¡Sabrosooo! Todo el mundo se lo gozó
Los intérpretes internacionales, así como el dúo local, brindaron alrededor de una hora de música cada uno.
La noche se iba calentando, aún Ruiz permanecía en escena. El cubano cantó en casi 45 minutos sus mejores temas. “Creo en el amor”, “No me acostumbro”, “Amiga”, entre otros que lo hicieron famoso hace un par de años, por allá por los 90.
Se despidió y agradeció al público por su buena vibra y sazón.
Tras varios minutos de espera llegaron Ricardo y Alberto, los panameños. Este dúo les sacó el chip del romanticismo a los presentes con el movido tema “Mi amor no es un favor”.
Cabe mencionar que en medio del show aprovecharon la atención del público para hablar de su carrera, de sus metas y del orgullo que sienten al compartir tarima con figuras tan representativas en la salsa.
Los Gaitanes hicieron despliegue de sus éxitos: “De que me vale”, “Tú ni te imaginas”, “Contigo soy feliz” y otros. Además, le dieron un toque diferente a la presentación tras invitar a cantar con ellos al cubano Rey Ruiz.
Los salseros nacionales cerraron su presentación con broche de oro al cantar “¡Qué viva Panamá!”, coro que todo el Figali gritaba con fuerza.
Pero este espectáculo apenas se iniciaba, y a eso de las 2 de la mañana salió el más esperado, el gran Willie Colón, quien interpretó sus éxitos y sorprendió con un popurrí de Héctor Lavoe de los temas “El cantante” y “Periódico de ayer”.
“El malo del Bronx”, como también se le conoce, se tomó unos minutos para comentarle al público el gran amor que siente por Panamá. Así mismo, recordó aquel año 1968, cuando por primera vez visitó este país.
“Todo tiene su final”, “El Gran Varón” y “Sin poderte hablar” fueron unas de las más de 10 canciones que interpretó el veterano.
Pasada la madrugada, Colón se retiró del escenario anunciando la llegada de otro grande: Oscar D’ León. Casi eran las 3:00 de la mañana y el sonero de los soneros, conocido como “El faraón” o “El diablo de la salsa”, irrumpió la escena con “Detalles”.
El fascinado público a toda voz coreó: “Sácala, llévala al cine, cómprale, un ramo e’flores, báñate, junto con ella, llévale, la comida a la cama, trátala, con mucha ternura, háblale, pero con mucha dulzura, dale amor, porque ella merece (y le gusta), que la trates así”...
El venezolano aprovechó su espacio para recordar la memoria del fallecido “Cheo” Feliciano.
Oscar acudió vestido como un adolescente, amante de la rumba, y bailó sobre la clave, y obviamente, el bajista no podía pasar por alto el momento para interpretar “Mi bajo y yo”.
¡Sabrosooo!, gritó Oscar, quien se despidió con “Llorarás”. El venezolano comentó que en cada paso por Panamá siempre procura tomarse un buen plato de sancocho.