Semana Santa en Brasil
Publicado 2002/03/30 00:00:00
Las ceremonias religiosas de Semana Santa en esta ciudad, Patrimonio Cultural de la Humanidad, se iniciaron a medianoche del miércoles con una imponente procesión tradicional, que asemeja la persecución de Jesús antes de crucificarlo. Goias fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en diciembre del 2001 por ser poseedora de monumentos históricos, casi destruidos por lluvias y desbordes del río Vermelho.
Goias se reconstruye en forma paulatina y este año por 250 vez fue escenario a medianoche del miércoles de la procesión de antorchas donde centenares de personas atravesaron parte de la ciudad encapuchadas y con túnicas de diversos colores oscuros y con los pies descalzos, cuando las luces fueron totalmente apagadas. Goias, a 350 kilómetros al noreste de Brasilia, es una ciudad de 28.000 habitantes que recuerda cada año la Semana Santa con un fervor que atrae a turistas nacionales y extranjeros.
A medianoche del miércoles todas las luces de la ciudad se apagaron y aparecieron personas encapuchadas y con túnicas portando antorchas que vagan por algunos barrios al son de tambores y trompetas, parte de la escenificación de la persecución que sufrió Jesucristo por parte de los romanos. La celebración fue traída a Goias por el sacerdote Joao Perestello de Vasconcelos Spíndola y es similar a la que se celebra en las ciudades españolas de Sevilla y Toledo.
Los encapuchados con antorchas salen de la iglesia de Boa Morte y recorre las parroquias de Nuestra Señora del Rosario y San Francisco de Paula donde los representantes de la iglesia católica emiten una homilía. Este año la procesión se realizó en medio de algunos edificios de la ciudad que fueron arrasados por la inundación.
La tierra habitada por indios Goyaz era poseedora de oro y diamantes que fueron explotados por grupos de personas en el siglo XVIII. Los yacimientos de oro se agotaron y Goias pasó de zona minera a productora de ganado de primera calidad. Goias fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, porque alberga 800 monumentos históricos.
Goias se reconstruye en forma paulatina y este año por 250 vez fue escenario a medianoche del miércoles de la procesión de antorchas donde centenares de personas atravesaron parte de la ciudad encapuchadas y con túnicas de diversos colores oscuros y con los pies descalzos, cuando las luces fueron totalmente apagadas. Goias, a 350 kilómetros al noreste de Brasilia, es una ciudad de 28.000 habitantes que recuerda cada año la Semana Santa con un fervor que atrae a turistas nacionales y extranjeros.
A medianoche del miércoles todas las luces de la ciudad se apagaron y aparecieron personas encapuchadas y con túnicas portando antorchas que vagan por algunos barrios al son de tambores y trompetas, parte de la escenificación de la persecución que sufrió Jesucristo por parte de los romanos. La celebración fue traída a Goias por el sacerdote Joao Perestello de Vasconcelos Spíndola y es similar a la que se celebra en las ciudades españolas de Sevilla y Toledo.
Los encapuchados con antorchas salen de la iglesia de Boa Morte y recorre las parroquias de Nuestra Señora del Rosario y San Francisco de Paula donde los representantes de la iglesia católica emiten una homilía. Este año la procesión se realizó en medio de algunos edificios de la ciudad que fueron arrasados por la inundación.
La tierra habitada por indios Goyaz era poseedora de oro y diamantes que fueron explotados por grupos de personas en el siglo XVIII. Los yacimientos de oro se agotaron y Goias pasó de zona minera a productora de ganado de primera calidad. Goias fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, porque alberga 800 monumentos históricos.

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