix estuvo formada por 43 siluetas de maravillosas y brillantes armonías, con faldas cortas, chaquetas entalladas y largos y estrechos vestidos de raso drapeado.
Las fieles de Chanel descubrieron el trajecito sastre del aûo 2000: chaqueta-túnica con falda corta y levemente evasé en tweed, diseûado por un Karl Lagerfeld singularmente clásico y discreto, incluso en los vestidos de noche. La novedad fue la primera colección de Franck Sorbier, quien aportó a los desfiles un toque de frescura y emoción, con 18 modelos esculpidos en tul, presentados al son de un arpa. Finalmente, un gran momento fue el último desfile de Paco Rabanne. El gran estilista dijo adiós a las pasarelas después de 33 años de creación, con su cortejo de vestidos de metal brillante, de largos vestidos-tubo estilo cota de malla y de chaquetillas que se llevan como joyas.
El único denominador común notable es el retorno a la corta -muy por encima de la rodilla- para el guardarropa de día, en detrimento del pantalón. Hace ya mucho tiempo que la alta costura dejó de influir en la moda, la que se lleva en la calle. Pero sigue siendo un magnífico espectáculo, como lo demuestra la presencia de cientos de fotógrafos, radios y televisiones para cubrir los desfiles. Entre los momentos más aplaudidos de esta colección otoño-invierno 1999-2000, cabe seûalar el desfile de Jean-Paul Gaultier y su visión moderna ce la costura, con sus vestidos de diario hechos con las más preciosas telas, pieles y plumas de aves.
Pero el momento más sorprendente lo aportó John Galliano, estilista de la casa Dior, quien presentó en el suntuoso decorado del palacio de Versalles un desfile de vestidos desarticulas lucidos por modelos con aspecto de moticiclistas postmodernas y amazonas extravagantes. Por su parte, la colección de Christian Lacroix estuvo formada por 43 siluetas de maravillosas y brillantes armonías, con faldas cortas, chaquetas entalladas y largos y estrechos vestidos de raso drapeado.
Las fieles de Chanel descubrieron el trajecito sastre del aûo 2000: chaqueta-túnica con falda corta y levemente evasé en tweed, diseûado por un Karl Lagerfeld singularmente clásico y discreto, incluso en los vestidos de noche. La novedad fue la primera colección de Franck Sorbier, quien aportó a los desfiles un toque de frescura y emoción, con 18 modelos esculpidos en tul, presentados al son de un arpa. Finalmente, un gran momento fue el último desfile de Paco Rabanne. El gran estilista dijo adiós a las pasarelas después de 33 años de creación, con su cortejo de vestidos de metal brillante, de largos vestidos-tubo estilo cota de malla y de chaquetillas que se llevan como joyas.

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