Panamá
Compromiso por la Naturaleza de Panamá, modelo para la conservación ambiental
- Ciudad de Panamá / EFE / @PanamaAmerica
En materia de conservación de humedales costeros, Panamá se comprometió a restaurar 100,000 hectáreas de bosque a nivel nacional.
Un manglar junto a sus raíces en Bocas del Toro (Panamá). Foto: EFE
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El Compromiso por la Naturaleza de Panamá, lanzado durante la parte de alto nivel de la Asamblea General de la ONU en Nueva York en septiembre de 2025, es la primera estrategia nacional que aborda de manera integral el cambio climático, la desertificación y la pérdida de biodiversidad.
En lugar de asumir compromisos separados ante la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), esta iniciativa los agrupa en una sola hoja de ruta para mejorar las sinergias y la implementación entre esos foros multilaterales.
En materia de conservación de humedales costeros, Panamá se comprometió a restaurar 100,000 hectáreas de bosque a nivel nacional, incluidas 2,500 hectáreas de manglar, lo que representa un aumento del 3,6% en la capacidad de absorción de carbono para 2035.
Además, el país planea mapear completamente sus praderas marinas y arrecifes para 2028 y actualizar el inventario nacional de humedales con enfoque en ecosistemas costeros para 2030.
Para la organización humanitaria The Pew Charitable Trusts, estos ecosistemas son clave porque funcionan como criaderos de peces y mariscos de importancia comercial, fomentan la biodiversidad, reducen la erosión costera y actúan como filtros naturales que eliminan contaminantes antes de que lleguen a otros hábitats marinos.
También destacan su papel como sumideros de carbono, con una capacidad de secuestro superior a la de la mayoría de los ecosistemas terrestres.
Los compromisos de Panamá están alineados con su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), presentada ante la CMNUCC en 2025.
El coordinador nacional de MarAlliance en Panamá, Andrés Fraiz, destacó a EFE que el carácter innovador del compromiso radica en su enfoque inclusivo.
“Rompe con el modelo tradicional de compromisos ambientales que suelen ser sectoriales y con poca participación social”, al integrar a comunidades rurales, pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, sector privado y academia en la toma de decisiones.
Fraiz subrayó que la restauración de bosques y manglares traerá beneficios sociales, ambientales y climáticos, al fortalecer las pesquerías artesanales, mejorar la seguridad alimentaria y reducir riesgos asociados a inundaciones y tormentas.
“Integrar los manglares y otros humedales costeros en la planificación nacional no solo fortalece la acción climática de Panamá, sino que envía una señal clara a la región de que la conservación puede traducirse en decisiones económicas, sociales y de gestión del riesgo más inteligentes y sostenibles”, advirtió el coordinador Fraiz.
Añadió que la restauración forestal podría capturar alrededor de 10 millones de toneladas de dióxido de carbono en las próximas décadas y recordó que Panamá alberga cerca del 30 % de los manglares de Centroamérica, lo que le confiere una responsabilidad estratégica regional.
Panamá apuesta por la naturaleza
Desde el ámbito institucional, la analista ambiental del Ministerio de Ambiente de Panamá, Melani Acosta, explicó a EFE que el Compromiso por la Naturaleza permite alinear las agendas de clima, biodiversidad y uso del suelo bajo una misma lógica de prioridades, gobernanza e indicadores.
“La novedad no es solo el documento, sino el enfoque: definir acciones que generen beneficios simultáneos”, señaló.
Por su parte, Debbra Cisneros, también analista ambiental del Ministerio de Ambiente, destacó que esta iniciativa facilita pasar de compromisos fragmentados a decisiones concretas de política pública, al priorizar territorios, orientar inversiones y alinear la cooperación internacional.
No obstante, concluyó, que “la diferencia no está solo en la ambición ambiental, sino en usar la naturaleza como eje estructurante de la acción climática y de desarrollo”.
Las especialistas coincidieron que los manglares no son solo ecosistemas marinos, sino activos clave para la acción climática, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia del país.

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