Legado de Alan García
- Internacional
No hay nada de lo que se jacte más el saliente presidente Alan García que de entregar a su sucesor Ollanta Humala un país con un crecimiento económico del 7% en promedio anual, una inflación menor del 3%, y unas reservas internacionales que alcanzaron un acumulado histórico de $47,000 millones.
Pero esa no es la única herencia que el 28 de julio García legará en la ceremonia de transferencia de mando.
Durante sus cinco años de gobierno (2006-2011), se multiplicaron los conflictos sociales y las demandas populares insatisfechas. Recibió el país con 84 y le entregará a Humala 217 confrontaciones, según la autónoma Defensoría del Pueblo.
El balance en rojo de su gestión lo constituyen 104 personas muertas y 1,398 heridas, la mayoría por disparos de bala, en protestas sociales de 2008 a la fecha, según la Defensoría, “en un período en que no hemos tenido guerras civiles, no ha habido guerras interiores”, dijo el historiador y sociólogo Nelson Manrique.
“En lo positivo (García) deja una economía básicamente saludable”, agregó Manrique. “En lo negativo, ha sido autoritario, no ha habido política de diálogo, ha postergado un conjunto de reivindicaciones que han generado este ambiente de explosividad social”.

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