Panamá
Panamá se viste de gala con el Festival de Ballet 2026
- Maryori Sánchez/nacion.pa@epasa.com / @PanamaAmerica
El Festival de Ballet es un espacio de intercambio cultural, donde maestros y bailarines de distintos países comparten experiencia experiencias y talentos.
El Festival de Ballet de Panamá 2026 se consolida como un espacio de intercambio cultural, donde maestros y bailarines de distintos países comparten experiencias y fortalecen sus talentos.
Bailarines se preparan para dar un gran espectáculo de danza en el Panama Ballet Fest 2026.
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El Ministerio de Cultura, junto al Ballet Nacional de Panamá, anunció la llegada del Festival de Ballet de Panamá 2026, que se celebrará hasta el 7 de junio en el Teatro Aura B. Torrijos, Ciudad de las Artes.
La cita se perfila como el gran epicentro cultural del país, al reunir talento local e internacional en un despliegue artístico de primer nivel.
En esta primera edición se rendirá homenaje a la legendaria Dama Margot Fonteyn, ícono del ballet mundial con un vínculo especial con Panamá, lo que eleva la cita como uno de los espectáculos más elegantes y esperados del año.
Asimismo, el evento reunirá a compañías y artistas de más de 11 países, entre ellos Colombia, Cuba, Ucrania, Uruguay y México. Por otro lado, también destacan el Ballet Metropolitano de Medellín, la estrella cubana Viengsay Valdés, el Gran Kyiv Ballet y la bailarina panameña Manuelita Navarro, quien llevará el orgullo nacional al centro de la escena. La diversidad de estilos y trayectorias promete un espectáculo único, donde cada bailarín aportará su sello artístico y cultural, consolidando a Panamá como punto de encuentro de la danza.
Por su parte, Sasa Adamović, director del Ballet Nacional de Panamá, señaló que el festival constituye un verdadero encuentro cultural, en el que se logra compartir el talento local con el internacional. Destacó que, más allá del desarrollo de nuevas competencias, la cita permitirá un intercambio enriquecedor entre bailarines de Centroamérica y rendirá homenaje a una de las figuras más representativas del ballet mundial.
Entre los maestros entrevistados sobresalen Rumen Rashev, de origen búlgaro y actualmente maestro en El Salvador, y Carolina Wolf, reconocida bailarina del Ballet Teresa Carreño de Venezuela. Ambos coincidieron en que participar en esta primera edición es un honor y una oportunidad única para compartir experiencias.
De igual manera, subrayaron que el festival será de gran atracción cultural y un espacio enriquecedor, donde bailarines y maestros podrán conocerse, intercambiar conocimientos y fortalecer sus talentos. Además, resaltaron que este encuentro fomenta el desarrollo de competencias y permite medir fuerzas entre artistas de Centroamérica, al tiempo que ofrece al público panameño la posibilidad de disfrutar de un espectáculo de alto nivel.
El coreógrafo internacional Eduardo Blanco, radicado en México, por su parte, agradeció la cálida acogida recibida en Panamá tras quince años de ausencia. Señaló que para él es un placer regresar invitado por la ministra de Cultura, Maruja Herrera, el director del Ballet Nacional, Saša Adamović, y los funcionarios que han hecho posible este encuentro. Destacó que el festival es una fiesta de la danza inédita en el país, que reúne a grandes naciones de Centroamérica y que busca fortalecer los lazos culturales y artísticos entre los bailarines y maestros invitados.
Blanco anunció que el festival culminará con la presentación de su obra “Tres grandes de la noche”, insprada en los estados de ánimo de tres compositores universales: Tchaikovsky, Rachmaninov y Berlioz. Explicó que se trata de una pieza distinta a los clásicos tradicionales, con elementos neoclásicos y clásicos, que ofrece al cuerpo de baile —tanto masculino como femenino— la oportunidad de participar de manera conjunta. Subrayó que esta propuesta no solo enriquece el repertorio del Ballet Nacional, sino que también brinda a los bailarines la posibilidad de mostrar su talento en un escenario compartido, algo que ellos mismos agradecen como artistas y seres humanos.
Los bailarines entrevistados coincidieron en que participar en el festival es una experiencia enriquecedora que les permite compartir escenario, intercambiar conocimientos y mostrar su talento junto a sus maestros. Señalaron que no siempre existe la posibilidad de que todos bailen al mismo tiempo en una producción, por lo que valoran profundamente esta oportunidad única. Para ellos, la cita no solo representa un espacio de competencia y crecimiento técnico, sino también un encuentro cultural que fortalece la danza.

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