Entre la ley y el delito
Publicado 2006/01/07 00:00:00
- Eduardo Moreno Tórtora
¿Hombres de los que nos sentiremos orgullosos o lacras de la sociedad?.
EL MAL comportamiento de federados o atletas, sigue pudriendo el deporte, cualquiera éste sea. Sus tentáculos se extienden por donde quiera, se adhieren con solidez, y van entrando al alma del deporte, hasta ensuciarla al menos con la duda.
La corrupción, el blanqueo de dinero mal habido, las adquisiciones infladas o carentes de facturas que las justifiquen, las millonarias transferencias de las que siempre queda una porción en los bolsillos del entrenador o director técnico que recomendó el pase o del federado que dio el pase internacional para autorizar la venta, cualquier violación a la ética del deporte, debe ser condenada y castigada con rigor.
Ahora, un cable de AP, nos dice que "el Gobierno de Trinidad y Tobago investigará alegaciones de supuesto favoritismo y especulación de precios dirigidas al vicepresidente de la FIFA, Jack Warner, por la venta de taquillas para la Copa del Mundo".
Es el mismo Jack Austin Warner, máxima figura de CONCACAF y vicepresidente de FIFA.
El primer ministro de la isla aludió a las alegaciones publicadas por el diario de que la única agencia que vende boletos en la isla, para el Mundial, Simpaul Travel Service Ltd., que es propiedad de Warner, ofrece un paquete valorado en 4.785 dólares que incluye taquillas para tres partidos, alojamiento por 12 noches y un souvenir del equipo.Warner dice que "las críticas están motivadas por razones personales y políticas".
Una vez más, no importan la figura ni el escándalo. La culpa, según Warner, es de los colegas del, por meter sus narices periodísticas donde no deben.
Leemos a diario: "En las Grandes Ligas, el 2005 trajo varios casos de esteroides prohibidos"..."Varios futbolistas de cualquier país, aceptaron dinero para arreglar el resultado de partidos."
"Acusaciones de corrupción arbitral remecieron Alemania". "Drogas en los Juegos Olímpicos de Atenas, en diversas disciplinas". Y así, podemos seguir hasta el cansancio, sin nunca acabar.
La corrupción, el blanqueo de dinero mal habido, las adquisiciones infladas o carentes de facturas que las justifiquen, las millonarias transferencias de las que siempre queda una porción en los bolsillos del entrenador o director técnico que recomendó el pase o del federado que dio el pase internacional para autorizar la venta, cualquier violación a la ética del deporte, debe ser condenada y castigada con rigor.
Ahora, un cable de AP, nos dice que "el Gobierno de Trinidad y Tobago investigará alegaciones de supuesto favoritismo y especulación de precios dirigidas al vicepresidente de la FIFA, Jack Warner, por la venta de taquillas para la Copa del Mundo".
Es el mismo Jack Austin Warner, máxima figura de CONCACAF y vicepresidente de FIFA.
El primer ministro de la isla aludió a las alegaciones publicadas por el diario
Una vez más, no importan la figura ni el escándalo. La culpa, según Warner, es de los colegas del
Leemos a diario: "En las Grandes Ligas, el 2005 trajo varios casos de esteroides prohibidos"..."Varios futbolistas de cualquier país, aceptaron dinero para arreglar el resultado de partidos."
"Acusaciones de corrupción arbitral remecieron Alemania". "Drogas en los Juegos Olímpicos de Atenas, en diversas disciplinas". Y así, podemos seguir hasta el cansancio, sin nunca acabar.

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