Randolph y Cedeño en combinación mágica
- Jorge Isaac Olmos M.
Es este el primer partido sin hits ni carreras que se lanza en combinación en la historia de los Campeonatos Nacionales de Béisbol Mayor, según el historiador Arturo Céspedes.
Fue una noche mágica para el béisbol criollo... una noche de esas en las que los fanáticos vibran con cada emoción del partido. Ese fue el encuentro entre Herrera y Chiriquí, el martes 1 de abril, en el estadio Rodney Carew.
Los detalles.
El juego inició con un Bracy Randolph en la lomita por la tropa chiricana, que dirige el cubano Alfonso Urquiola.
Randolph no presentó su mejor control en el partido, pero su defensa siempre le ayudó a sacar esa primera entrada, donde no le hicieron daño, ni siquiera le llegaron a conectar de imparable.
En la baja de la primera entrada, Chiriquí atacó en serio y llenó las bases sin out, pero una doble matanza terminó con las aspiraciones de los de El Valle de la Luna, que solamente pudieron anotar una carrera en las piernas de Edgar López, y que al final fue la carrera determinante en la victoria.
Los episodios pasaban y Randolph obligaba a los herreranos a elevar y roletear al cuadro interior.
Declaraciones.
"Nunca me preocupé por el partido sin hits ni carreras... si te pones a pensar en eso, te desconcentras y no lo hice para mantenerme en el partido", sostuvo Randolph después del juego.
El número 82 de Chiriquí regaló boleto al primer bateador que enfrentó en la octava entrada y el mánager Alfonso Urquiola entró y lo sacó sin importar que estuviera lanzando un juego sin hits ni carreras.
Urquiola trajo atinadamente al derecho Bienvenido Cedeño a sofocar la rebelión herrerana y el lanzador completó los seis outs finales para entrar a la historia en este partido sin hits ni carreras combinado con Bracy Randolph.
"Sabía que no le habían pegado hits a mi compañero y entré a continuar el trabajo y saqué los seis outs que faltaban", acotó Cedeño, mientras celebraba en el terreno de juego.
El último out.
En la baja del noveno, todo el público chiricano - de pie en las graderías - reclamaba a gritos la victoria y la hazaña. Cedeño con toda su calma abrió la entrada enfrentando a Audes De León -peligroso izquierdo herrerano- pero lo obligó a elevar al izquierdo. Luego sacó a Héctor Ávila y abanicó a Roberto Gutiérrez para completar el juego sin hits ni carreras y sellar la victoria de 1-0.
Celebración.
El equipo chiricano se lanzó al terreno de juego a celebrar la hazaña, mientras en las gradas los fanáticos, también llenos de emoción, gritaban hacia el terreno de juego.
Fue la noche mágica para Bracy Randolph y Bienvenido Cedeño, una noche inolvidable para ellos y para la historia del béisbol.
Randolph completó siete entradas sin hits ni carreras con un poche y cinco boletos. Mientras que Bienvenido Cedeño lanzó dos entradas con un boleto y dos ponches, además se acreditó el juego salvado.
El izquierdo y ganador del cotejo sostuvo que en ningún momento pensó en la hazaña hasta la novena entrada cuando ya todos en las gradas pedían que se completaran los 27 outs.
"Es algo muy importante para mí... creo que esto es un premio de Dios, a quien agradezco haberme permitido lanzar este juego", dijo.
Finalmente, dedicó la joya de pitcheo a su familia, a Dios y a todos los fanáticos chiricanos.
La victoria de Randolph dejó a los herreranos en serios problemas, pues con casi la mitad de los juegos jugados, ya en esta ronda los herreranos tienen marca de 1 triunfo y seis derrotas, algo que complica sus aspiraciones de avanzar a las finales de liga.
El timonel Israel Delgado y toda la tropa de Herrera se retiraron del terreno de juego cabizbajos.
A Herrera le restan ocho partidos y en teoría deben ganarlos todos para pensar en estar en la siguiente fase del campeonato mayor de béisbol.
Los chiricanos, por su parte, hilvanaron su tercera victoria en seis salidas en esta ronda.
Herrera se enfrentará a Chiriquí otra vez el domingo en el Rico Cedeño.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.