Cerezo en flor: Un regalo de la naturaleza
Publicado 2000/08/30 23:00:00
- Leopoldo Bermúdez Buitrago
Cada año, con la llegada de la primavera, los jardines japoneses se cubren de flores en un espectáculo esperado por miles de personas que prueblan el legendario imperio del sol naciente. Se trata del florecimiento de los árboles de cerezos, espectacular regalo de la naturaleza sólo disponible para los que visitan Japón o al menos, para los que visiten Washington, D.C., Estados Unidos de América en donde estos árboles de exquisita belleza, que fueran regalados por Japón como símbolo de amistad, florecen con inusitado esplendor. Los árboles de cerezo o prenuspseudocerasus, son cultivados, en Japón, no por sus frutos sino por la belleza de sus flores.
Los cerezos se convirtieron en símbolos nacionales de Japón después de que Kyoto se convierta en la capital del imperio japonés en la octava centuria. Desde allí se remontan los famosos Hanami, elegantes fiestas o celebraciones que hacia la nobleza imperial para disfrutar del singular paisaje de los cerezos en flor.
En el siglo 17, la costumbre alcanza las capas populares hasta volverse parte de la tradición japonesa. Hoy es perceptible encontrar cientos de personas en mantas, petates o simplemente sentados sobre la hierba disfrutando de la belleza sin igual de los cerezos.
Aun cuando la palabra flores se asocia a los cerezos, la belleza de los mismos compite con el florecimiento de los ciruelos (ploms) y de los duraznos. Se afirma que las fiestas alrededor de los cerezos son una costumbre realmente japonesa mientras que la celebración por el florecimiento de los ciruelos (plums) se asocia al imperio chino de donde se cree fue importada la costumbre de su celebración.
Los colores de los cerezos son de un fuerte rosado en Okinawa en donde por la ubicación geográgica de la isla, en una zona subtropical, florecen en febrero con un rosado fuerte que contrasta con los ligeros rosados hasta alcanzar el blanco de Osaka, Kyoto y Tokyo. Es en estas dos últimas ciudades, en donde se observa el mayor y mejor espectáculo de cerezos en flor. Existe un dicho japonés que sostiene que el cerezo está de primero entre las flores como el guerrero es el primero entre los hombres.
Los mejores lugares para observar a los cerezos en flor son los parques Ueno, Shiba y la Avenida Mukojima en Tokyo. En Kyoto sobresale el Hirano Shrine. La costumbre de celebrar el florecimiento de los cerezos se remonta a la décima centuria, cuando el emperador Kazan plantó miles de árboles de cerezo. Sin embargo, a no dudarlo el mejor lugar según los expertos en Yoshino cerca Kyoto.
Entre las variedades de cerezo destacan las de Sikigake, Gyoiko, Shogetsu, Ranzan, Torano-O, Hirano Imose, Nezame, Kocho, Taoyame y el Ysukubane.
Visite durante la próxima primavera Japón y contemple, desde las sombras de sus parques, templos y avenidas, todo el esplendor de los cerezos en flor, un espectáculo verdaderamente inolvidable.
Los cerezos se convirtieron en símbolos nacionales de Japón después de que Kyoto se convierta en la capital del imperio japonés en la octava centuria. Desde allí se remontan los famosos Hanami, elegantes fiestas o celebraciones que hacia la nobleza imperial para disfrutar del singular paisaje de los cerezos en flor.
En el siglo 17, la costumbre alcanza las capas populares hasta volverse parte de la tradición japonesa. Hoy es perceptible encontrar cientos de personas en mantas, petates o simplemente sentados sobre la hierba disfrutando de la belleza sin igual de los cerezos.
Aun cuando la palabra flores se asocia a los cerezos, la belleza de los mismos compite con el florecimiento de los ciruelos (ploms) y de los duraznos. Se afirma que las fiestas alrededor de los cerezos son una costumbre realmente japonesa mientras que la celebración por el florecimiento de los ciruelos (plums) se asocia al imperio chino de donde se cree fue importada la costumbre de su celebración.
Los colores de los cerezos son de un fuerte rosado en Okinawa en donde por la ubicación geográgica de la isla, en una zona subtropical, florecen en febrero con un rosado fuerte que contrasta con los ligeros rosados hasta alcanzar el blanco de Osaka, Kyoto y Tokyo. Es en estas dos últimas ciudades, en donde se observa el mayor y mejor espectáculo de cerezos en flor. Existe un dicho japonés que sostiene que el cerezo está de primero entre las flores como el guerrero es el primero entre los hombres.
Los mejores lugares para observar a los cerezos en flor son los parques Ueno, Shiba y la Avenida Mukojima en Tokyo. En Kyoto sobresale el Hirano Shrine. La costumbre de celebrar el florecimiento de los cerezos se remonta a la décima centuria, cuando el emperador Kazan plantó miles de árboles de cerezo. Sin embargo, a no dudarlo el mejor lugar según los expertos en Yoshino cerca Kyoto.
Entre las variedades de cerezo destacan las de Sikigake, Gyoiko, Shogetsu, Ranzan, Torano-O, Hirano Imose, Nezame, Kocho, Taoyame y el Ysukubane.
Visite durante la próxima primavera Japón y contemple, desde las sombras de sus parques, templos y avenidas, todo el esplendor de los cerezos en flor, un espectáculo verdaderamente inolvidable.

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